Tipos de Infidelidad
Problemas de pareja Separación

Tipos de infidelidad y cómo afrontarla

Las relaciones humanas –ya sea entre familiares, amistades, parejas y socios– son complejas. La sola convivencia entre personas significa compartir acuerdos y desacuerdos, un constante negocio entre las partes implicadas donde el pilar fundamental es la comunicación y el respeto para mantener el nexo. Una vez que se pierde eso, la confianza se desvanece y la relación no vuelve a ser la misma. Cuando hablamos de parejas, existen dualidades comunes: amor y desamor, pasión y rutina. Dos personas que deciden unirse, sea un noviazgo o un matrimonio, hacen un contrato tácito en cual se supone que deben ser fieles, es decir, no mantener relación emocional o sexual con otra persona que no sea su pareja. De lo contrario, estaríamos en presencia de una traición: la mayor felonía que puede darse en una relación. Es necesario saber que hay varios tipos de infidelidad, pues no solamente se trata de tener sexo con alguien más.

Alguna vez nos han roto el corazón y, si no lo han hecho, tarde o temprano sucederá. La infidelidad es una de las formas de hacer añicos los sentimientos, las emociones y la autoestima de otra persona. Pero, como siempre digo, es una de las mejores cosas que pueden ocurrirte porque sin duda alguna hace que crezcas espiritualmente y comiences a ver tu entorno con otros ojos. A veces una sacudida al corazón hace bien, es algo así como una experiencia fructífera. Dolorosa, sí, pero fructífera.

Lo bueno es que el tiempo lo cura todo y es seguro que vas a salir del hoyo una vez que te hayas dado tiempo de sanar la herida.

¿Qué es la infidelidad?

Para definir la infidelidad, es necesario comenzar hablando de su opuesto: la fidelidad.

Pues bien, la fidelidad no es una condición natural de la especie humana, realmente se trata de un constructo socio-cultural. Es más, se debe a una cuestión de voluntad, a una decisión, a un propósito. La persona escoge ser fiel. Partiendo de que el ser humano es un animal dotado de raciocinio, lo que nos diferencia de otras especies es nuestro poder de elección. ¿Acaso has visto a un perro serle fiel a una sola hembra? Pues no, ellos no pueden elegir.

La monogamia es producto de la cultura y de la religión, realmente el ser humano no es fiel por naturaleza. Eso lo podemos comprobar al observar otras dinámicas culturales donde la poligamia es completamente normal, las relaciones abiertas son algo común y hasta la aparición de los “swingers” está rompiendo con los cánones de las relaciones amorosas.

De hecho, la fidelidad, el jurar amor eterno a una sola persona, es una visión romántica. La hemos visto en películas, la hemos leído en libros, la hemos escuchado en canciones. Desde la infancia nos han enseñado que para tener una relación exitosa hay que ser fieles, y eso es totalmente correcto. Estamos todos de acuerdo en que la infidelidad no encaja para nada al momento de construir una relación saludable y duradera.

Vista de este modo, la infidelidad rompe con el pacto tácito de exclusividad y amor incondicional, quebrando la confianza que se ha depositado en la relación. Pero, aun así, definir la infidelidad es un tema difícil, pues el traicionado y el infiel muchas veces no conciben del mismo modo la traición. Por ejemplo, el uso de pornografía puede ser visto como algo completamente normal por el marido, mientras que su mujer lo asocia con un acto de infidelidad, pues no piensa en ella cuando desea tener relaciones sexuales. Lo más complicado del asunto es que ninguna de las dos partes está errada. He ahí el dilema…

De todas maneras la infidelidad es, según Hall y Fichman (2006),  “la ruptura del compromiso exclusivo de la pareja por el establecimiento de una relación sexual, romántica o emocional”. En ese caso, hay varios tipos de infidelidad que merecen ser explicados.

Tipos de infidelidad

Es muy común asociar la infidelidad únicamente cuando tu pareja tiene relaciones sexuales con otra persona. Sin embargo, hoy en día existen muchos tipos de infidelidad que pueden, o no, llevar el acto sexual.

