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Primavera. La estación del amor

Por qué la primavera es la estación del amor

Nada más romántico que las flores, ¿cierto? El romanticismo, de hecho, está asociado directamente con las flores. La primavera es la estación del florecimiento, de los colores vivos gracias al protagonismo de la luz del sol, del buen tiempo, cálido y amigable. Es el despertar de la naturaleza, después de un largo letargo vivido tras el invierno. Por eso la primavera es la estación del amor (y de las alergias, por cierto, no todo es color rosa). Los grandes poetas lo saben y por eso sus versos casi siempre hablan sobre la primavera. “La primavera la sangre altera”, dice un refrán por ahí, y no lo dice en vano.

¿Hay respaldo científico? Pues sí. De acuerdo con Rosalía Beatriz Álvarez, psicóloga y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), “el ser humano reproduce lo de la naturaleza, ni más ni menos. Mientras que en el invierno el cuerpo está en reposo, en primavera se activa, sentimos mayor deseo de dejar de hibernar, se incrementa el erotismo y el deseo de encontrarnos con el otro”. ¿Lo ves?

La primavera es la estación del amor

Razón Nº 1: El Sol

Aunque no lo creas, la respuesta está en la influencia del sol, esa estrella amarilla que protagoniza, obviamente, nuestro sistema solar. Sus rayos llenan al ser humano de mucha energía y vitalidad. Los días se alargan porque hay más horas de luz, y eso nos hace querer salir y socializar aún más.

Sin ir muy lejos, dado ese despertar de calidez, el frío y los abrigos se despiden para dar la entrada triunfal al calor y las pocas ropas: shorts, escotes, etc. En estas condiciones donde la temperatura es agradable (y la gente suele mostrar más, haciendo propicio un ambiente erótico pero sutil), estamos de mejor humor y tenemos mayor facilidad de enamorarnos. El sol viene a ser como nuestro cupido flechándonos con sus rayos luminosos.

Diego Golombek, doctor en Biología e investigador del CONICET, afirma que “si bien no se conoce exactamente el mecanismo por el cual la luz solar cambia el estado afectivo, se sabe que hay cambios químicos en áreas específicas del cerebro que tienen que ver con esto. Al cambiar el estado afectivo, hay una mayor tendencia a sociabilizar, lo cual suele cerrar un círculo virtuoso que nos pone aún de mejor humor. Es, entonces, una combinación de cambios biológicos y socioculturales”.

Razón Nº 2: Las hormonas

Todo se relaciona, y como gracias al sol comenzamos a usar menos ropa, y a mostrar más piernas, más escotes, más hombros… ¡El deseo sexual se incrementa!

Adriana Guraieb, psicoanalista, sexóloga y miembro de la APA, explica que “con la primavera se incrementa la producción de hormonas vinculadas al buen estado anímico –como la serotonina– y repercute en el deseo de mayor y mejor calidad de lazo emocional y sexual”.

Asimismo, según un estudio realizado por la Universidad de Edimburgo y Manchester (Reino Unido), la primavera favorece la secreción de feromonas, oxitocina, noradrenalina, serotonina y dopamina,  que son las que provocan que estemos más enérgicos y vitales, con ganas de hacer más cosas y con más entusiasmo de salir a relacionarnos.

La  explicación es química: las feromonas son las hormonas de la atracción, la oxitocina es la hormona del amor, la dopamina es la hormona del placer y la motivación, la serotonina regula nuestro estado de ánimo, y la noradrenalina alivia el estrés. Si todas trabajan unidas en un ambiente primaveral, por supuesto que nuestros deseos estarán a flor de piel.

Florecemos, renacemos… 🌺

 

Así como la naturaleza florece, nosotros también lo hacemos. No se trata solamente de encontrar el amor en alguien más, sino de enamorarnos nosotros mismos, de amarse a sí mismo, de reencontrarse con un yo más feliz y saludable, de hacer las paces con nuestra autoestima. En fin, de evolucionar y crecer como personas. Por supuesto que para hacerlo no tienes que esperar a que llegue la primavera.

Todos tenemos una estación favorita, sea verano, otoño o invierno. A mí me encanta la primavera y las flores, pero siempre ando estornudando en estas fechas porque hay algo en el ambiente que me da alergia. No por eso voy a dejarme caer en una cama para no ver la luz del sol. Yo disfruto de lo que la naturaleza me regala y llevo muchos pañuelos adicionales para limpiarme la nariz al estornudar. Amo el frío, pero siento que me congela los dedos. Me encanta el verano, pero no me gusta sudar (excepto en el gimnasio, ahí busco sudar lo más que pueda, porque a más sudor menos gordura). Al final, se trata de tu disposición hacia la vida, las estaciones son solo el escenario.

Por supuesto, la primavera es una gran oportunidad para “reconectarnos con la naturaleza, con el cuerpo y con las personas que nos rodean”, así lo afirma Guarieb. Asimismo, señala que “La primavera es el momento de cambiar de piel, de renacer, de renovarse; es el tiempo justo para que nuestro espacio interior se nutra con el poder energizante del sol, del aire tibio y del amor”.

También, según la psicóloga Álvarez, “Si florecemos como lo hace la naturaleza, miramos la vida desde otra posición subjetiva, sentimos amor por ella; nos sentimos más optimistas y esperanzados. Por supuesto que esto es percibido no sólo por nuestro interior, sino por nuestros semejantes, provocando también en esos otros el deseo de acompañarnos en ese trayecto que parece disfrutable”.

Ahora que ya sabes por qué la primavera es la estación del amor, sonríele a la vida, sal, diviértete y florece junto a las demás flores del jardín.

 

Mensajes de amor

Beneficios de enviar mensajes de amor a la pareja

Expresar las emociones es tan necesario para el fortalecimiento de una relación como tener proyectos en común. Manifestar lo que sentimos y ser receptivos a lo que siente nuestro compañero nos ayuda a comunicarnos mejor y crecer como pareja. En este proceso los mensajes de amor resultan ideales para vociferar nuestro cariño y no mantenerlos resguardados.

Los expertos aseguran que las palabras pueden reavivar la llama del amor, que no hay mejor regalo para la pareja que intercambiar mensajes agradables en los que expresemos cuánto nos queremos, gustamos y deseamos. El motivador Javier Alva dice que las palabras estimulan la corporalidad, la actitud y la emoción del otro, además que cada momento de la vida puede ser diferente dependiendo cómo nos expresemos.

Hay palabras de amor muy utilizadas: te amo, te quiero, te admiro, te aprecio. Algunas de ellas se pronuncian con ligereza, sin asumir el peso de darlas y recibirlas. Muchas personas tienen problemas para expresarle diariamente a su pareja que la quieren, bien sea porque les avergüenza compartir lo que sienten, no están acostumbradas a hacerlo o lo consideran innecesario porque es evidente. Independientemente de las razones, las estadísticas indican que quienes más se recuerdan cuanto se quieren, tienen mayores probabilidades de establecer una relación duradera, debido a que se fortalece el vínculo.

Así como el primer «te quiero» marca el inicio de la relación, mantenerlo después de un tiempo refuerza el sentimiento, sirve como estímulo, renueva las ilusiones y pone freno a los roces cotidianos en los cuales puede dudarse de los sentimientos del otro. Demostrar el amor no solo es placentero para ambos, sino saludable.

Mensajes de amor

¿Cómo hacer llegar esos mensajes de amor?

  • Lo primero es expresarnos con emoción genuina, verdadera; para ello podemos ayudarnos con los gestos y expresiones corporales.
  • Tomar la iniciativa en este ejercicio es una gran oportunidad, sobre todo si nuestra pareja es tímida o desconoce la importancia de comunicar lo que sentimos.
  • Una vez cautivado, el compañero seguramente responderá con la misma energía y nos devolverá el mensaje de amor. Con esto ganamos ambos porque nos sentiremos gratificados el uno con el otro.
  • Si el otro no está acostumbrado a decir palabras de amor no debemos presionarlo sino insistir con mucha delicadeza y a través del ejemplo. Una vez que se haga cotidiano él también lo asumirá como hábito.
  • A algunas personas se les hace difícil expresar lo que sienten personalmente, para ellas es recomendable empezar con mensajes escritos, después de voz y finalmente en persona.
  • Si bien actualmente hay quienes se manifiestan el amor a través de las redes sociales, conviene considerar la importancia de no dejarlo solo en el estímulo virtual sino expresarse también frente a frente.

Ahora bien, para potenciar el intercambio de gratificaciones es importante:

  • Valorar lo que el otro nos da y aporta a la relación.
  • Ser directos, no ir con rodeos ni insinuaciones cuando nos disgusta algún comportamiento que perjudica la relación.
  • Ser asertivos  y expresar lo que sentimos respetando al otro e intentando negociar.
  • Si advertimos que solo recibimos y no damos nada, debemos cambiar la estrategia antes de que la relación se resienta.
  • Cuando nuestra pareja hace algo que nos gusta, no lo callemos, digámoslo con toda la emoción que eso nos produce.

 

Algunos mensajes de amor para compartir con la pareja

Si nuestra creatividad no está en su mejor momento, siempre podemos apelar a mensajes de otros autores que probablemente describan con mayor destreza lo que sentimos por nuestra pareja. Compilamos algunos en la siguiente lista:

  • Si pasas por el mundo buscando el amor con la mirada, no lo verás. El amor se ve con el corazón.
  • No hay palabras ni idioma en el mundo para describirte a ti.
  • Brindemos por ti, por mí, por nosotros. Amémonos como nos ama la vida, sin prejuicios y aceptando nuestras luces y nuestras sombras. Vivamos la plenitud de estar juntos en este bendito universo.
  • Vivir contigo es vivir intensamente.
  • Contigo cada momento es muy especial.
  • Eres en mi vida la música perfecta que endulza mis oídos y deleita mi alma. Eres en mi vida el paisaje oportuno que embellece mis días y me da serenidad por las noches.
  • Sacas lo mejor que hay en mí.
  • Eres la estrella que brilla en la máxima oscuridad.
  • Te amo así, tal y como eres, con tus defectos, tus errores, tu pasado, tus emociones, tus sarcasmos, tu manera de amarme y tus celos. Amo todo de ti porque cada virtud y cada defecto combinado te hacen un ser especial, el que hace de mi vida algo maravilloso.
  • Eres lo más importante del mundo para mí.
  • Simplemente te amo, a pesar de las adversidades, de las tormentas, de la distancia.
  • Elegí amarte, te elegí a ti porque al amarte cada día soy el ser más feliz de la tierra, porque al estar junto a ti me he convertido en una mejor persona, porque tú me haces bien y eres a quien elijo segundo a segundo.
  • Siento que tu amor ha sido el latido más grande y duradero de mi vida.

Al expresar el amor a través de mensajes podemos poner en orden nuestras emociones, anhelos y experiencias en común. Con este ejercicio es posible mejorar la confianza y alimentar el pensamiento positivo. Es tan simple como repetir “gracias”, “por favor”, “te amo” e incluso “lo siento”. En definitiva no cuesta tanto y los beneficios son enormes.

Buen amor

El buen amor en la pareja: reglas para la vida en común

Tener una pareja sirve para estar en contacto con alguien más, para sentir que somos parte de algo que trasciende nuestra individualidad, para vivir acompañados. Pensando en eso y en la importancia de mostrar lo necesario que es cultivar las relaciones nutritivas, el psicólogo Joan Garriga escribió “El buen amor en la pareja, cuando uno y uno suman más que dos”.

El libro no es un manual ni muestra los prototipos de pareja, se trata de un texto a través del cual el terapeuta gestaltista deja claro que hay muchos tipos de uniones y cada una tiene sus propias pautas de funcionamiento. Con un lenguaje claro y una redacción amena, Garriga subraya los aspectos que permiten a dos personas convivir bien y los saboteadores de una relación estable. Su objetivo es aportar herramientas para que cada lector establezca su fórmula y modelo para vivir en pareja.

Buen amor

Uno de los aspectos más interesantes planteados por el autor es que no existen parejas buenas y malas sino relaciones que enriquecen o empobrecen a quienes les dan vida, él lo llama el buen amor y el mal amor. En el buen amor somos reales, abiertos, respetuosos, felices, la pareja se nutre entre sí, no se destruye; ambos miembros dicen “gracias” y “por favor”, es una relación basada en el orden y la honra. Por el contrario, en el mal amor hay lucha para que el otro sea diferente, no hay respeto sino sacrificio, es el llamado amor ciego, siempre empeñado en ver lo que debería ser y no lo que es, se orienta hacia el sufrimiento; ambos miembros dicen «no me gusta como eres, tienes que cambiar». Hay una frase reveladora al respecto: “El amor no es suficiente para asegurar el bienestar, hace falta el buen amor”.

En el buen amor dejamos que el otro sea como es, es decir, uno y uno logran sumar dos. El especialista enfatiza que aunque la vida en pareja implique pérdida y dolor, nadie puede hacernos infelices porque es nuestra actitud para afrontar las situaciones lo que definirá nuestras emociones; por otra parte, nadie puede hacernos felices porque se trata de un estado interior que cada quien debe procurarse.

Entre los aspectos esenciales abordados en “El buen amor en la pareja, cuando uno y uno suman más que dos” figuran la necesidad del encuentro amoroso con el otro, algo instintivo que también tiene un componente milagroso. Lo más importante para no perderse en esa necesidad es evitar las falsas promesas de felicidad, ser más realistas.

Asimismo, el autor subraya la responsabilidad personal ante el dolor, no victimizarse y erradicar la versión infantil del amor, el adulto debe ser independiente. Es importante analizar el trecho que hay entre el paradigma ideal y el paradigma del amor compasivo, debido a que la felicidad es una decisión, la pareja no puede calmar nuestros temores ni curar nuestras heridas. Lo único posible es la vinculación con el otro, el nosotros, trascender el yo y pasar a la unión. Hacer espacio a ese otro que es diferente nos brinda la oportunidad de crecer. Muchas personas albergan la esperanza, de manera inconsciente, de que a través del otro superarán los asuntos no resueltos de su infancia, pero inventar al otro desde nuestras necesidades solo traerá decepción.

Garriga también aborda la sexualidad y lo imperioso que resulta que aporte igualdad y dignidad. La sexualidad, en tanto fundamento de la pareja, es más fuerte que el amor, según el psicólogo. Conviene recordar  que la pareja es una relación “que ayuda”, no “de ayuda”, hay que revisar nuestras costumbres, creencias, temores, exigencias, incluir al otro aunque resulte diferente; eso nos permitirá crecer.

Buen amor

Las condiciones de bienestar de la pareja incluyen que sea nutritiva, capaz de comprender diferencias y amarlas, que haya un camino común, que exista confianza y el deseo de que el otro esté bien. También urge encontrar el equilibrio entre dar y tomar basado en lo que se tiene y puede aportar y recibir con gratitud y reconocimiento. Hay un punto mencionado en el libro, el empoderamiento, la búsqueda del crecimiento del poder del otro; eso también es parte del buen amor, así como la comprensión de hombres y mujeres por igual porque ambos deseamos bienestar.

La relación de pareja es una oportunidad para aprender a amar y vaciarse de prejuicios defensivos aprendidos en la infancia. Aceptarse a sí mismo y al otro con todo su sistema de procedencia es vital. La presencia de los padres en nuestra pareja a través del agrado de la unión favorece la lealtad hacia el compañero. Debemos trabajar el movimiento amoroso interrumpido por las heridas a través de la no resistencia, sostener el dolor y liberar las emociones atrapadas que cargamos a cuestas. El vínculo con los padres hay que sanarlo porque en la medida en que los honremos más, nos acercaremos mejor a la pareja. Asimismo, debemos reconocer a quienes estuvieron antes que nosotros en la vida de nuestras parejas, honrarlas porque gracias a esas personas él es quien es hoy día.

Garriga subraya la utilidad de la buena culpa para avisarnos que estamos haciendo daño al otro, para entender nuestra participación en los resultados obtenidos. Así como el empleo de la venganza amorosa como retorno del daño en menor proporción para reestablecer la igualdad. El autor, por supuesto, menciona el perdón como un proceso indispensable para vivir en pareja. Otro punto vinculado con los anteriores es la infidelidad, la cual puede ser con un amante, una pareja anterior, los padres, el hijo de uno de los dos, el trabajo, las adicciones. Es necesario identificarlas y trabajarlas solos o con ayuda de un experto.

El ejercicio de rendirse y soltar cuando la relación no es nutritiva resulta imprescindible. Para que la relación sea estable no basta el amor, la mayoría de las parejas se separan enamoradas porque no pudieron gestionar su amor. “El problema no es la falta de amor, sino de buen amor”, sostiene Garriga. La apertura al dolor debe ser sin sufrimiento, “sin dolor no hay intimidad, ni vínculos significativos”. Asimismo, es una tarea diaria reforzar la autonomía, el poder vivir sin el otro, sin ser una carga emocional para él ni viceversa. La pareja es una relación condicional y pactada.  La buena ruptura, expresar lo que quedó atrapado en la relación y agradecer lo que el otro nos dio, ayudará a mirar hacia atrás con alegría, respeto, sensación de libertad y buenos deseos.

Se trata de equilibrar la unión y la independencia, negociar las necesidades de ambos y respetar sus intereses. “Las parejas que se nutren saben expresarse de muchas maneras el reconocimiento hacia lo que el otro da y hace, invitan a aumentar el ciclo del dar y el recibir”, sentencia el escritor.

 

Las doce reglas de oro para el buen amor

En el epílogo del libro, Joan Garriga expone las doce reglas de oro para vivir hoy en pareja. La primera es la afirmación errónea arraigada en la mayoría de las personas, la segunda es el planteamiento más efectivo para disfrutar de un amor nutritivo:

  1. Sin ti no podría vivir/Sin ti también me iría bien.
  2. Te quiero por ti mismo/Te quiero por ti mismo… bueno a pesar de ti mismo.
  3. Hazme feliz/Siento el deseo espontáneo de que seas feliz.
  4. Quiero una pareja/Mejor me preparo para ser pareja.
  5. Te lo doy todo/Mejor dame lo que me mantiene en el mismo rango que tú.
  6. Dámelo todo/Dame lo que tienes y eres y yo puedo compensar para mantener en mí dignidad.
  7. Ojalá sea intenso y emocional/Ojalá sea fácil.
  8. Lucho por el poder/Cooperamos: demasiados siglos de lucha y sufrimiento entre hombres y mujeres nos convocan a una reconciliación.
  9. Yo pienso, tú sientes y ante lo difícil sálvese quien pueda/Reímos y lloramos juntos y juntos nos abrimos a la alegría y el dolor.
  10. Que sea para siempre/Que dure lo que dure.
  11. Primero los padres o los hijos y luego tú/ Primero nosotros, antes que nuestras familias de origen y que nuestros hijos en común.
  12. Te conozco/Cada día te veo y te reconozco de nuevo.

Al final, Joan Garriga nos deja una reflexión importante: para desarrollar el buen amor hay que equiparse de recursos emocionales, racionales y mucha acción.

Segundas oportunidades

¿Funcionan las segundas oportunidades en el amor?

Hay quienes sentencian que las segundas partes no son buenas, que si una relación no funcionó en la primera oportunidad no lo hará en la segunda, que es importante cerrar las etapas y buscar nuevos horizontes, en fin… En teoría lo ideal es pensar que si en el pasado hubo razones de peso para terminar una relación de pareja no es conveniente reincidir, pero ¿qué sucede si estos conflictos que llevaron a la ruptura han sido superados, si los miembros de esa pareja fallida han evolucionado como personas, se siguen amando y están disponibles para hacerlo?

Si bien las segundas oportunidades en el amor no son para todos, es importante saber leer los detalles que pueden orientarnos para tomar la decisión más conveniente, ¿regreso o no con mi ex?

Uno de los primeros pasos que debemos seguir es identificar las razones por los que terminamos la relación, las más frecuentes son los siguientes:

Engaño: mentir a la pareja genera desconfianza y si no podemos confiar en el otro es imposible creer en él. Aquí entra la infidelidad.

Manipulación: convencer al compañero de tomar decisiones que solo favorecen a una parte, hacerse la víctima y manejar a la pareja es poco sano y evita que la relación se fortalezca.

Egoísmo: no considerar al otro y desestimar sus logros y preocupaciones hace que la calificación de pareja sobre, son solo dos personas que viven juntas.

Violencia: es una de las razones que más peso tiene para culminar la relación, debido a los riesgos que implica y a la dificultad de que el agresor cambie sin ayuda especializada.

Sin proyecto juntos: el no tener objetivos en común, metas para alcanzar codo a codo, termina por matar los sentimientos de ambos.

Malas finanzas: una base económica sólida resta muchos dolores de cabeza a la pareja, evita el estrés, la frustración y la baja autoestima, que al final hacen que ambos cónyuges se aíslen.

Incompatibilidad sexual: los gustos, frecuencia y hábitos sexuales deben equilibrarse o de lo contrario la pareja pierde un componente fundamental de la relación y termina incomunicada en todo sentido.

Ausencia de amor: si bien requiere de un trabajo diario para mantenerlo vivo, una vez que el amor muere no hay vuelta atrás, de hecho en ese contexto no deberíamos plantearnos un segundo intento.

Segundas oportunidades

¿Cuándo funcionan las segundas oportunidades en el amor?

Cuando a pesar de la historia fallida ambos estamos dispuestos a intentarlo de nuevo y no repetir los mismos errores.

Cuando la decisión es de ambos, no existen manipulaciones de por medio ni sentimientos de lástima o culpa.

Cuando hemos logrado perdonar a la pareja, es decir, recordar lo que nos pasó sin sentir dolor, podríamos intentarlo una vez más. Hay que evitar recordar los conflictos a cada momento, si nos vamos a unir otra vez que sea para tener nuevos momentos de felicidad, no para rememorar un pasado que ni siquiera fue bueno.

Cuando nos sentimos tranquilos, en paz, sin deudas ni pendientes emocionales con el otro podría valer la pena intentarlo. La idea es andar ligeros y para ello debemos soltar. Conversemos con el otro nuestro deseo de volver a estar con él sin perder nuestro espacio y tiempo para cultivarnos personalmente.

Cuando la motivación principal que tenemos es el amor y la voluntad de hacer el trabajo del amor diariamente hasta que por ensayo y error nos resulte favorable. Es bueno recordar que para que una relación de pareja funcione amarse es necesario, pero no suficiente.

Cuando los dos somos conscientes de los problemas que llevaron a la ruptura y hemos buscado soluciones.

Cuando somos capaces de reconocer los aspectos positivos de la pareja y no solo los negativos.

Cuando tenemos proyectos individuales y en pareja para crecer personalmente y como equipo.

Cuando estamos dispuestos a invertir tiempo, dinero y esfuerzo en reconstruir nuevamente la relación.

 

¿Cuándo no funcionan las segundas oportunidades en el amor?

Cuando el perdón no es sincero y continuamos repasando las fallas del otro con resentimiento.

Cuando aún sentimos dolor y deseos de vengarnos del otro, no estamos en paz sino en plan de guerra.

Cuando no hemos asumido nuestra cuota de responsabilidad en la ruptura, por lo que nos consideramos víctimas del otro.

Cuando nos dirigimos al reencuentro con el mismo cúmulo de fallas del pasado, no hemos crecidos en nuestro proceso previo de ruptura, no aprendimos de la experiencia anterior y seguimos siendo los mismos.

Cuando solo uno de los miembros de la pareja desea reconciliarse.

Cuando pensamos que por todo el tiempo que estuvimos juntos ese amor del pasado es la persona ideal para nosotros, el único con el que nos entendemos “bien” en todos los aspectos de nuestra vida.

Cuando tenemos miedo a la soledad, nos consideramos incapaces de tomar las riendas de nuestra vida, cedemos a las presiones sociales o nos aferramos a no perder la estabilidad económica que nos procuraba la pareja. Esto se agudiza si hay hijos de por medio, no hay que perder de vista que lo que más necesitan nuestros hijos es padres felices y para alcanzar la felicidad no es obligatorio regresar con el ex.

Cuando cedemos a las presiones del otro por hacerle un favor o por el contrario usamos la lástima para que regrese con nosotros.

Cuando sobredimensionamos el poder del sexo y lo asumimos como la solución a todos nuestros problemas en común.

 

¿Qué hacer para que funcionen las segundas oportunidades en el amor?

Perdonar, primero a nosotros mismos y luego a nuestro compañero.

Dejar lo malo en el pasado, no sacarlo constantemente.

Asumir el compromiso que implica la vida en pareja, la resolución de problemas que pueden parecerse mucho a los ya experimentados.

Comunicarnos asertivamente para mantener la relación en permanente evaluación.

Cooperar económicamente para mejorar nuestras finanzas conjuntas,

No descuidar las relaciones sexuales, motivarnos constantemente y pasar tiempo juntos que sea de calidad.

Aprender de los errores, crecer y actuar con madurez emocional puede ayudarnos a tener segundas oportunidades que se conviertan en terceras, cuartas, quintas…

 

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Amor a distancia

Relaciones a distancia

Mantener una relación a distancia es todo un reto. Aunque en la actualidad es muy frecuente conocer personas que residen en ciudades o países distantes del nuestro y relacionarnos emocionalmente con ellas, mantener el sentimiento e incluso incrementarlo para llevarlo a la categoría de amor puede resultar cuesta arriba.

Sin duda los aspectos básicos de una relación “convencional” cambian con la distancia. La comunicación y la intimidad necesitan otras fórmulas para que la pareja funcione. La investigadora Crystal Jiang de la Universidad de Hong Kong y el profesor Jeffrey Hancock de Universidad Cornell publicaron un estudio en la revista “Journal of Communication” en el cual revelan que las relaciones a distancia pueden ser más exitosas que las convencionales debido a que sus integrantes se esfuerzan tanto en comunicarse que logran un mayor efecto de intimidad, para ello usan la tecnología como aliada.

Asimismo, el psicólogo y sexólogo José Bustamante Bellmunt, autor del libro “¿En qué piensan los hombres?’”, sostiene que una de las ventajas de este tipo de vínculo es que en él se prolonga la fase de enamoramiento, además los encuentros de la pareja suelen tener mayor calidad, debido a que el tiempo es limitado. Una experiencia sin duda gratificante que puede afianzar la relación y, por qué no, aportarle estabilidad.

Los amantes separados también tienden a usar más la creatividad para acortar los kilómetros de distancia. De hecho, son más propensos a atender los detalles, sorprenderse y planificar viajes para encontrarse.

 

Problemas recurrentes en una relación a distancia

Una relación a distancia requiere una profunda conexión emocional, debido a que el contacto físico no es frecuente; sin embargo, esto no garantiza su efectividad. El psicólogo y sociólogo español, Arturo Torres, enumera los diez problemas recurrentes en un vínculo de este tipo:

Incertidumbre: percibir que la distancia es un gran problema funciona como la excusa perfecta para que aparezcan pensamientos pesimistas que terminan por alejar a la pareja.

Falta de compromiso: los enamorados de una relación a distancia tienden a ser reacios a comprometerse porque piensan que las posibilidades de que la relación prospere son pocas. Esto generalmente se traduce en falta de interés y genera continuas discusiones.

