Archivo de la categoría: Amor de época

Lady Di y Dodi Al Fayed

Lady Di y Dodi Al Fayed, hasta que la muerte los separe

Aristocracia, matrimonios arreglados y amores prohibidos. Más o menos así estuvo envuelta la vida de la Princesa Diana. Ella fue capaz de rebelarse contra los estereotipos conservadores de la corona, para cazar nuevas experiencias que le devolvieran la pasión a sus días. La historia de amor entre Lady Di y Dodi Al Fayed inició y se prolongó hasta un trágico final.

La Princesa Diana nació en la aristocracia, pero se educó en escuelas regulares. Eso moldearía su personalidad para hacerla una mujer caritativa y querida por todos. A los 17 años conoció al príncipe Carlos y, como todos saben, el matrimonio de ambos fue arreglado.

En estos tiempos, el romance tiene mucho protagonismo. Los matrimonios que se forman sin amor, no funcionan. Carlos se casó estando enamorado de su mejor amiga Camilla Parker Bowles. Nunca amó a Diana, de hecho, dicen que la maltrataba. ¿Debemos culparlo de serle infiel? Las respuestas pueden ser variadas, pero digamos que así como él siempre buscó su felicidad en los brazos de otra, a Diana también le tocó hacerlo.

La princesa que amaban los humildes

Lady Di vivió muchas cosas que, por un tiempo, la hicieron infeliz. A pesar de ser reconocida por sus inmensas obras benéficas y ganar popularidad en el pueblo, la Casa Real se enfurecía por todo lo bueno que ella hacía. La princesa tuvo que soportar la infidelidad de su esposo. Pero no se inmutó ante lo que hacía Carlos, pues ella también tenía amoríos extramatrimoniales, justificados por la pasión que su cuerpo le pedía y que su esposo no le daba. Todo ello, sumado a su bulimia, ridiculizó a la Corona.

Nacieron los hijos (Guillermo y Enrique), y en 1996 Diana obtuvo el divorcio. Realizó muchas obras filantrópicas y viajó a los países más necesitados para ayudar. Lo más interesante del asunto es que ella hacía campañas en los países saqueados por la Corona, como si pidiera disculpas por los horrores otrora cometidos por la salvaje colonización. Con eso se ganó el amor de los más humildes, pero también crecían sus detractores: los que estaban a favor de la Corona.

Lady Di y Dodi Al Fayed, una trágica historia de amor

La Princesa conoció al egipcio Dodi Al Fayed, y él conquistó su corazón. Sus salidas fueron retratadas por muchísimos paparazzi, lo cual enfurecía aún más a los monarcas. Al Fayed era un playboy millonario, heredero de los almacenes Harrods de Londres. Cuando la relación entre ambos se hizo pública, una serie de acontecimientos desafortunados los persiguió hasta la muerte.

Al Fayed tenía fama de mujeriego. Pero un amigo de él confirmó que Dodi le declaró su amor y que, estando con ella, no vio a otras mujeres. Al Fayed fue el primer novio de Diana con el que se mostraba en público de manera excesiva. Los rumores dicen que ella lo hacía como mensaje a Carlos y Camilla.

Ambos, Lady Di y Dodi Al Fayed, fallecieron la madrugada del 31 de agosto de 1997. Habían estado cenando en la suite imperial del Hotel Ritz en París. Los perseguían los paparazzi. Ambos entraron el auto rápidamente, huyendo de ellos, y el chofer aceleró hasta que el vehículo se estrelló en el túnel de Alma de París. Murieron los tres.

El padre de Al-Fayed sostuvo que ese accidente fue un plan del príncipe Felipe, esposo de la Reina Isabel II, madre del príncipe Carlos. Pero esa teoría fue descartada debido a que no existen pruebas que la sostengan. Se dice que el chofer manejaba bajo los efectos del alcohol.