  1. Infidelidad emocional

La más común y la más dramática. No necesariamente incluye sexo. El solo hecho de que tu pareja –o tú– sienta algo muy profundo hacia esa otra persona, es considerado como infidelidad. Suele ser más dolorosa porque el vínculo que se crea con el amante es muy profundo, a tal nivel que puede  llegar a sentir amor por esa persona. O sea, que aunque te prometió amor eterno, se enamoró de otra o de otro.

  1. Infidelidad sexual

Cuando tu pareja llega a tener relaciones sexuales con otra persona, por supuesto, es infidelidad. Aunque no necesariamente los sentimientos estén implicados. Es decir, que tu pareja se acostó con otra persona, pero no siente nada más que una atracción sexual.

  1. Cyber Affair

La tecnología le ha hecho más fácil el camino a los infieles. Con el auge de la Internet y las redes sociales, hay más vías para la comunicación con otras personas, cosa que hace más accesible la infidelidad. Por supuesto, la persona infiel puede considerar que cualquier otra relación que tenga por Internet no es una infidelidad, pues no hay contacto físico. Sin embargo, el solo hecho de cortejar, intercambiar mensajes o imágenes de contenido sexual –o simplemente una selfie para galantear–, implica una infidelidad, aunque se trate del mundo virtual.  De hecho, siempre puede ocurrir que el infiel y la persona que conoció por internet se citen para conocerse físicamente. Muchos lo hacen, y bueno, ya se sabe lo que viene luego.

  1. Infidelidad por secretismo

La falta de honestidad es considerada una traición porque vulnera la confianza. Si tu pareja es alguien que te oculta las cosas, que te miente –tanto en cosas importantes como insignificantes– estás al lado de un infiel. Recuerda algo, los infieles saben mentir muy bien, son expertos en eso.

  1. Infidelidad por quiebre en el vínculo

Se trata, simplemente, cuando una persona no ama a su pareja. Sencillo, no es necesario que tenga a un amante o que haya conocido a alguien más. Solo mantiene una relación sin sentir amor. Eso es mentir, es ilusionar a la otra persona. Y sí, es infidelidad.

  1. Pareja ausente

Si tu pareja no está cuando más la necesitas, si no comparte contigo los momentos especiales y significativos, si invierte su tiempo e interés en otras cosas y no en ti, esa es una pareja ausente. Muy típico de la gente que está en una relación pero la olvida por el trabajo –workaholics– ya sea porque le da cierto estatus económico o porque es lo único que le importa. Se trata de personas con poca lealtad que no están a tu lado en los momentos que necesitas apoyo. Es decir, brillan por su ausencia. Esto también es considerado infidelidad.

  1. Infidelidad por soledad

Se da cuando las personas son infieles porque sienten que su pareja no les presta atención. A pesar de estar en una relación, se sienten completamente solas y desean llenar el vacío. Temen hablar con su pareja por temor a lo mismo: a la soledad. Prefieren el camino fácil: buscar en otra persona lo que sienten que no consiguen con su pareja.

  1. Infidelidad por venganza

Simple: cuando te es infiel porque tú le fuiste infiel primero. Digamos que en algún momento de su relación tuvieron una crisis donde fuiste tú el infiel, te “perdona”, pero te hace lo mismo esperando que tú le perdones igual. Como para saldar las cuentas. También está el caso de que tu pareja haya sabido que le fuiste infiel, pero nunca te lo dijo, tú nunca supiste que él o ella sabían y estuviste todo el tiempo como si nada. Entonces… ¡Boom! Te traiciona también, y lo hace con alevosía. Ya sabes, lo que es bueno para el pavo, es bueno para la pava. Lo que es igual no es trampa.

Como verás, la infidelidad no solo implica el acto sexual con otra persona que no sea tu pareja. Se trata de una traición que puede llevarse a cabo incluso en las redes sociales. La infidelidad también es una decisión. No es producto de unos traguitos de más. Se es infiel porque se desea serlo.

¿La infidelidad tiene género?

