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Máquina de sexo

Mi esposo es una máquina del sexo, ¿qué hacer?

El sexo es uno de los elementos más importantes para la pareja, sin él la relación no funciona, pues la intimidad es lo que nos permite aproximarnos al otro, conocerlo profundamente y crear vínculos. Es habitual que uno de los dos tenga un nivel sexual más alto, de hecho es muy raro que ambas libidos sean iguales. Ahora bien, ¿qué pasa cuando las ganas de nuestro esposo superan con creces las nuestras, cuando su frecuencia sexual es mucho mayor? Es común calificarlo con cierta gracia como una máquina del sexo; sin embargo, aunque socialmente genere comentarios de picardía la verdad es que puede resultar agotador física y mentalmente no lograr el equilibrio necesario para que ambos estemos satisfechos.

¿Qué hacer si nuestro esposo es una máquina del sexo?

Frecuencia normal

Lo primero que debemos entender es que no existe una frecuencia “normal” para tener sexo, cada pareja identifica la suya con el tiempo y en función de su realidad, por lo que a veces solemos considerar que la frecuencia es abrumadora más por los prejuicios que traemos que porque en realidad tengamos poco deseo sexual. Ante esto es vital reflexionar, observar y abrir nuestra mente para poder determinar con certeza si la exigencia de nuestro esposo es demasiada o somos nosotras quienes estamos poniendo inconvenientes a una actividad tan placentera.

Comunicación

Una vez claras en el punto anterior es muy importante comunicarnos con nuestra pareja, explicarle lo que sentimos, ponernos de acuerdo y buscar soluciones. Expresarnos y al mismo tiempo comprender el punto de vista de él nos ayudará a conseguir la mejor estrategia para estar satisfechos con nuestras relaciones sexuales. Poder compartir con nuestro esposo los deseos, necesidades y anhelos de las relaciones sin duda nos ayudará a tener una vida sexual más satisfactoria. Respecto al sexo hay muchos tabús y sin una buena comunicación es complicado que funcione, hay que hablar de aquello que nos gusta y lo que no, lo que quisiéramos experimentar y lo que no está en nuestros planes.

Nuestra frecuencia

Es importante acordar con nuestra pareja una frecuencia sexual que nos satisfaga a ambos. Al principio es común que los encuentros sean más recurrentes debido a la novedad de la vida en pareja y el afán por descubrir y experimentar con el otro; sin embargo, con el tiempo suele ocurrir que el nivel baja. Si el nivel de nuestra pareja sigue en ascenso siempre podremos encontrar un equilibrio, para ello la complicidad es cave. El que nuestro deseo sexual sea menor que el de nuestro esposo no quiere decir que sea él quien deba adaptarse a nosotras, ni viceversa, se trata de negociar para buscar un equilibrio.

Construcción mental

Es fundamental comprender que el deseo sexual tiene que ver con nuestro cerebro, lo que pasa por nuestra mente es incluso mucho más poderoso y determinante que el funcionamiento de nuestro cuerpo, por lo que más vale hacer caso a los pensamientos y de ser necesario reprogramarlos. El sexo tiene que ver con sentir, experimentar el placer, dar rienda suelta al erotismo y la sensualidad, y todo eso es una construcción mental.

Evasión

Evitar los encuentros con el cónyuge no resolverá la situación, al contrario él puede sentirse rechazado y eso le causará molestia y desilusión. Lo mejor siempre es dar la cara y hablar con mucha inteligencia emocional, tratando de ponernos en su lugar. El que tenga una frecuencia sexual más alta no lo convierte en un pervertido o desequilibrado.

Cambios

No solo se trata de cambiar la manera en la cual ambos estamos viendo las relaciones sexuales, sino también de hacer ajustes para que volvamos a darle al sexo la importancia que merece sin desesperación ni desgano. Cambiar los horarios de encuentro, las posturas sexuales y los lugares donde tener relaciones. Estos cambios no tenemos que hacerlos todos al mismo tiempo, podemos incorporarlos poco a poco para descubrir nuevos placeres, recuperar el entusiasmo ante lo incierto y convertir esos momentos en experiencias excitantes para ambos.

Exploración

Comprender cómo funciona el comportamiento erótico de la pareja es el primer paso para incorporar nuevas fantasías que nos permitan replantearnos el sexo y verlo como una actividad lúdica y por ende divertida. Aquí está permitido establecer las propias normas para aventurarnos en el juego de roles o experimentar con juguetes eróticos; asimismo, podemos valorar otras alternativas sexuales como la masturbación para ayudarlo a satisfacerse por sí mismo si aún no hemos encontrado el equilibrio entre nuestras frecuencias sexuales.

Mejores encuentros

Preferir encuentros de calidad más que de cantidad, es decir, esmerarnos y concentrarnos en hacer de nuestras relaciones experiencias gratas y satisfactorias sin pensar tanto en la frecuencia con la cual se establecen. Para determinar lo que implica sexo de calidad hay que ver qué elementos son importantes para cada pareja: atracción, amor, emociones, variedad, entre muchas otras. Dejar de verlo como una tarea y considerarlo como el momento de paz de nuestro día puede ayudarnos.

Ayuda profesional

Si después de intentar con las herramientas que tenemos a la mano nos seguimos sintiendo incómodos y no logramos equilibrarnos en cuanto a nuestros encuentros sexuales, lo más sabio es buscar ayuda profesional. Una persona preparada podrá orientarnos mejor para que resolvamos el inconveniente que si bien es molesto y preocupante no tiene por qué presagiar el fin de nuestro matrimonio.

Máquina del sexo

Los pro de tener sexo a diario

Nos hace sentir amadas.

Es una actividad placentera.

Es reconstituyente y mejora la salud.

Contribuye con la inmunidad.

Alivia el dolor.

Aleja la depresión.

Mejora el sueño.

Regula cambios hormonales y estabiliza los ciclos menstruales.

Mejora el humor y fomenta la creatividad.

Es buen ejercicio físico.

Genera confianza y mejora la autoestima.

Alivia el estrés.

Es divertido.

 

Los contra de tener sexo a diario

Adicción al sexo.

Agotamiento por reducción de horas de descanso.

Desconexión del resto de los vínculos si es lo único en común.

 

Compromiso, pasión e intimidad son los tres pilares de una relación de pareja, necesitamos esforzarnos para que nuestra relación funcione, por lo que si nuestro esposo es una máquina del sexo debemos enfrentar la realidad con paciencia y mucho amor, no sabemos si en unos años la frecuencia sexual de nosotras supere la suya.

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