Intercambio de parejas: Reglas y Códigos de los Swingers

Intercambio de parejas: Reglas y Códigos de los Swingers

abril 22, 2018 0 Por Rosmery

¿Un mundo libre de celos? No lo sé, lo veo complicado. Pero, ¿alguna vez has imaginado intercambiar tu pareja? El intercambio, en este caso, significa ver a tu novio o tu novia besarse y tener sexo con otra persona, mientras tú haces lo mismo a la vez. Creepy? Pues bien, los swingers son justamente eso: personas casadas o solteras que ejercen su libertad sexual, intercambiando sus parejas y observándolas mientras se acarician y tienen relaciones sexuales con alguien más.

Swing, del verbo inglés “to swing”, significa balancear, oscilar, cambiar. Por eso el término es utilizado para referirse a los swingers, a los que intercambian parejas, y déjame decirte algo: es todo un movimiento que se propone algo así como una revolución sexual que conduce a la ruptura de ciertos estereotipos y prejuicios sobre el tema.

Hasta ahora todo suena un poco extraño para quienes no estamos acostumbrados a este tipo de prácticas o para los que nunca hemos escuchado acerca de los “swingers”. La primera vez que supe de este asunto fue en una clase de la universidad, estuvimos leyendo una crónica sobre ellos e instantáneamente captó mi atención. En palabras llanas, el swinging ocurre cuando una pareja (casada, en concubinato o en noviazgo) se involucra con otra pareja similar o con un individuo soltero.

Sin ánimos de creerme una persona muy moralista, admito que me impactó el hecho de  imaginar una pareja teniendo sexo con otra pareja. A saber: 4 personas en una misma cama intercambiando novios y novias (el hombre de una pareja con la mujer de la otra pareja y viceversa). O, simplemente, ver que tu novio -o novia- se va a otro cuarto con otra chica -o chico-. No sé si es cuestión de personalidad o que soy demasiado convencional, pero no pude evitar morirme de celos imaginando que mi novio pudiera estar con otra en mis propias narices. Apuesto a que sientes lo mismo, ¿o no?

Al mismo tiempo, admiro a esas parejas que se aventuran o se atreven a experimentar cosas nuevas sin que ello perjudique su relación. Pero no te voy a cargar con tanto rollo. Sigue leyendo para que conozcas más sobre esto de los swingers.

Actividades que realizan los swingers

  • Voyeurismo: Ver a otras personas relacionarse sexualmente. Tener sexo con tu pareja mientras otras personas te observan.
  • Intercambio suave (Soft Swing): Besar, acariciar o tener sexo oral con una tercera o cuarta persona, es decir, alguien que no es tu pareja.
  • Intercambio total (Full Swap): Penetración sexual con algún otro además de tu pareja.

Estas actividades se pueden hacer en un mismo cuarto o no. El sexo, en este caso, se denomina “juego”. Es decir, los swingers ven al sexo como una cuestión lúdica -y vaya que lo es, aunque no seas swinger-.

Si tienes la boca abierta o los ojos como platos, tranquila, comprendo. Es producto de todo lo que nos enseñaron desde la infancia y el hecho de que este tema sea absolutamente lo contrario a lo que tu cabeza socialmente influenciada está acostumbrada. Ahora, si eres swinger con experiencia y me estás leyendo, no me juzgues, soy una muggle en el tema y trato de ponerme en sintonía.

Lo que se necesita para ser swinger

  • Tener un matrimonio o pareja estable donde ambos sientan mucha confianza entre sí.
  • Un rango de edad entre 25 y 80 años. Los menores de 25 son mal vistos por considerarse muy bebés…
  • Que ambos miembros de la pareja quieran expresar libremente su sexualidad, que busquen nuevas experiencias físicas pero sin arruinar la parte emocional de su relación.
  • Reuniones de dos o más parejas en un ambiente agradable y de confianza.
  • Cero alcohol y cero drogas en dichas reuniones.
  • Usar preservativo s i e m p r e que vayan a “swingear”.
  • No inmiscuirse sentimentalmente con la tercera o cuarta persona.

Reglas y códigos de los swingers

NO es ¡NO! Y no se pregunta por qué

Si alguien se encuentra en una situación incómoda dirá NO, y tú debes respetar su decisión sin preguntar las razones de su negativa. Lo mismo tú, si te sientes incómoda o incómodo con algo, di que NO y listo. Nadie puede obligarte a hacer algo que no quieres y no puedes obligar a nadie a hacer algo que no desee.

Tratarse con respeto

Si ni tú ni tu pareja están interesados en otra pareja o single, háganselo saber, pero de manera cortés.

Si son rechazados, no lo tomen personal

Esto viene de respetar las decisiones de los demás. Recuerda que todo es una fiesta y lo que importa es divertirse. Si los rechazan no hay de qué preocuparse. Hay muchos peces dentro de ese mar de placer.

Controlar los celos

Importantísimo. Como te habrás dado cuenta, esta actividad no es apta para personas celosas. Por lo menos, yo no tendría vida en este mundo. Debes tener tu alma demasiado open mind. No es que yo no la tenga, pero con este asunto paso de largo. O sea, debes saber que tu pareja será devorada por otra persona. Si tu mente puede soportarlo y nada va a alterar tu relación, bienvenida a los swingers.

Hazle saber a tu pareja que es la número uno

Lleguen juntos y siempre de la mano. Primero satisfáganse mutuamente y luego con los otros. Por más que te estés disfrutando el cuerpo otra persona, dile a tu pareja que siempre será tu favorita y que le amas.

