Frida Kahlo y Diego Rivera
Amor de época

Frida Kahlo y Diego Rivera, una tormentosa historia de amor

Arte, amor, pasión y tormento. Esas cuatro palabras describen muy bien la relación entre los mexicanos Frida Kahlo y Diego Rivera. Si piensas que las telenovelas son el colmo de lo absurdo, más o menos así fue la historia entre estas dos figuras icónicas del arte.

La vida de Frida estuvo marcada por muchos eventos desafortunados antes de conocer a Rivera… y luego de conocerlo también. Tal parece que Kahlo era un imán para los infortunios. Eso sí, fue una excelente pintora y actualmente, después de su muerte, es muy reconocida. Su relación con Diego Rivera se ha inmortalizado por ser muy inestable, llena de infidelidades, conflictos y dolor.

Poliomielitis y el terrible accidente del tranvía

Como si fuera un indicio de lo que sería su vida, a Frida le detectaron poliomelitis a los seis años, una enfermedad que le provocó el adelgazamiento de su pierna derecha. A partir de ese momento, Frida comenzó a usar faldas largas y pantalones para ocultar la anomalía. La poliomelitis la obligó a permanecer nueve meses en cama, padeció de muchos dolores físicos, con lesiones y operaciones.

Como si el destino no la hubiese golpeado lo suficiente, en 1925 sufrió un grave accidente cuando el autobús donde ella viajaba fue arrollado por un tranvía. El autobús quedó destruido y aplastado contra el muro. ¿Te haces una idea de las terribles heridas que Kahlo sufrió? Creo que no, porque fue monstruoso. Su columna se fracturó en tres partes y su pierna derecha en once partes (además quedó dislocada), se fracturó dos costillas, la clavícula y el hueso pélvico. Su hombro derecho se descoyuntó y un pasamanos atravesó su cadera izquierda y salió por su vagina. Frida comentaba que de esa forma brutal había perdido su virginidad.

Quedó viva de milagro. Tuvo 32 operaciones a lo largo de su vida para acomodar los daños, corsés de yeso y mecanismos de estiramiento. A partir de ahí, durante largos periodos se mantuvo postrada en cama.

Frida Kahlo y Diego Rivera, ¿otro accidente de ella?

Diego Rivera era un hombre de mundo. Sin dueña. Tenía a tantas mujeres, que no tenía ninguna. Se la pasaba viajando, estudiando pintura, conociendo a grandes artistas y manteniendo relaciones con muchas, muchísimas mujeres. Fue a Rusia, se casó con una pintora rusa y la engañaba con otra pintora. Regresó a México en 1922 para pintar un mural en la preparatoria donde estudiaba Frida. Ahí se conocieron, pero no ocurrió nada. Él tenía 36 años y ella 15. Rivera se casó con Guadalupe Marín, pero la relación no duró mucho, también le fue infiel.

En 1928, Kahlo le llevó uno de sus primeros cuadros a Rivera. Él quedó impresionado por su gran talento. Poco tiempo después, decidieron casarse. La boda fue en 1929. Él tenía 43 y ella 22. Una pareja que, ciertamente,  no pegaba ni con cola. Ella era muy delgada y frágil, él era todo gordo y robusto (120 kilos). Rivera debió tener su encanto, porque para tener a tantas mujeres sin tanta complicación, dudo mucho que su físico haya sido lo que las atrajo. Por si fuera poco, Frida decía que sería capaz de bañarlo y lavarlo cuando estuviera muy viejo, porque lo amaba y era muy tierno.

Ganas frustradas de ser madre

A pesar de sus padecimientos físicos y las múltiples facturas por las cuales seguía estando muy débil, Frida se embarazó. Pero a los tres meses la convencieron de abortar, pues el desarrollo del feto la despedazaría. Aun así, Frida decidió intentarlo unas tres veces más, pero las tres veces volvió a abortar. No tuvo más remedio que renunciar a sus deseos de ser madre. Posteriormente ella haría muchas pinturas donde se reflejaban estas frustraciones.