Esta historia se ha inmortalizado y todavía la teoría del Padre de Al-Fayed sigue estando de boca en boca. No ha habido más investigaciones. Lo cierto es que lo único que los pudo separar fue la muerte, porque ni los rumores ni los detractores lograron hacerlo.

Wallis Simpson y Eduardo VIII

Wallis Simpson y Eduardo VIII: renunciar a todo por amor

¿Qué es lo máximo que se puede hacer en nombre del amor? El rey de Inglaterra, Eduardo VIII, sabía la respuesta: renunciar al trono por amor. Eso fue lo que hizo él, abdicó para estar al lado de su amada. La relación entre ambos cambió completamente el rumbo de la Historia, pues sin esa decisión de Eduardo, la Reina Isabel II (actual monarca británica) no estaría donde está ahora. Sigue leyendo y conoce más acerca de la historia de amor entre Wallis Simpson y Eduardo VIII.

El rey se enamoró de la norteamericana Wallis Simpson. Pero el pueblo y su familia le exigían renunciar a sus amoríos y concentrarse en el reino. En efecto, el rey renunció… pero a la corona. Lo dejó todo por Wallis, se entregó a ella y le demostró su amor. Fue una relación muy polémica, ella aún estaba casada con su segundo marido (Ernest Simpson) cuando conoció al rey de Inglaterra.

Wallis nació en 1895, en Estados Unidos, en un hogar muy humilde. Pensó que saldría de la miseria con su primer matrimonio, pero no fue así. Se divorció y se casó con su segundo esposo, Ernest Simpson. Por otro lado, el entonces heredero al trono británico, Eduardo VIII, era un joven muy apuesto, fiestero y mujeriego. En una de sus fastuosas fiestas, en 1933, conoció a Wallis y se enamoró de ella.

Wallis inició los planes de divorcio con Simpson y comenzó el amorío entre Eduardo y ella. En 1936 fallece el papá de Eduardo, Luis V, y es ahí cuando el príncipe ascendió al trono. Él quería casarse con Wallis y hacerla su reina, pero el pueblo nunca permitiría que una estadounidense, que se había divorciado dos veces, fuera monarca de Inglaterra. El rey hizo todo lo posible para poder casarse con ella, pero le dieron la espalda, así que decidió abandonar el trono para estar a su lado.

De acuerdo con los historiadores de la época, tanto Wallis como Eduardo eran súper distintos en personalidad. A él lo describen como un hombre débil con tendencia a la anorexia y gusto por el alcohol, mientras que ella era fuerte, enigmática y dominante. Eduardo se obsesionó con ella, por eso abdicó.

Renunciar al trono por amor

Eduardo renunció oficialmente en diciembre de 1936, firmó un documento de renuncia para él y sus descendientes. El sucesor del reinado fue su hermano, Jorge VI (padre de la actual Reina Isabel II). Eduardo dio un discurso emitido por la BBC Radio, diciendo que se le había hecho imposible “portar el pesado fardo de responsabilidades y asumir mis deberes de Rey sin la ayuda y el apoyo de la mujer que amo».

Después de su renuncia, Eduardo se trasladó a Austria para esperar que el divorcio de Wallis se hiciera efectivo. Como era de esperar, luego de su decisión, la familia real le dio la espalda, lo cual le causaría mucho resentimiento. Luego, sus comportamientos venideros, estarían “justificados” por ese rencor.

Wallis Simpson y Eduardo VIII: inicia un matrimonio de excesos

Eduardo se casó con Wallis en 1937. Así pasaron a ser los Duques de Windsor. A la ceremonia asistieron solo 16 personas. Ningún miembro de la familia Real se presentó en la boda, por órdenes de Jorge VI. El rencor familiar duró tanto que, de hecho, los duques no fueron invitados a la coronación de Isabel II en 1953.

Una pareja socialité

Derrochaban dinero sin límites, viajaban a todos lados, gastaban todo. Eran reconocidos por sus fastuosas y exclusivas fiestas. Él encargaba las joyas más espectaculares para ella, y nunca las pagaba. Su relación era más ostentación y hedonismo que otra cosa. Wallis se convirtió en la mujer más retratada en las revistas, con vestidos codiciados y copiados, era la más solicitada en las fiestas de la alta sociedad.