Se ha dicho mucho que los más propensos a ser infieles son los hombres. Sin embargo, las mujeres también echan sus canitas al aire. La infidelidad es tanto del hombre como de la mujer. Solo que las féminas son más astutas y saben ocultarlo mejor. Un hombre, en cambio, aunque sea un perfecto mentiroso, siempre deja cabos sueltos. Podríamos hacer una comparación. Digamos que, en el asunto de la infidelidad, las mujeres se mueven más como los gatos, con prudencia, astucia, cautela y hasta elegancia. Los hombres, por su parte, se mueven como los perros, torpes, sin pensarlo mucho, tropezando con todo. Así, más o menos, es la diferencia entre las mujeres y los hombres infieles.

Once upon a time… Dos historias ilustrativas…

Tipos de Infidelidad. Muchacha triste

Una de mis amigas tuvo una relación de 5 años con su pareja. Aparentemente todo iba bien, pero ella empezó a notarlo extraño, como ausente, casi no le escribía, casi ni se veían. Fue un cambio abrupto, puesto que el muchacho siempre estaba pendiente de ella. Pero en los últimos meses, ese interés fue desvaneciéndose. El chico se la pasaba en fiestas y en viajes pero nunca la invitaba. Según él, eran salidas que sus amigos le financiaban porque supuestamente él estaba corto de dinero; también decía que las reuniones a las que asistía eran solo de hombres.

Llegó un día en que mi amiga, desesperada, comenzó a revisar las redes sociales de su novio. Y no, no tenía la contraseña de su pareja, nada de eso. Simplemente lo stalkeaba –yo la ayudé, lo admito– y veía lo que hacía. Da la casualidad que en Twitter consiguió que su novio marcaba como favoritos muchos tweets de otra chica. Mi amiga curiosa se metió en el perfil de la muchacha y voilá, consiguió lo que estaba buscando. La chica en cuestión tenía una relación furtiva con el novio de mi amiga. Ahí pasó de todo.

Mi amiga se puso en contacto con ella –yo la alenté– y resulta que la muchacha no sabía que el “querido” tenía novia. Dos engañadas. El asunto no termina ahí, pues había otra mujer inmiscuida, una con la que el novio de mi amiga también había tenido algo. Todo era una completa locura. Lo cierto es que, vamos, el hombre se las ingenió bien para traicionar a mi amiga, mentía de lo lindo. Pero, qué cosas, todo su juego se quebró con tan solo darle “fav” a los tweets de la otra muchacha. La relación entre mi amiga y su novio terminó a las patadas, en muy malos términos. Pero terminó y eso es lo importante.

Por otro lado, tengo otra amiga que le fue infiel a su pareja, pero por venganza. El caso es que se enamoró de un hombre que le jugó feo en varias oportunidades. Él la engañaba, ella se enteraba, se separaban, pero volvían. Eso se repitió cuatro veces y las cuatro veces el tipo la engañó. Realmente no entiendo qué le veía ella a ese hombre que parecía un carro chocado, un marciano aporreado y, de paso, tacaño. Pero, en fin, el amor es muy ciego.

Lo cierto es que después de mucho llorar y de darse cuenta que el último engaño fue atroz (la cuarta vez, vamos, ya era el colmo), lloró, pataleó pero siguió con él para hacerle lo mismo. Vaya que lo hizo, y en su cara, de hecho. Estuvo con otro hombre como por tres meses, lo más interesante es que era un integrante del mismo equipo de futbol de su pareja. La hecatombe se produjo en una fiesta a la que el novio de mi amiga iba a ir, él la invitó, pero ella dijo que se quedaría en casa. Sin embargo, sí fue a la fiesta, se apareció con el otro –su amante, el compañero de su novio– y su paladar disfrutó el dulce sabor de la venganza. Se besaron frente a él. Le dio en la madre porque lo hizo arder en su propio infierno. Hasta ahí llegó todo. Mi amiga terminó con los dos.

Como verán, mi amiga jugó bien las cartas y su novio no supo nada hasta que ella decidió restregárselo en la cara. ¿Cómo lo hizo? Le mentía a su novio, muchísimo, pero él le creía, puesto que no pensaba que mi amiga pudiera hacer algo así. No los voy a engañar, la venganza de mi amiga no quiere decir que ella dejó de sentir algo por él, la verdad es que seguía llorando y seguía lamentándose por todas las veces que el tipo le fue infiel. Ese guayabo le duró como un año entero. Pero, finalmente, sanó. Ahora está en una relación sana con otro chico.