Rivera seguía haciendo de las suyas

A pesar de sentir mucha admiración hacia Frida, la engañó repetidas veces. Ya sabes la frase: “once a cheater, always a cheater”. Pero la gota que derramó el vaso de las infidelidades de este hombre, no tiene precio: Diego Rivera engañó a Frida Kahlo con su propia hermana pequeña, Cristina Kahlo. Golpe bajo. ¿Tú pensabas que esas cosas ocurrían solo en las novelas? Pues no, la realidad casi siempre supera a la ficción.

Obvio que Frida no soportó eso y no lo aguantó más. Decidió que mantendrían una relación abierta en la que ambos podían salir con quienes quisieran. Bingo para Rivera, gozó más que niño en una piscina de pelotas. Pero Frida también se dio sus gustos, con hombres y con mujeres, ella no creía en tapujos sexuales. Pero claro, cuando Rivera se dio cuenta de eso, sus celos se despertaban. Ya sabes cómo es la cuestión con los hombres sinvergüenzas, ellos pueden hacer sus malas jugadas, pero nadie puede jugarles mal a ellos. Frida le dio en donde más le dolía: el ego.

La dulce venganza

¿Pensabas que las cuentas ya estaban saldadas? Pues no. Frida tenía otro truco bajo la manga. Rivera era comunista y apoyaba a los rusos. En 1937, León Trotski llegó a México huyendo de Rusia, por haberse enfrentado a Stalin, el líder de la Unión Soviética. Rivera admiraba mucho a Trotski, se hicieron amigos. Esa fue una oportunidad para Frida, que inició una relación amorosa con Trotski.

Por supuesto, después de tanto desmadre infiel, Frida y Diego pusieron fin a su matrimonio en 1939. Al año siguiente, en 1940, Trotski fue asesinado. Su relación con Frida era muy conocida, así que la policía se la llevó retenida bruscamente para hacerle una serie de interrogaciones. Rivera, que en ese momento estaba en San Francisco, se enteró de lo sucedido y la llamó para que se fuera a vivir con él. Frida ni lo pensó, no aguantó dos pedidas y regresó a sus brazos. Ese mismo año hasta se casaron por segunda vez. Entonces, ¿amor o masoquismo?

Los últimos días

A finales de los 40, Diego comenzó a construir una casa para él y Frida, inspirado en los templos aztecas. Rivera tenía la intención de que, el día que murieran, los enterraran a ambos en ese lugar. Mientras tanto, la salud de Frida estaba cada vez peor, no tenía fuerzas, vivía pegada a su cama, pasó un año entero en un hospital. Poco después, la gangrena afectó a su pierna derecha y se la tuvieron que amputar por debajo de la rodilla. Ese fue el colmo de los infortunios para Frida. Se deprimió e intentó suicidarse varias veces.

El 13 de julio de 1954, Frida murió en su casa de Coyoacán, la famosa Casa Azul. Su féretro se cubrió con la bandera del Partido Comunista (por encargo de Riviera) y fue expuesto en el Palacio de Bellas Artes. Luego de eso la incineraron y sus cenizas se depositaron en la Casa Azul.

Al año siguiente, Riviera no pudo controlar su sed de faldas, se casó con otra mujer y también le fue infiel. Rivera murió en 1957 y sus cenizas las llevaron a la Rotonda de los Hombres Ilustres de la Ciudad de México. Sus deseos de ser enterrado con su Frida en la casa que él construyó, no se cumplieron. Capaz hasta la misma muerte estaba harta de una relación tan inestable y no les permitió estar juntos nunca más.

Summary
Frida Kahlo y Diego Rivera, una tormentosa historia de amor
Article Name
Frida Kahlo y Diego Rivera, una tormentosa historia de amor
Description
Arte, amor, pasión y tormento. Esas cuatro palabras describen muy bien la relación entre los mexicanos Frida Kahlo y Diego Rivera. Si piensas que las telenovelas son el colmo de lo absurdo, más o menos así fue la historia entre estas dos figuras icónicas del arte.
Author
Publisher Name
Amor y Pareja
Publisher Logo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *