Tristán e Isolda, por el artista Edmund Blair Leighton (1853–1922).
Mitología y Leyendas

La trágica leyenda de amor de Tristán e Isolda

¿Sabías que antes de Romeo y Julieta hubo otra historia de amor igual de trágica? Pues sí, la leyenda de Tristán e Isolda narra un idilio de amor signado por lo prohibido y lo mágico. Dicha historia data del siglo XII, es decir, de la Edad Media. Se transmitió de boca en boca por los trovadores, pues en ese tiempo el analfabetismo era una regla en los pueblos medievales, los únicos que sabían leer eran los que ostentaban el poder (la Iglesia, la realeza y la nobleza); mucho menos existían televisores ni cines.

La versión original proviene de Francia, pero como se transmitió de forma oral, muchas personas le agregaron o le quitaron acciones a la trama. Como consecuencia, muchos autores de distintas nacionalidades modificaron y adaptaron la historia a su manera, por eso si te interesa saber de ella, no te mortifiques cuando veas varias versiones de la misma, condimentadas de diferente forma, pero siempre manteniendo lo esencial: un amor prohibido marcado por muchísimas dificultades.

La leyenda de Tristán e Isolda

Para una historia trágica, un inicio trágico

El rey Marco de Cornualles (Inglaterra) vio cómo su tierra caía en manos del enemigo. Para salvar a su pueblo, solicitó la ayuda de su fiel amigo Rivalen, el rey de Leonís. Rivalen cruzó el mar para ayudar a Marcos a combatir a sus adversarios. Lo lograron, pudieron vencerlos. Así que, para celebrar, el rey Marcos le ofreció a Rivalen la mano de Blancaflor, quien era hermana de Marcos. De esta manera, los fieles amigos también se hicieron cuñados. Además, el compromiso no resultó un fraude, puesto que Rivalen y Blancaflor se amaban.

Sin embargo, el matrimonio fue breve. Rivalen y Blancaflor tuvieron que irse de Cornualles y regresar a Leonís porque estaba siendo invadida por los enemigos, por lo tanto había que defender el reino. Cruzaron el mar, con Blancaflor embarazada. Pero al llegar, casi todo estaba perdido. Rivalen murió en manos de los oponentes. Eso invadió a Blancaflor de una profunda tristeza.

Ese mismo día, ella dio a luz a su hijo, y le puso por nombre Tristán, debido a que había nacido en un momento muy triste. Luego de unos segundos del parto, Blancaflor murió. Tristán quedó huérfano de ambos padres el mismo día de su nacimiento, justo cuando los enemigos entraban al castillo. Con el rey y la reina muertos, solo quedaba el leal Rohalt para salvar al niño. Por lo tanto, Rohalt huyó con el recién nacido y lo hizo pasar por su hijo hasta que fuera seguro devolverlo a su verdadero linaje: El rey de Leonís.

Un niño que se convierte en héroe

Tristán creció con sus hermanastros y a los siete años recibió la educación de un escudero, enseñanza que necesita todo rey para ser experto un caballero en las armas y en las artes.

Un día fue raptado por unos mercaderes de Noruega, quienes lo abandonaron en el mar. Así fue cómo Tristán llegó a tierras lejanas donde lo apreciaron por su desempeño en las armas. Esa tierra era nada más y nada menos que Cornualles. Cuando el rey Marcos y Tristán supieron que eran familia, sobrino y tío, se hicieron buenos amigos. Su amistad era tan sólida, que cuando Tristán volvió a Leonís para recuperar su trono, dejó el reino en manos de Rohalt, su padre adoptivo, para regresar a Cornualles con su tío.

Pero los enemigos volvieron a aterrorizar a Cornualles. Esta vez, quien defendió el reino fue Tristán, quien atravesó su espada en el cuerpo del adversario. Pero la victoria no se celebró, puesto que Tristán resultó envenenado con la espada del contrincante. Días después, Tristán yacía en una cama con heridas que se estaban pudriendo. Así que Tristán le pidió al escudero que lo metiese a una barca y lo enviase al mar.

Tristán conoce a Isolda la Blonda

Tristán llegó a Irlanda y cayó en las manos de Isolda la Blonda, una bella dama que supo curar sus heridas. Mientras tanto, en Cornualles, el rey Marcos era presionado para tener un heredero, cosa que implicaba buscar una bella mujer con la cual desposarse.

Cuando Tristán regresó a Cornualles, su tío había recibido mediante una paloma un mechón de pelo rubio e insistió en casarse con la dueña de ese hermoso cabello, quien era nada más y nada menos que Isolda la Blonda. Por lo tanto, envió a Tristán de nuevo a Irlanda para que buscara a la princesa y ganara su mano en nombre del rey de Cornualles. Tristán tuvo que luchar contra un terrible dragón que acechaba a los irlandeses, y con su victoria ganó la mano de Isolda, que ya la conocía con anterioridad.

En el viaje de regreso, ambos beben una pócima de amor que había preparado la madre de Isolda para su hija y el rey Marcos, es ahí donde Tristán e Isolda caen profundamente enamorados, y esa misma noche en el barco se entregaron el uno al otro.

Un amor prohibido

Al llegar a Cornualles, Isolda tuvo que casarse con el rey Marcos. Sin embargo, en su noche de bodas, Isolda no ocupó el lecho sino que mandó a su doncella a que, con el amparo de la oscuridad, se acostara con el rey Marcos. Eso se repitió las noches siguientes, durante mucho tiempo.

Mientras eso ocurría, Tristán e Isolda vivían apasionadamente su amor furtivo ocultándose de Marcos y de los demás en el reino. El que los apoyaba y ayudada en sus salidas ocultas era el escudero de Tristán.

Con el pasar de los días, Marcos se enteró de los rumores y comenzó a poner trampas a los amantes, pero ninguna dio efecto. Un día, el propio rey Marcos descubrió a Isolda y a su sobrino a solas en un jardín del palacio y los sentenció a muerte.

Cuando fueron llevados a juicio, Tristán logró escapar. Pero el rey Marcos, sediento de venganza, decidió enviar a Isolda con los leprosos para que la contagiaran, de esta manera su belleza sería carcomida. Cuando Isolda partió con los leprosos, se encontró a Tristán en el bosque y él la salvó. Ambos se fueron a vivir como fugitivos en el bosque, ahí vivieron en muy malas condiciones y pasaron muchísimos infortunios.

Tristán se casa con otra

El rey Marcos consiguió a su sobrino y a Isolda en medio del bosque, pero los halló separados (ellos no podían juntarse, el veneno del amor no los eximía del remordimiento, y aunque se desnudaran y se acercaran, nunca llegaron a tocarse). El rey Marcos pensó que la infidelidad era mentira, así que decidió perdonarlos a ambos y los llevó de regreso al palacio. Tristán, para no causarle más problemas a su amada, partió a Bretaña para casarse con otra mujer, pero jamás consumó el matrimonio.

Un trágico final

Un día, Tristán recibió una herida que, como siempre sucedía, se infectó. Él sabía que únicamente Isolda, su amada, podía salvarlo. Por lo tanto, envió a un barco para que la buscara, sin saber si vendría o no. Le dijo a su esposa que vigilara cuando llegara el barco, pero ella, llena de celos, le mintió a Tristán y le dijo que Isolda no había llegado.

Él murió con el corazón destrozado pensando que Isolda no había ido para salvarlo. Al enterarse de la muerte de Tristán, Isolda se afligió mucho y también murió. El rey Marcos los enterró juntos en Cornualles. Sobre la lápida de Tristán creció una viña, y sobre la lápida de Isolda creció un rosal. Al crecer, las plantas se entrelazaron como muestra de que ni la muerte podía romper el profundo amor que había entre estos amantes.

Versiones de la leyenda

Como mencioné anteriormente, esta historia tuvo muchísimas versiones, las cuales se pueden clasificar en dos variantes:

La versión Común

Está basada en la acción y en el conflicto. En esta versión, la poción del amor tiene una duración limitada de tres años, en la que Tristán e Isolda dejan de amarse y son conscientes del adulterio que han cometido. Fue la versión más aceptada en la Edad Media, puesto que este periodo estuvo marcado por la moral católica.

La versión Cortés

Se centra en el amor y en el viaje emocional de los personajes. Su nombre proviene del concepto de “amor cortés” originado en la Francia medieval, un amor que nunca muere, donde la mujer es vista como una musa de gran belleza que el hombre busca consentir y admirar. En esta versión, el efecto de la poción nunca terminó, más bien reafirmó el amor que Tristán e Isolda se tenían. Esta variante fue más bienvenida a partir del surgimiento del Renacimiento y el Romanticismo.

Legado de la leyenda

La historia ha sido llevada al teatro y al cine, tiene una película animada llamada Tristán e Isolda, y otra llamada Tristán + Isolde,  protagonizada por James Franco en el 2006.

La película del 2006 ha sido criticada por algunas personas debido a que difiere de sus versiones literarias. La trama no cuenta con los elementos mágicos (el dragón y la poción), sino que presenta un relato más real basándose en cómo hubiera sido la historia de estos amantes si en serio hubieran existido (dado que estamos hablando de una leyenda).

Sin embargo, otras personas han defendido esa película porque consideran que no le ha sido infiel a su naturaleza hablada. Es decir, hay tantas versiones, que una más (con elementos más reales) no le hace daño a la historia sino que le da mayor verosimilitud.

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