Con estas dos historias no quiero mostrar que los hombres son infieles por sinvergüenzas y que las mujeres lo son por dolidas y vengativas. Simplemente son historias que conozco porque participé bastante en esas conversaciones, casi que le hacíamos muñequitos vudú a los susodichos. Lo cierto es que tanto hombres como mujeres pueden ser infieles, por el motivo que sea. Muchas veces es porque quieren y así lo deciden.

Efectos de la infidelidad

Por obvias razones, la infidelidad puede llevar, a quien ha sido traicionado, a la depresión y a la angustia. Pero existen otras consecuencias. Gordon y Baucom (1999) clasifican los efectos de la infidelidad de la siguiente manera:

  1. Cognitivos

La persona engañada comienza a obsesionarse con lo ocurrido, quiere saber detalles para satisfacer su necesidad de conocer las condiciones en las cuales se dio la infidelidad. Dichos pormenores le hacen más daño, lo sabe, pero aun así desea enterarse.  No solo eso, también se quiebra la confianza en la pareja que le fue infiel y las futuras relaciones que tenga, puesto que no se sentirá segura o seguro en otras relaciones, pensando que siempre le pueden hacer lo mismo. Pierden fe en el amor.

  1. Conductuales

El traicionado puede reaccionar de forma agresiva contra la pareja o contra el tercero. La reacción más común es separarse de la persona que le fue infiel. Pero, si logra perdonar el engaño, pude que aparezca la hipervigilancia para asegurarse de que el affaire terminó definitivamente, o puede comenzar a obsesionarse y hacer preguntas para indagar en lo que ha pasado, en este caso la comunicación suele ser muy agresiva.

  1. Emocionales

Aparecen sentimientos de rabia, depresión, ansiedad, victimización, etc. Muchos autores (Allen y otros, 2005; Gordon y Baucom, 1999, Gordon y otros, 2004, Lusterman, 2005) consideran que las reacciones emocionales que se dan en la persona que ha sido traicionada son similares a las que aparecen en el trastorno por estrés postraumático. Lusterman, en este caso, describe que las consecuencias de la infidelidad son parecidas a las que se han dado por un trauma: dificultades en el sueño (duerme mucho o duerme muy poco), irritabilidad, ataques de ira, hipervigilancia para asegurarse de que su pareja no le hará lo mismo, reacción negativa a cualquier estímulo que le recuerde la traición: películas, programas de tv, canciones, libros,  comentarios, etc.

También pueden darse casos en los que la persona que ha sido víctima de la infidelidad somatice sus emociones. Es decir, que su cuerpo responda negativamente a todo el dolor que siente por la traición: náuseas, diarrea, dolor de cabeza, gripe, fiebre, etc. Conozco personas que han pasado por esa situación y somatizan sus emociones. A una de mis amigas le pasó que todo lo que comía le hacía daño a su estómago, lo vomitaba o le daba diarrea. También tuvo alergias y gripes. Todo eso le ocurrió después de que se enteró de la infidelidad de su pareja. Padeció de estas dolencias como por tres meses, o sea, mientras todavía la infidelidad estaba muy fresca y la hacía sentir mal.

Pasos para afrontar y superar una infidelidad

Ciertamente, no es fácil enterarse de que tu pareja te ha sido infiel. Se siente horrible y tu mente pareciera que tuviera muchas piedras haciéndole peso. Aun así, es posible superarlo si sigues estos pasos:

  1. No te sientas culpable

Cuando las personas se enteran de una infidelidad por parte de su pareja, es muy común que se sientan culpables de lo sucedido. Pues no, tú no tienes la culpa de que te hayan sido infiel. Recuerda que la infidelidad es una decisión. Las causas de ello son muchas, capaz tu pareja es muy impulsiva y no puede controlar el deseo. También puede ocurrir que la relación entre ustedes no daba para más y había muchas fallas, por lo que la confianza ya estaba perdida. En ese caso, la responsabilidad es de ambos. Pero nunca te atribuyas la culpa.

  1. Enfrenta la situación

Seguramente te diste cuenta de la infidelidad por tus propios medios. El hallazgo es tan doloroso que puede asustarte hablar con tu pareja, debido a las inevitables consecuencias que eso supone. Pero debes tomarte un tiempo para meditar, calmarte y afrontar la situación. No puedes estancarte y anclar tu dolor.