No intentar romper ningún matrimonio

Nada de involucrarse sentimentalmente con otra persona que no sea tu pareja y nada de querer romper relaciones estables. Esto es fundamental. Los swingers no buscan infidelidades, solo divertirse. Aquí las parejas son emocionalmente monógamas, pero se relacionan sexualmente con terceros. En este caso, la infidelidad de tipo sexual no cuenta estrictamente, pues tienes el consentimiento de tu pareja.

Nunca ejercer presión

No puedes obligar a nadie a swingear. Ni siquiera a tu propia pareja. Si se lo propones y ella no quiere, no lo hagas. De lo contrario, le estarías siendo infiel. Esto se trata de un consenso con tu pareja. Si alguna de las partes no está de acuerdo, entonces no se puede hacer nada.

Respeten sus propios parámetros

Comuníquense honestamente y respeten los parámetros de los demás. Recuerda que No es No.

El lugar del single

Se supone que la actividad de los swingers se hace entre parejas. Pero los solteros también pueden hacerlo, sobre todo cuando la fantasía de una pareja sea hacer un trío: hombre-mujer-hombre (HMH) o mujer-hombre-mujer (MHM). Por supuesto, en estos casos, hay bisexualismo.

Higiene y seguridad

Usa condón siempre, pero siempre. Lo de los swingers te puede parecer divertido, pero una ETS te aseguro que no lo es. Se supone que todas las personas que practican este tipo de actividades deben protegerse y mantener su higiene al máximo. Siempre limpios y siempre seguros. Protégete a ti, a tu pareja y a la otra pareja con la que vayan a tener sexo (juntos o por separado).

Mantengan discreción absoluta

La discreción es elemental. Nada de compartir tus datos como la dirección o el teléfono. Esto es cosa de una sola noche. De hecho, es recomendable que utilicen seudónimos y respeten los que usen las otras parejas con la que se relacionan. Parece una actividad clandestina, ¿cierto? Pues, de alguna manera, lo es.

Tampoco debes hablar del estilo de vida swinger con otra persona que no haya manifestado interés alguno sobre el tema. Esto es muy top secret porque, aunque no estén traficando droga ni nada por el estilo, es una actividad que causa cierto impacto social en cuanto a la moral y las costumbres. Digamos que la sociedad aún no está preparada para ello, pues las personas todavía se rigen demasiado por creencias religiosas, aunque sean ateas. ¿Me explico?

Tipos de lugares que frecuentan los swingers

El ambiente de los swingers está compuesto principalmente por clubes internos (“On Promise”) donde la actividad sexual puede ocurrir dentro, y clubes externos (“Off Promise”) donde la actividad sexual no está permitida.

Sea interno o externo, hay tres tipos:

  • Bar o club nocturno, en los centros de las ciudades.
  • Spa nudista, donde hay piscinas y sauna.
  • Club de campo, fuera de las ciudades. Incluye elementos de los dos anteriores.

Cuando se trata de una empresa que se lucra con los swingers, hay que pagar la entrada. Cuando se trata de una organización tipo ONG, no hay que pagar nada.

Hay clubs de swingers que, por obvias razones, tienen un hotel. Se supone que las casas de las parejas no deberían visitarse, por el tema de la privacidad y eso. Sin embargo, hay quienes llegan a un acuerdo confidencial y, bueno, lo hacen en la intimidad de sus hogares.

Mosca con decepciones…

Hablemos sin tapujos. Poder cumplir tus fantasías es genial, pero hacerlo no significa que en el acto te vaya a gustar. Me explico, capaz sueñes con hacer un intercambio de pareja y te sientas en condiciones jealousy-free. Pero al momento de estar en el club y llegar a la cama, capaz los celos te invadan si ves que tu chico o chica se va con otra persona. Así que debes sincerizarte, ¿en serio vale la pena?

Sin ir muy lejos, supuestamente los sentimientos no están incluidos, pero eso no te asegura que tu pareja encuentre más placentero tener sexo con otra persona que contigo. ¿Entiendes? Es decir, la regla tácita de ir únicamente a disfrutar y no “enamorarse”, no te garantiza que tu pareja no se sienta atraída más profundamente por una persona extraña que le ha dado un excelente orgasmo.

Sí, admito que hablo desde mis prejuicios y mis celos. Pero, al menos, no me estoy autoengañando. Repito, no juzgo lo que hacen los swingers, me parece fantástico que lo hagan personas libres de este tipo de inseguridades. A fin de cuentas, es una revolución sexual y es probable que dentro de unos cuantos años se convierta en una actividad súper normal entre parejas.

De acuerdo con lo que he leído sobre el tema, mayormente es el hombre quien insta a su mujer para ser swingers. Muchas veces la mujer se pone reacia, pero termina aceptando, hasta puede pasar que luego sea ella la que quiera ir a cada rato a estos clubes.

Considero también que esta actividad puede resultar placentera al principio. Pero, ¿de verdad la relación sentimental con tu pareja no se verá afectada al cabo de un tiempo? No sé, podrían aparecer reproches tipo “te veías muy excitado con esa mujer y conmigo ya no te noto así” o “¿Te acuerdas cómo gritabas con ese tipo que tenía el paquete grandísimo? Claro, como el mío no es así…”. Las sentencias pueden variar, pero es claro que hablo desde mi inexperiencia.

No lo sé, tal vez se trate de personalidades. Quién quita si después de toda mi verborrea termino dentro de unos años intercambiando pareja. Aunque, insisto, con solo pensarlo me ahogo en celos que ni yo misma soy capaz de describir.

¿Tú qué? ¿Te animas? ¿Se lo propondrías a tu pareja? Yo no, yo paso de largo y no miro para atrás.

 

Artículos relacionados:

¿Qué es el amor? Visto desde 7 perspectivas diferentes

Etapas de enamoramiento del hombre