Se dice que ella humillaba a Eduardo en público, lo manipulaba, se burlaba de él y, mientras más lo hacía, él más se enamoraba de ella, se dejaba dominar por ella. Era como un niño pequeño necesitado de cuidados. Winston Churchill, el famoso político inglés, una vez dijo que el Reino Unido debió haberle hecho una estatua a Wallis porque “salvó a Inglaterra del desastroso rey que hubiera sido Eduardo VIII”.

Muerte y reconciliación

Los Duques de Windsor nunca tuvieron hijos. A pesar de los muchos rumores de infidelidades por parte de ambos, estuvieron felizmente casados durante 35 años hasta la muerte de Eduardo. El Duque falleció en 1972 a causa de un cáncer en la garganta. Con su muerte llegó la reconciliación de la familia Real, porque todos asistieron a su entierro.

Por su parte, Wallis siguió viva 14 años más, hasta que en 1986 falleció, con demencia senil y muy deteriorada. A su muerte, la Reina Isabel II ordenó que sus restos descansaran al lado de su esposo.

La relación de los Duques de Windsor tenía muchos haters. La pareja tuvo que lidiar con muchas acusaciones: traición a la corona, infidelidad, derroche, amistad con los nazis (porque simpatizaban con Hitler), etc. A pesar de todo, se mantuvieron juntos.

Frida Kahlo y Diego Rivera

Frida Kahlo y Diego Rivera, una tormentosa historia de amor

Arte, amor, pasión y tormento. Esas cuatro palabras describen muy bien la relación entre los mexicanos Frida Kahlo y Diego Rivera. Si piensas que las telenovelas son el colmo de lo absurdo, más o menos así fue la historia entre estas dos figuras icónicas del arte.

La vida de Frida estuvo marcada por muchos eventos desafortunados antes de conocer a Rivera… y luego de conocerlo también. Tal parece que Kahlo era un imán para los infortunios. Eso sí, fue una excelente pintora y actualmente, después de su muerte, es muy reconocida. Su relación con Diego Rivera se ha inmortalizado por ser muy inestable, llena de infidelidades, conflictos y dolor.

Poliomielitis y el terrible accidente del tranvía

Como si fuera un indicio de lo que sería su vida, a Frida le detectaron poliomelitis a los seis años, una enfermedad que le provocó el adelgazamiento de su pierna derecha. A partir de ese momento, Frida comenzó a usar faldas largas y pantalones para ocultar la anomalía. La poliomelitis la obligó a permanecer nueve meses en cama, padeció de muchos dolores físicos, con lesiones y operaciones.

Como si el destino no la hubiese golpeado lo suficiente, en 1925 sufrió un grave accidente cuando el autobús donde ella viajaba fue arrollado por un tranvía. El autobús quedó destruido y aplastado contra el muro. ¿Te haces una idea de las terribles heridas que Kahlo sufrió? Creo que no, porque fue monstruoso. Su columna se fracturó en tres partes y su pierna derecha en once partes (además quedó dislocada), se fracturó dos costillas, la clavícula y el hueso pélvico. Su hombro derecho se descoyuntó y un pasamanos atravesó su cadera izquierda y salió por su vagina. Frida comentaba que de esa forma brutal había perdido su virginidad.

Quedó viva de milagro. Tuvo 32 operaciones a lo largo de su vida para acomodar los daños, corsés de yeso y mecanismos de estiramiento. A partir de ahí, durante largos periodos se mantuvo postrada en cama.

Frida Kahlo y Diego Rivera, ¿otro accidente de ella?

