Cleopatra y Marco Antonio
Amor Mitología y Leyendas

La trágica historia de amor de Cleopatra y Marco Antonio

La historia de amor de Cleopatra y Marco Antonio no es el típico cuento de hadas que te puedas imaginar. Está cargada de ambición, poder, sexo y muerte. Fue una unión tormentosa con la capacidad de poner en jaque al Imperio Romano. Se dice que el amor inició como un juego de intereses y una lucha de poder, en la que Egipto y Roma se miraban frente a frente.

Como si de novela mexicana se tratara, esta historia de amor es puro drama y culebrones. Pero vamos a trasladarnos a los hechos…

Por un lado, Cleopatra

Cleopatra VII, cuyo nombre completo era Cleopatra Filopatro Nea Thea, fue la última reina del Antiguo Egipto. De acuerdo con el historiador Plutarco, la educación de Cleopatra fue griega, era una mujer conocedora, aprendió seis idiomas, fue instruida en música, ciencias políticas, literatura, medicina, astronomía y matemáticas. Vamos, era una mujer súper inteligente.

No obstante, su belleza no era tan deslumbrante como suele creerse. Como si de una Afrodita se tratara, su principal atractivo era, más bien, su personalidad dulce, su voz seductora, la forma de su cuerpo, su labia, su elegancia y la manera culta en la que podía mantener una conversación sin aburrir a su oyente.

Desde pequeña vivió la injusticia y la desconfianza. A los 11 años huyó con su padre a Roma, para escapar de las atrocidades de su hermanastra, la cual había asesinado a su madre y a su marido para quedarse con el trono egipcio. Cleopatra, con ánimos de venganza, y embriagada de ganas para hacer la justicia, creció con la motivación de recuperar el poder y devolverle a Egipto su antiguo esplendor, arrebatado por la codicia de su hermanastra.

Por otro lado, Marco Antonio

Fue un militar y político romano, muy apuesto, estaba en el servicio de su tío Julio César (el hombre más poderoso del momento). Se enamoró perdidamente de Cleopatra.

Pero vamos por partes.

Inicia el novelón

La astuta Cleopatra regresó a Egipto con su padre y un poderoso ejército con el cual recuperaron el trono. Cuando murió el padre, tomó el trono tras casarse con Ptolomeo XIII (su hermano de 12 años y su primer esposo…). Sin embargo, su esposo (y hermano, que no se te olvide) quería asesinarla para reinar Egipto él solo. Cleopatra huyó a Siria para salvar su pellejo.

Ya en Siria, decidió acudir a Julio César, simplemente, para que la ayudara a recuperar el trono. Para no ser reconocida, ella entró a su palacio envuelta en una alfombra y completamente desnuda. Por obvias razones, Julio César cayó rendido a sus pies. Tanto así, que inició una guerra en Egipto contra Pompeyo, por amor a Cleopatra, en la que puso en peligro al Imperio Romano y donde Ptolomeo XIII (el hermano y esposo de Cleopatra) murió ahogado en el Río Nilo.

Por supuesto, Cleopatra tenía el campo libre para instalarse en el trono. Pero adivina… Tuvo que casarse de nuevo y con otro de sus hermanos, Ptolomeo XIV (¡un pequeño que tan solo tenía 10 años!).

Mientras tanto, Cleopatra y Julio César eran amantes y hasta tuvieron un hijo: Cesarión. Ella vivía, de hecho, en Roma. El pequeño faraón (ya sabes, su segundo esposo y hermanito a la vez) era el que se estaba encargando de Egipto. Aun así, el pueblo romano despreciaba a Cleopatra, por varias razones, una de ellas por ser extranjera. En fin, Julio César murió asesinado y Cleopatra no tuvo más opción que irse a Egipto con su hijo.

Ella temía que su hermanito-esposo quisiera tener más poder, así que lo envenenó… Te juro, esta historia supera cualquier novela mexicana.

Una vez en el trono, y con su hijo como su corregente, Cleopatra tuvo en sus manos todo el poder y las riquezas de Egipto.

Comienza la historia de amor de Cleopatra y Marco Antonio

Todo este rollo es de pura familia. Como te mencioné más arriba, Marco Antonio era sobrino de Julio César. Pero Julio César también tenía un hijo adoptado por ahí: Octavio Augusto. Ambos, tanto Marco Antonio como Octavio, se repartieron el Imperio. Todo bien por ahí.

Marco Antonio tenía planeada una expedición hacia el oriente contra el reino de los partos (famosos por montar caballos y disparar flechas al mismo tiempo). Sin embargo, no tenía dinero, debido a una reciente guerra civil que lo había dejado sin fondos. Entonces se acordó de una conocida, Cleopatra, reina de Egipto y con mucho dinero. Por eso, la invitó a Tarso para hacer negocios.

Cleopatra conquista a Marco Antonio

Como toda reina digna de respeto, Cleopatra hizo una espectacular entrada triunfal en el lugar donde estaba Marco Antonio. El historiador Plutarco narra esta escena de la siguiente manera:

“…llegó navegando por el Río Cydnus en una barcaza con la popa bañada en oro y las velas de púrpura desplegadas, mientras que remos de plata golpeaban al ritmo de la música de flautas y flautines y arpas. Ella iba recostada bajo un toldo de tela de oro, vestida como Venus en una pintura, y con bellos niños pintados como Cupidos, abanicándole. Sus doncellas iban vestidas como ninfas marinas y Gracias, algunas guiando el timón, otras trabajando las cuerdas”.

