biología detrás del cortejo
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La biología detrás del cortejo

Todos hemos escuchado acerca de Darwin y su teoría de biología evolutiva, en la cual el ser humano desciende del mono, y no es del todo descabellado pensar que existen ciertas similitudes entre los mamíferos en muchos aspectos, principalmente, a la hora de reproducirnos y encontrar nuestra pareja. El zoólogo, etólogo y biólogo, Richard Dawkins, ha estudiado por muchos años la visión evolutiva enfocada en los genes como se puede notar en su libro “El gen egoísta”, publicado en 1976.

En esta obra Dawkins nos habla acerca de la biología detrás del proceso de cortejo, donde el ser humano tiene técnicas para encontrar a su pareja así como los animales. Tenemos que el fin de nuestra especie es el de reproducirnos para perpetuar nuestros genes, en el ser humano, podemos ver la costumbre de reyes y señores de grandes apellidos el de procrear herederos para así dejar un legado en la tierra, de hecho, es parte de las “metas” que la sociedad nos coloca, justo después de graduarse de la universidad, tener una familia, ser madres y padres, es el paso más importante de la vida adulta, en este caso hombres y mujeres poseen el 50% del material genético de un bebé, por lo que necesitamos de ambos para alcanzar esta meta.

El macho produce millones de espermatozoides cada día, lo que significa que es potencialmente más propenso a procrear hijos en corto tiempo que una hembra, quién ovula una vez al mes por cierto periodo de tiempo; esto da como resultado que sea la mujer la que tenga más prisa de ser madre, a diferencia del hombre quién produce suficientes espermatozoides para atender un harén de 100 mujeres cada día, como expresa el libro.

Es por esta razón que las mujeres analizan con detenimiento las posibilidades de quienes las pueden hacer madre, es una estrategia para garantizar “la felicidad conyugal”, examinando a los machos, buscando en ellos cualidades de fidelidad, domesticidad y habilidad de supervivencia. Ella tiene el poder de negarse a tener relaciones sexuales, esto le da la opción de regatear su posición en el juego de las citas, ¿Cómo lo logra? Mostrándose esquiva ante los hombres, “Cualquier macho que no tenga bastante paciencia para esperar hasta que la hembra, al fin, consienta en copular, no tiene muchas posibilidades de resultar una buena apuesta en lo referente a que sea un marido fiel” (Dawkins, R (1976). El gen egoísta. Pag 165) Solo así, la mujer se asegura de entregarse a quién le muestra perseverancia, reduciendo el riesgo a embarazarse después de copular y ser abandonada por el macho, como ocurre en la especie de las aves del paraíso, donde la hembra no recibe ayuda del macho, este se va después que de tener sexo y esta cría sola a sus hijos. Las mujeres saben lo difícil que es para sus futuras relaciones, lograr que un hombre acepte los hijos de otros machos, y estás no renuncian a ellos porque ese hijo es 50% de ella, con sus genes.

Por otro lado, el macho, es poco probable que adopte y acepte a los hijos de una mujer cuando no son de él, es por eso que en la naturaleza los leones al llegar a una nueva manada matan a los cachorros, porque no son sus hijos y se volverán sus rivales; en la vida real, los hombres no desean ser benefactores de los hijos de otros machos.

En la naturaleza, son muchas las especies en donde las hembras se niegan a copular y prolongan la galantería del macho hasta que este le ofrece un regalo o muestra de las cualidades que esta necesita esta para darle hijos, por ejemplo, las aves esperan que el macho construya el nido antes de tener relaciones o los escarabajos obsequian grandes regalos.

 

Esta táctica de las mujeres tiene dos resultados en los machos, la primera es que el hombre decida no copular con ella y se retire del juego, ofreciendo su galantería a aquellas hembras que le ofrezcan sexo sin compromiso, se le conoce como las dos estrategias femeninas, serán las denominadas por Dawkins como “esquiva” y “fácil”, la primera busca al hombre “fiel”, la segunda es la indicada para aquellos “galanes” que le temen al compromiso, pero este emparejamiento no funciona así, en la práctica, las mujeres compiten por los prospectos de padres para sus hijos, y estos al final eligen a la que le coloque “la tarea menos ardua”, es decir, en la naturaleza sería aquella que no le obligue al macho a construirle un nido muy complicado.

En segundo lugar el hombre que espera por una chica estará gastando tiempo y energía en cortejarla, cuando logre tener sexo con ella estará ya comprometido y tendrá pocas tentaciones de abandonarla. También es útil para la hembra, utilizar las técnicas de seducción en donde las mujeres hablan como bebés y hacen puchero, tal y como las aves macho alimentan a las hembras como cuando son pichones.

Los machos son todos por igual traicioneros o fieles, es por eso que en la vida real una mujer no puede fiarse totalmente del tiempo de espera analizando a su posible pareja, ya que se puede decepcionar.

Como conclusión vemos una sociedad en donde las mujeres exaltan su belleza como ritual de apareo para atraer a los hombres, quienes por naturaleza son más promiscuos, estás buscan en el hombre, macho de la especie características heredables y suficientemente aptas para sustentar un hogar, así y solo así, esta accede a tener relaciones sexuales para reproducirse.

Conductas del reino animal similares a nuestras técnicas de cortejo

  • Los hipopótamos macho arrojan estiércol hacía la hembra que desean y esta sintiéndose alagada por el gesto, accede a copular: Un hombre que compra un hermoso regalo a una mujer.
  • Los delfines machos, en grupo, aíslan a una hembra para acortejarla con acrobacias y saltos, esta al final escoge al más hermoso del grupo: La selección de la mujer cuando es acortejada por varios hombres en un determinado lugar, como por ejemplo una disco.
  • El pingüino gentu, este espécimen pasa gran parte del año buscando la piedra correcta para conquistar a la hembra y esta después la coloca en su nido si lo acepta: Una mujer que acepta un anillo de compromiso.
  • Existen gran cantidad de aves, entre ellas los pájaros glorieta, que construyen el nido para la hembra, llaman su atención a través de bailes, cantos y pruebas de fuerza: Un hombre en el proceso de cita que muestra a la mujer su poder para sostener un hogar, ser buen padre y esposo.

En la práctica, en  la vida real, es lógico observar diferentes tipos de comportamientos en nuestra especie, tenemos a la mujer que se abstiene del sexo para que el hombre se quede a su lado y formar a una familia, en el lado contrarío, tenemos a la mujer “fácil” que accede a tener relaciones o coloca las exigencias a los hombres en un nivel más bajo para así quedarse con él que ella desea; por otro lado, conseguimos también hombres que desean formar una familia con aquellas hembras que los fuerzan a esmerarse en el cortejo, y encontramos hombres, que solo desean copular, sin tomar responsabilidades.

Increíble manera en la que nuestro comportamiento reproductivo se coloca en similitud con el comportamiento animal, así que la próxima vez que veas un ritual de apareamiento animal, pregúntate por su analogía humana y te sorprenderás.

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Todos hemos escuchado acerca de Darwin y su teoría evolutiva, en la cual el ser humano desciende del mono, y no es del todo descabellado pensar que existen ciertas similitudes entre los mamíferos en muchos aspectos, principalmente, a la hora de reproducirnos y encontrar nuestra pareja.
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