Diego Rivera era un hombre de mundo. Sin dueña. Tenía a tantas mujeres, que no tenía ninguna. Se la pasaba viajando, estudiando pintura, conociendo a grandes artistas y manteniendo relaciones con muchas, muchísimas mujeres. Fue a Rusia, se casó con una pintora rusa y la engañaba con otra pintora. Regresó a México en 1922 para pintar un mural en la preparatoria donde estudiaba Frida. Ahí se conocieron, pero no ocurrió nada. Él tenía 36 años y ella 15. Rivera se casó con Guadalupe Marín, pero la relación no duró mucho, también le fue infiel.

En 1928, Kahlo le llevó uno de sus primeros cuadros a Rivera. Él quedó impresionado por su gran talento. Poco tiempo después, decidieron casarse. La boda fue en 1929. Él tenía 43 y ella 22. Una pareja que, ciertamente,  no pegaba ni con cola. Ella era muy delgada y frágil, él era todo gordo y robusto (120 kilos). Rivera debió tener su encanto, porque para tener a tantas mujeres sin tanta complicación, dudo mucho que su físico haya sido lo que las atrajo. Por si fuera poco, Frida decía que sería capaz de bañarlo y lavarlo cuando estuviera muy viejo, porque lo amaba y era muy tierno.

Ganas frustradas de ser madre

A pesar de sus padecimientos físicos y las múltiples facturas por las cuales seguía estando muy débil, Frida se embarazó. Pero a los tres meses la convencieron de abortar, pues el desarrollo del feto la despedazaría. Aun así, Frida decidió intentarlo unas tres veces más, pero las tres veces volvió a abortar. No tuvo más remedio que renunciar a sus deseos de ser madre. Posteriormente ella haría muchas pinturas donde se reflejaban estas frustraciones.

Rivera seguía haciendo de las suyas

A pesar de sentir mucha admiración hacia Frida, la engañó repetidas veces. Ya sabes la frase: “once a cheater, always a cheater”. Pero la gota que derramó el vaso de las infidelidades de este hombre, no tiene precio: Diego Rivera engañó a Frida Kahlo con su propia hermana pequeña, Cristina Kahlo. Golpe bajo. ¿Tú pensabas que esas cosas ocurrían solo en las novelas? Pues no, la realidad casi siempre supera a la ficción.

Obvio que Frida no soportó eso y no lo aguantó más. Decidió que mantendrían una relación abierta en la que ambos podían salir con quienes quisieran. Bingo para Rivera, gozó más que niño en una piscina de pelotas. Pero Frida también se dio sus gustos, con hombres y con mujeres, ella no creía en tapujos sexuales. Pero claro, cuando Rivera se dio cuenta de eso, sus celos se despertaban. Ya sabes cómo es la cuestión con los hombres sinvergüenzas, ellos pueden hacer sus malas jugadas, pero nadie puede jugarles mal a ellos. Frida le dio en donde más le dolía: el ego.

La dulce venganza

¿Pensabas que las cuentas ya estaban saldadas? Pues no. Frida tenía otro truco bajo la manga. Rivera era comunista y apoyaba a los rusos. En 1937, León Trotski llegó a México huyendo de Rusia, por haberse enfrentado a Stalin, el líder de la Unión Soviética. Rivera admiraba mucho a Trotski, se hicieron amigos. Esa fue una oportunidad para Frida, que inició una relación amorosa con Trotski.

Por supuesto, después de tanto desmadre infiel, Frida y Diego pusieron fin a su matrimonio en 1939. Al año siguiente, en 1940, Trotski fue asesinado. Su relación con Frida era muy conocida, así que la policía se la llevó retenida bruscamente para hacerle una serie de interrogaciones. Rivera, que en ese momento estaba en San Francisco, se enteró de lo sucedido y la llamó para que se fuera a vivir con él. Frida ni lo pensó, no aguantó dos pedidas y regresó a sus brazos. Ese mismo año hasta se casaron por segunda vez. Entonces, ¿amor o masoquismo?

