Abelardo y Eloísa historia de amor
Mitología y Leyendas

Abelardo y Eloísa, una historia de amor marcada por la tragedia

Esta es la típica historia de amor entre un maestro y su alumna, cuyo final terminó en tragedia porque la relación tuvo lugar en una época represiva: la Edad Media. Si pensabas que tu amiga era una desvergonzada por salir con tu profesor de matemáticas, pues te digo que Abelardo y Eloísa burlaron hasta a la mismísima iglesia católica.

Y no, no se trata de una leyenda. Esto ocurrió en serio, por allá en el siglo XII. La historia ha sobrevivido centenares de años gracias a que el propio Pedro Abelardo escribió un libro llamado Historia de mis calamidades, en el que cuenta las experiencias de amor que tuvo con su aprendiz Eloísa.

En esa época, esta relación fue el súper chisme. Si hubiese habido televisión, Abelardo y Eloísa habrían protagonizado las noticias de farándula. Sin embargo, su amor se vio plagado por otra serie de infortunios mucho más graves.

El origen del trágico amor entre Abelardo y Eloísa

Abelardo fue un filósofo y teólogo francés, apuesto y carismático, que conoció a un canónigo de la catedral de París, llamado Fulberto. El canónigo, reconociendo la capacidad intelectual y académica de Abelardo, le encargó la educación de su sobrina Eloísa, y lo recibió en su propia casa para que la educara y la cuidara. Abelardo gozaba de una fama como persona digna de confianza. Sin embargo, se vio atraído por la belleza y la gran inteligencia de Eloísa. Esa atracción era mutua, así que el deseo resultó ser más intenso que los pudores.

Abelardo escribió en sus memorias que el pretexto del aprendizaje les permitió a ambos darle rienda suelta a la pasión que sentían, eran más los besos y las caricias que el estudio.

Abelardo se vio afectado por sus sentimientos hacia Eloísa, pues su desempeño como profesor en otros lugares, y como poeta, bajó considerablemente y su rendimiento era deficiente. No hacía nada más que hablar de amor y sus conferencias no tenían mucha sustancia. Los alumnos pensaron que Abelardo estaba enamorado, de ahí empezaron a correr los rumores en toda París acerca del romance entre él y Eloísa. El único que se mantenía ajeno a esos comentarios era el canónigo Fulberto, puesto que confiaba ciegamente en su adorada sobrina.

Pero, con el pasar de un tiempo, Fulberto se enteró. Abelardo y Eloísa se vieron obligados a separarse, luego de cuatro años de relación a escondidas, ambos quedaron ahogados por el dolor que suponía no volverse a ver.

La fuga de los amantes

Poco después de haberse separado, Eloísa descubrió que estaba embarazada, así que hizo todo lo posible por hacerle llegar la noticia a su amado. Abelardo decidió raptarla, aprovechando que Fulberto no estaba en casa. Huyeron y se refugiaron donde la familia de Abelardo. Permanecieron ahí hasta que nació el bebé, al que llamaron Astrolabio.

Abelardo decidió regresar a París, pero con mucho miedo e incomodidad, lo cual le impidió solucionar las cosas con Fulberto. Pensar en matrimonio no era algo fácil, pues en aquella época los hombres de ciencia no podían casarse, ya que se consideraba que una mujer y una familia serían obstáculo para el desempeño académico del intelectual.

Por lo tanto, para no perder sus oportunidades académicas, Abelardo decidió casarse con Eloísa, pero en secreto. Fulberto vio su orgullo dañado y no guardó el secreto, por eso le dijo a todo el mundo que el académico y su sobrina se habían unido en matrimonio.

En consecuencia, Abelardo envió a su esposa a un convento para mantenerla segura. Él le pidió a Eloísa que utilizara la vestimenta de las monjas, excepto el velo, con la finalidad de calmar la ira de Fulberto. Pero eso no hizo más que enfurecerlo aun peor.

La venganza de Fulberto

Llevado por el enojo, Fulberto sobornó a unos funcionarios para que, durante la noche, permitieran la entrada de unos atacantes en la habitación donde Abelardo dormía. Los atacantes castraron a Abelardo, despojándolo de su miembro viril. A partir de ahí, el brillante filósofo obtuvo la fama de ser un hombre incompleto.

Abelardo pensó en convertirse en un monje, recluirse y dedicarse a Dios, pues era la única manera en la que su orgullo no se vería afectado después de su trágico destino. Finalmente ingresó en la orden de los dominicos y en la Abadía de Saint-Denis.

Antes de ingresar a la orden de los dominicos, Abelardo convenció a Eloísa para que tomara el velo y se convirtiera en monja. Ella era muy joven, hermosa y brillante, tenía toda una vida por delante, con infinitas oportunidades. Sin embargo, aceptó y se hizo monja, no por amor a Dios, sino por amor a Abelardo.

A partir de ahí, se separaron por completo. Él monje y ella monja, no podían estar juntos, pero siguieron amándose profundamente a pesar de todo. Abelardo falleció primero. Tiempo después, cuando ella murió, fue enterrada a su lado.

Como verás, si trasladamos la historia al siglo XXI, resultaría completamente normal la relación entre un maestro y su alumna (vamos, estos casos son el pan de cada día en la actualidad). Sin embargo, su mayor tragedia fue haber nacido en la Edad Media. Su amor se dio en el momento y el lugar equivocados, esa fue su verdadera perdición. Aun así, esta historia es una clara muestra de lo que las personas pueden hacer en nombre del amor.

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Abelardo y Eloísa, una historia de amor marcada por la tragedia
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Si pensabas que tu amiga era una desvergonzada por salir con tu profesor de matemáticas, pues te digo que Abelardo y Eloísa burlaron hasta a la mismísima iglesia católica. Conoce esta trágica historia de amor en este post.
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