¡Había que impresionar! Que no te quepa la menor duda de que Cleopatra era la reina y señora de la seducción. Es más, ella la inventó.

Por supuesto, Marco Antonio cayó babeado por Cleopatra. No solo por su belleza, sino por su inteligencia, audacia y simpatía. Además, ¡Marco Antonio estaba casado! Sí, con Fulvia, una de las mujeres más poderosas de Roma (la primera mujer no mitológica en aparecer en monedas romanas). Pero no le importó y se fue con Cleopatra a Alejandría, a vivir su amor y pasión a flor de piel.

Guerra en Roma

Marco Antonio estaba fuera de sí, enamorado, distraído, loco de lujuria por Cleopatra. Pero esa escapada que se dio con ella, le costaría muy caro. A partir de aquí todo le empezó a ir mal.

Fulvia no estaba contenta con el trabajo que Octavio, el socio de su esposo, estaba haciendo al repartir tierras y llevándose todo el crédito, sin informar que esa repartición también se hacía gracias a Marco Antonio. Como Fulvia tenía influencia en el Senado, se opuso a todas las políticas de Octavio. Por su parte, Octavio decidió divorciarse de la hija de Fulvia, Clodia Pulcher, y los roces pasaron a la violencia. Fulvia y su cuñado Lucio Antonio reunieron un ejército y entraron a Roma para hacerse con el poder. Por supuesto, Octavio también hizo lo mismo.

Mientras unos se mataban, otros se amaban. Marco Antonio estaba de lo lindo disfrutando el placer al lado de Cleopatra. Pero se enteró de lo que estaba sucediendo y regresó a Roma. Le reclamó a su mujer el atrevimiento al meterse con Octavio. Pero ya no podía hacer nada. Durante el conflicto, Fulvia murió. Por lo tanto, Marco Antonio y Octavio hicieron las paces. La reconciliación fue tan grande, que Marco Antonio hasta se casó con Octavia, la hermana de Octavio.

Dos meses después, en Egipto, Cleopatra dio a luz a gemelos, un niño y una niña. Ambos hijos de Marco Antonio, por supuesto… Pero los amantes no se vieron sino después de 4 años.

Marco Antonio abandonó a Octavia y a las dos hijas que tuvo con ella, para irse con Cleopatra y casarse con su gran amor. Con Cleopatra, aparte de los gemelos, tuvo otro hijo. Los tres serían víctimas del tormentoso amor de sus padres.

La venganza de Octavio

Sobra decir que Marco Antonio olvidó a sus enemigos y las necesidades del Imperio Romano. Plutarco cuenta que Marco Antonio “no estaba en posesión de sus facultades, parecía estar bajo los efectos de una droga o brujería. Estaba siempre pensando en ella, en vez de pensar en vencer a sus enemigos”.

Esto molestó a Octavio, y su enfado aumentó cuando se enteró que Marco Antonio había abandonado a su hermana. Mientras Marco Antonio andaba de parranda, Octavio acaparó más poder.

La gota que derramó el vaso fue el hecho de que Marco Antonio declarara a Cesarión (el hijo de Cleopatra con Julio César) como heredero legítimo de Julio César. ¿Recuerdan que Octavio era su hijo adoptado? Pues bien, todos estos conflictos familiares y políticos se acumularon, dando paso a su venganza.

El ejército de Marco Antonio se enfrentó al ejército de Octavio en la batalla de Actium. Octavio resultó victorioso. Marco Antonio y Cleopatra huyeron a Alejandría. Luego de un año, Octavio los persiguió para acabar con el romance que tantos conflictos había causado.

Finalmente, Octavio capturó a Marco Antonio y le hizo creer que Cleopatra había muerto. Por eso, Marco Antonio se suicida clavando su propia espada en el vientre.

El trágico final de la historia de amor de Cleopatra y Marco Antonio

Octavio quería llevarse a Cleopatra como trofeo de guerra. Pero ella, al enterarse de la muerte de Marco Antonio, se sumió en la depresión y se suicidó haciéndose morder por una cobra. Pero Octavio quería llevarse algo, así que raptó a los tres hijos de Marco Antonio y Cleopatra, y se los llevó a Octavia, la viuda oficial de Marco Antonio.

Por cierto, Octavio mandó asesinar a Cesarión para ser el único heredero de Julio César y convertirse en emperador. Con Octavio nacía el Imperio Romano, moría la antigua Roma y el antiguo Egipto. Nacía un nuevo mundo.

La historia del mundo no es otra por culpa de la nariz de Cleopatra…

Antes de suicidarse, Cleopatra intentó seducir a Octavio (¡Ja!)… Pero, claro, este hombre era muy superficial y no caía en ese tipo de juegos. De hecho, a él no le gustaba la nariz de ella y por eso la rechazó. Hay una frase muy famosa que dice: “Si la nariz de Cleopatra hubiese sido más corta, la historia del mundo habría cambiado”

Asimismo, si hubiesen derrotado a Octavio, la historia de Roma y del mundo habría sido muy diferente, puesto que el poder, en vez de Roma, sería de Alejandría, y el verdadero Imperio se hubiese llamado Egipto. Pero no fue así.

Por cierto, esta historia sirvió de inspiración a Shakespeare para escribir Romeo y Julieta, ¿lo sabías?

 

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La historia de amor de Cleopatra y Marco Antonio no es el típico cuento de hadas que te puedas imaginar. Está cargada de ambición, poder, sexo y muerte. Fue una unión tormentosa con la capacidad de poner en jaque al Imperio Romano.
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