  1. Habla con tu pareja

Aunque las emociones sean muy fuertes, debes dialogar con tu pareja de forma calmada. Debes buscar el momento y el lugar oportuno, sin forzar las cosas. Dale chance para que se exprese. Tú también hazlo, no calles nada, explica cómo te sientes.

  1. Acepta lo ocurrido

Lo que pasó, pasó. No hay vuelta atrás. Acepta que te fueron infiel y que tu pareja no es la persona que esperabas. Acepta que el pedestal se derrumbó.

  1. Busca apoyo

Tu squad de amigas son las indicadas para ayudarte a salir de la decepción. Si eres hombre, llama a tus amigos y desahógate. Tus verdaderas amistades siempre te van a tender una mano. Pero si sientes que estás muy mal, ve a un psicólogo. Te va a hacer sentir mucho mejor.

  1. Perdona

Perdonar no significa que vas a olvidar lo ocurrido, pues no pasará. Indudablemente, vas a estar un tiempo sintiendo muchísimo rencor, y eso es válido. Sin embargo, no puedes seguir alimentando esos sentimientos que al final del día te hacen más daño a ti que a tu pareja que te fue infiel. Perdonar es una decisión, viene también de la aceptación de lo ocurrido, de comprender que nadie es perfecto y de que idealizar a las personas es lo peor que puedes hacer. Perdonar es dejar ir lo que te hiere, es una buena acción que haces por ti.

  1. Decide

Luego del perdón, el camino se bifurca. Tú escoges si seguir o no con la relación. Lo más lógico es terminarla, pero lo cierto es que hay personas que dan segundas oportunidades. Por supuesto, depende de muchas cosas, del tipo de infidelidad, de la recurrencia, de qué tan grave fue realmente y de la personalidad de ambas partes, tanto del infiel como del traicionado.

Si decides reconstruir la relación, lo mejor será que la crisis que vivieron no sea motivo de discusiones futuras porque, en ese caso, mejor es culminar la relación. De nada sirve seguir si ya no hay confianza. Si de verdad ambos quieren mantener su noviazgo o matrimonio, deberán asistir a terapia de pareja y que un profesional pueda guiarlos bien.

Ahora, si eres de mi equipo y no das segundas oportunidades, bienvenida y bienvenido. Es la mejor decisión que has tomado. Si de algo te sirve, cuando una persona es víctima de una infidelidad, luego de haber pasado un largo periodo de duelo y que su autoestimada se haya caído al mismísimo núcleo de la tierra, vuelve a florecer, como el ave fénix que renace de las cenizas. Cuando hayas superado todo, serás antibalas. Tu autoestima y confianza crecerán fuertes y saludables, te sentirás genial. No puedo hablarte de tiempo porque no sé cuánto te tome. Eso sí, haz tu mejor esfuerzo para lograrlo.

Siempre he dicho que lo mejor es lo que pasa. Puedes aprender muchísimo de una infidelidad. Si eres la víctima, te funciona para encontrarte a ti misma o a ti mismo. Si eres el infiel, te sirve para reflexionar. Lo cierto es que hay que darle tiempo al tiempo, todo va a estar bien.

Por cierto, si eres el infiel, nunca pretendas que a juro tu pareja tiene que perdonarte porque sí. Si de verdad estás arrepentida o arrepentido, hazlo saber y demuéstralo. No te impresiones por la reacción que pueda tomar tu pareja, debes tener claro que lo que hiciste en serio causa mucho dolor. Ahora, perdónate tú primero y hazte una autoevaluación. Si en serio te sientes muy mal por lo ocurrido, trata de no volverlo a hacer. No vuelvas a hacer miserable a otra persona y limpia tu karma. Si te portas cool, para ti todo también irá bien, ya sea con tu propia pareja después de un largo proceso de perdón, o con alguien más comenzando desde cero y haciendo todo correctamente.

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Ifidelidad: la mayor traición que puede darse en una relación. Es la ruptura del compromiso exclusivo de la pareja por el establecimiento de una relación sexual, romántica o emocional.
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