Los últimos días

A finales de los 40, Diego comenzó a construir una casa para él y Frida, inspirado en los templos aztecas. Rivera tenía la intención de que, el día que murieran, los enterraran a ambos en ese lugar. Mientras tanto, la salud de Frida estaba cada vez peor, no tenía fuerzas, vivía pegada a su cama, pasó un año entero en un hospital. Poco después, la gangrena afectó a su pierna derecha y se la tuvieron que amputar por debajo de la rodilla. Ese fue el colmo de los infortunios para Frida. Se deprimió e intentó suicidarse varias veces.

El 13 de julio de 1954, Frida murió en su casa de Coyoacán, la famosa Casa Azul. Su féretro se cubrió con la bandera del Partido Comunista (por encargo de Riviera) y fue expuesto en el Palacio de Bellas Artes. Luego de eso la incineraron y sus cenizas se depositaron en la Casa Azul.

Al año siguiente, Riviera no pudo controlar su sed de faldas, se casó con otra mujer y también le fue infiel. Rivera murió en 1957 y sus cenizas las llevaron a la Rotonda de los Hombres Ilustres de la Ciudad de México. Sus deseos de ser enterrado con su Frida en la casa que él construyó, no se cumplieron. Capaz hasta la misma muerte estaba harta de una relación tan inestable y no les permitió estar juntos nunca más.

sexualidad en la cultura vikinga

La sexualidad en la cultura vikinga

Muy poco se sabe acerca de la cultura nórdica, pues no tenían producción literaria propia y casi no dejaron nada escrito. Por tal motivo, la mayoría de las cosas que se conocen acerca de los vikingos viene de fuentes externas, cristianas y árabes, las cuales presentaron la información de manera sesgada e interesada. En este post hablaremos específicamente de la sexualidad en la cultura vikinga.

Es importante señalar que los cristianos querían mostrar sus bondades frente al paganismo nórdico, mientras que los árabes hacían comparaciones entre su refinamiento y grado de civilización en contraposición a la cultura vikinga. Por eso, no es descabellado que se vean informaciones prejuiciosas acerca de los nórdicos, sobre todo en lo relativo al sexo.

Libre. Así se caracterizaba la sexualidad en la cultura Vikinga

El sexo en la cultura vikinga era bastante abierto. Demasiado, de hecho, pues lo practicaban de forma abierta, incluso delante de otras personas. Luego se formaban orgías y, bueno, hedonismo elevado al cuadrado. Con respecto a eso, el diplomático árabe Ahmad Ibn Fadlan, uno de los primeros en proporcionar información importante acerca de los vikingos, señalaba que el principal aspecto diferenciador entre la cultura árabe y la nórdica era, precisamente, el sexo. Según Ahmad Ibn Fadlan, era en ese rasgo donde el refinamiento árabe destacaba y superaba en creces al “salvajismo” vikingo.

De acuerdo con la expedición de Ibn Fadlan, él mencionaba lo siguiente:

«En una sola de esas casas se reúnen diez y veinte personas, más o menos. Cada uno tiene un lecho en el que se sienta. Con ellos están bellas jóvenes esclavas destinadas a los mercaderes. Cada uno de ellos, ante los ojos de sus compañeros, tiene relaciones sexuales con su esclava. A veces todo un grupo de ellos se unen de esta manera, unos frente a otros. Si un mercader entra en ese momento para comprar a algunos de ellos una joven esclava y le encuentra cohabitando con ella, el hombre no se separa de ella antes de haber satisfecho su necesidad».

Esto confirma que la poligamia (para los hombres) estaba permitida. Cabe destacar que el hombre podía tener varias concubinas, pero estas mujeres eran sus esclavas. Aunque, claro, bajo el régimen de concubinato también podían unirse las mujeres libres. Pero la mayoría de las veces se trataba de esclavas.

El concepto de esclavas se refería al de esclavas sexuales. Eso estuvo bastante generalizado en la cultura vikinga. Vendían mujeres con esa finalidad, y el negocio era próspero. A decir verdad, las esclavas no eran más que muñecas de juego, un objeto y nada más…

Aquellos matrimonios donde los hombres podían casarse con dos mujeres, los hijos eran considerados legítimos, sean de la primera o de la segunda esposa. También se le denominaba matrimonio “more danico” (a la manera danesa).

El rol de la mujer

Obviando el tema de las esclavas sexuales, en contraste las mujeres libres gozaban del mismo statu quo que los hombres, pues ellas tenían un rol activo y su figura era respetada. Se las consideraba “las señoras de la casa” y administraban el dinero a su antojo, sin necesidad de consultarles a los maridos. Todo ello se diferencia en gran medida de lo que ocurría en el cristianismo, donde las mujeres eran empequeñecidas.

En cuanto al sexo, las vikingas gozaban de gran libertad, no eran propiedad de su marido, no eran sometidas como las esclavas sexuales, y podían solicitar el divorcio por muchas razones, si querían. Uno de los mayores delitos de esta cultura era violar a una mujer libre, aquellos que se atrevían lo pagaban con pena de muerte.

Matrimonio

Ya sabemos que la poligamia estaba oficialmente permitida. Ahora bien, la edad para casarse estaba regida por la menstruación… Whaaaat? Sí, no es descabellado (muchas culturas lo hacían). La niña, cuando ya le venía su primera regla, era considerada una mujer apta para casarse y procrear. Así que, cuando cumplían más o menos quince años (podía ser menor), la muchacha en cuestión podía ser desposada. De igual manera, la virginidad era muy apreciada, estaba asociada a la pureza.

A pesar de esa “libertad” que gozaba la mujer, cabe decir que los matrimonios eran 100% arreglados, nada de amor ni de romance, eran solo un negocio entre familias y nada más. Los casados luego verían si se enamoraban o no, eso era lo de menos.

Cuando el joven era considerado “maduro” para casarse, entonces lo ponían a escoger mujer. Ya de ahí, los padres de ambos se encargaban de negociar la dote, los regalos, la hacienda, la fecha y el lugar de la boda.

Divorcio

Si ambos miembros de la pareja consideraban que si matrimonio no daba para más, entonces ambos (o uno solo) podía solicitar el divorcio. Usualmente eran las mujeres las primeras en pedir separación, pues a los hombres no les resultaba económicamente factible, ya que perdían la dote. Así que, si no querían divorciarse, debían mantener a sus mujeres bien contentas.

Además, una vez que la mujer se divorciaba, podía vivir de su dinero, regresar a la familia, mantener su independencia o contraer segundas nupcias si lo deseaba. Los motivos para separarse eran varios: insatisfacción sexual, impotencia o esterilidad, falta de decencia, mala gestión económica o por maltrato (lo cual era muy mal visto).

Homosexualidad, lesbianismo y prostitución masculina

La homosexualidad no era considerada tabú, pero sí estaba mal vista. Para esta cultura, la fertilidad y la prosperidad del clan eran muy importante. Por eso, como los homosexuales y las lesbianas no podían procrear, eran penalizados por la ley.

Asimismo, la prostitución masculina era de carácter homosexual, y se trataba de hombres esclavos. Su consideración social era muy ínfima, porque hasta el pago de su “oficio” era muy bajo. Aun así, la demanda de este tipo de servicio estaba a la orden del día, sobre todo para aquellos hombres homosexuales que, para evitar ser castigados por la ley, debían casarse con mujeres y tener hijos con ellas.

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La escalera del amor

La escalera del amor: La conmovedora historia de Liu Guojiang y Xu Chaoqing

Si todavía te quedan dudas acerca de la existencia del amor verdadero, déjame decirte que esta historia cambiará tu forma de pensar y te hará creer que todo lo que se hace por amor, vale la pena. Liu Guojiang y Xu Chaoquing lo sabían, por eso su relación pudo vencer todos los obstáculos y crecer, peldaño a peldaño, hasta la cúspide de la “escalera del amor”.

Se trata de una verdadera historia que comenzó hace más de medio siglo en China. Liu Guojiang era un jovencito de 19 años cuando conoció a Xu Chaoquin y se enamoró de ella. El único “problema” era que Xu era 10 años mayor que él, viuda y con hijos.

Como sabrás, si el tema de la diferencia de edad todavía en la actualidad hace que la gente se alarme y cree un drama moralista, imagínate como era la situación hace más de 50 años, y en China. Era algo completamente fuera de lugar, mal visto y censurado. Nadie, ni familiares, ni amigos, mucho menos la sociedad, apoyaron a Liu y Xu.

El nido de amor

En vista de que nadie apoyó su amor, Liu y Xu decidieron alejarse por completo de las malas vibras y de las miradas acusadoras. La mejor decisión que pudieron tomar. De hecho, se aislaron de la sociedad y se mudaron a una pequeña cueva que se encontraba en lo alto de una montaña, en Jiangjin County (Chongqin), suroeste de China. Parece cuento de hadas, pero sucedió en la realidad.

En aquel lugar, Liu construyó un refugio muy artesanal, con sus propias manos, para vivir con su esposa Xu. Por supuesto, no tenían nada, ni electricidad, a veces ni siquiera tenían comida, salvo algunas hierbas y raíces que encontraban a su alrededor. Liu fabricó una lámpara de queroseno como solución a la carencia de luz. Así fue como lograron iluminar sus vidas.

La verdad, este escape de Liu y Xu trajo consigo muchas carencias. Pasaron por muchos infortunios y necesidades. Pero eso no los detuvo. Xu siempre le preguntaba a Liu si se arrepentía por la osadía, pero él siempre le respondía: “siempre y cuando seamos positivos, la vida va a mejorar”.

La escalera del amor

Además, el camino para llegar a su hogar era demasiado empinado y complicado de transitar. Debido a la dificultad, a veces era Liu el que tenía que bajar al pueblo más cercano porque no había de otra, tenían que proveerse de alimentos, pues de lo contrario morirían. Cuando eso ocurría, Xu se quedaba sola durante dos días.

El regalo más hermoso que le hizo Liu a Xu, fue construir con sus propias manos los peldaños que permitirían aligerar la subida de 1550 metros de desnivel. Esto lo hizo luego de dos años de vivir ahí y le tomó 50 años terminar la escalera. Fue una demostración de todo el amor y respeto que sentía hacia su esposa. La mejor manera de decirle: “te amo”.

Un final conmovedor

Liu y Xu formaron su propia familia, siempre estaban agarrados de las manos, tuvieron siete hijos y vivieron felices juntos, alejados de la civilización. No obstante, cuando Liu había cumplido 72 años de edad, regresó a su casa después de sus labores agrícolas diarias, y murió en brazos de su amada Xu. Ella, de 82 años, tomó su mano y oró por su alma. Dicen que, ni aún después de muerto, Liu soltó la mano de su mujer. Ella, afligida y muy triste, pasó días repitiendo las siguientes palabras:

“Tú me prometiste que cuidarías de mí, que siempre estarías conmigo hasta el día que muriera, pero tú te fuiste antes que yo. ¿Cómo voy a vivir sin ti?”.

Una de las mejores historias de amor en China

En el año 2006, toda esta historia se convirtió en una de las diez mejores y más famosas historias de amor en China. De hecho, el gobierno local decidió conservar y cuidar la “escalera del amor” y el refugio donde Liu y Xu vivieron por muchísimos años, como un museo, con la finalidad de que esta historia de amor pudiera ser recordada, de manera que trascendiera los tiempos.

Esta historia demuestra que el amor puede vencer cualquier obstáculo, siempre que ambos caminen juntos de la mano y sepan salir de las adversidades, apoyándose el uno al otro en todo momento.

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El amor y la sexualidad en la época barroca

El amor y la sexualidad en la época barroca

Cuando hablamos de la época barroca nos referimos al siglo XVII. La palabra “barroco” significa “perla irregular”, puesto que el arte de la época estaba marcado por formas llenas de contraste. Por eso, el siglo XVII se caracterizaba por una tensión entre contrastes irreconciliables: por un lado estaban los que defendían el ambiente positivo y vitalista del renacimiento, y por otro, los que buscaban una vida profundamente religiosa. Esas visiones opuestas influyeron en el amor y la sexualidad en la época barroca.

Digamos que era un tiempo de opiniones contrarias. Estaban los herederos del Renacimiento y los nostálgicos de la Edad Media. Esto se reflejó en el arte y en la cotidianidad de los que hicieron vida en el barroco: había una vitalidad pomposa y ostentosa, al mismo tiempo que surgían movimientos monásticos.

Al mismo tiempo, Europa se encontraba sumida en las guerras. Hubo varias, pero la peor de todas fue la Guerra de los Treinta Años, que perjudicó en gran parte a Alemania. Por tal razón, Francia fue la potencia dominante de la época. Las guerras tenían una causa religiosa y política, pues la lucha se daba entre protestantes (aquellos que siguieron la reforma de Martin Lutero) y católicos (que pertenecían a la Contrarreforma).

Asimismo, las diferencias de clases eran igual de marcadas. Estaba la riqueza de la nobleza francesa y la pobreza del pueblo, que era mayoría, por supuesto. Por eso el siglo XVII es “barroco”, debido a los contrastes tan numerosos en cualquier aspecto.

El amor y el sexo barrocos

Si te quieres hacer una idea de cómo era el amor y el sexo en ese tiempo, basta con decirte que las consignas de la época eran las expresiones latinas “carpe diem” y “memento mori”, que significan “goza de este día” y “recuerda que vas a morir”, respectivamente. Esto me recuerda mucho a la expresión millennial “yolo”, you only live once, es decir, “solo vives una vez”. Como verás, la filosofía barroca no dista mucho de la del siglo XXI, ¿verdad? Aun así, aquellos que todavía defendían la religión, seguían siendo muy recatados y conservadores.

A su vez, la época también se caracterizó por la vanidad, la cursilería y lo efímero, pues se consideraba que todo lo hermoso que nos rodeaba iba a morir y a desintegrarse. Así que era muy común ver que algunos vivían de una manera muy desenfadada, dándole rienda suelta a sus pasiones, mientras otros estaban encerrados en una Iglesia confesando todos sus pecados y lamentándose el hecho de que había más libertad con respecto al amor y la sexualidad.

La  teatro fue el símbolo más importante de la época, pues llegó a ser más que una simple expresión artística, pues se convirtió en una imagen de la vida humana. Shakespeare destacó en ese tiempo, pues escribió sus grandes obras alrededor de 1600; obras que, como ya sabemos, están llenas de las bondades del romance y los estertores de la tragedia (cosas contrarias, lo cual es muy barroco), donde el amor es el principal protagonista.

Como el arte fue la herramienta de representación de la vida humana, la pintura también se vio influenciada por el elemento barroco. Los cuadros que se pintaban en la época eran de temática religiosa, pero compuesta por el erotismo. Al respecto, Warner Weisbach, autor de El barroco. El arte de la Contrarreforma, señala que “la sensación de que el elemento sensual invade el arte religioso contribuye a crear la trama de la cultura barroca […] Lo erótico se refuerza y se acentúa, expresándose en el sentido de lo picante, lo coqueto y lo ardiente”. Todo ello como una forma de despertar la sensibilidad del católico y de tentarlo.

El amor en la época barroca era, de igual forma, muy idealista. Lo que importaba era el romance, era la única razón por la que se vivía, aunque el sentimiento no fuera mutuo. El sexo era un plus, pero no lo primordial. Aunque todavía había personas que seguían con un pensamiento medieval, lo cierto es que el Renacimiento ayudó en gran medida a que en los tiempos barrocos el amor y el sexo se vivieran sin miedo, en contraste a la opresión que signaba la Edad Media y la Iglesia.