Celos: el no saber lo que la otra persona hace puede activar los celos excesivos en algunas personas. Esto es completamente perjudicial, pues lleva al celoso a tener pensamientos paranoicos y una actitud posesiva que termina por intoxicar la relación.

Planificación de encuentros: para muchas parejas es angustiante coordinar sus obligaciones con los encuentros con la persona amada. Cuando uno o ambos convierten los encuentros en una fuente de estrés pueden sufrir severas molestias.

Sentimiento de culpa: el sentir que no se hace lo suficiente por ver a la pareja con frecuencia y aprovechar el tiempo juntos, puede generar desilusión y frustración.

Disfrute del tiempo compartido: el experto es enfático en este punto, advierte que en una relación a distancia es fatal emplear el tiempo juntos pensando en la tristeza que producirá la despedida debido a que no solo se deja de disfrutar al máximo el momento sino también se comienza a asociar la relación a infelicidad y en consecuencia se cataloga a la pareja de inconveniente, sin que haya razones de peso para que así sea.

Falta de contacto físico: el lenguaje no verbal es imprescindible en toda comunicación y, siendo ésta una de las bases de la relación de pareja, pareciera que la poca intimidad, el contacto visual y táctil es el mayor inconveniente en una relación a distancia. Sin embargo, pueden buscarse alternativas para que la sensación de bienestar no disminuya y la relación pueda madurar.

Limitaciones de los canales de comunicación: la poca frecuencia de las llamadas y mensajes puede generar ansiedad al no saber si la otra persona está en problemas o ya no está interesada. Si a esto se le suman los pensamientos de desconfianza, puede ser letal.

Desconocimiento de círculos sociales: Torres explica la importancia de ver la vertiente social del compañero y cómo esto se torna complicado porque la mayoría de las parejas a distancia comparten su cronometrado tiempo juntos a solas. Conocer a los amigos del otro no solo es indispensable para saber más de él o ella sino también para vincularse con los afectos que para esa persona son trascendentes.

Aburrimiento: la monotonía y el aislamiento de ambos al encontrarse puede potenciar el tedio mutuo, hacer pensar que el tiempo compartido es insignificante y finalmente desgastar la relación. José Bustamante Bellmunt contradice este punto.

 

Relación a distancia

¿Cómo mantener una relación a distancia?

Ahora, si ya estamos en una relación a distancia y hemos decidido avanzar con ella no está de más revisar las siguientes orientaciones para mantener el vínculo fortalecido y madurar en esta experiencia que al igual que las relaciones más cercanas puede ser maravillosa.

Comunicarse claramente: tanto la alegría como la tristeza o el disgusto, no es recomendable guardarse las emociones porque esto trae malestares. Como en toda relación en ésta creceremos con el tiempo, por lo que es indispensable abrirse con la otra persona y ser receptiva con ella. Adicionalmente, es muy beneficioso decirle cuanto la queremos aunque esté lejos, de hecho es válido hacerlo con mayor recurrencia porque no está tan cerca como para advertirlo en los detalles cotidianos.

Usar la tecnología a nuestro favor: podemos afianzar los vínculos a través de las comunicaciones por teléfono, mensajes de texto, vídeo llamadas e incluso correos electrónicos. Escribirle mails detallando ciertas experiencias, compartir imágenes e incluso películas que llamen nuestra atención también permitirá conocernos más. Para los asuntos más importantes siempre será mejor la llamada debido a que permite escuchar las inflexiones de la voz y comprender cabalmente lo que quiere decirnos la otra persona.

Reunirse periódicamente: siempre es bueno establecer una fecha aproximada en la cual ambos estaremos disponibles para encontrarnos, pero esto dependerá de muchos factores que cada pareja deberá analizar. Además, es recomendable que no sea siempre la misma persona la que se desplace sino que el esfuerzo sea mutuo. Lo más importante es planificar las actividades juntos, tratar de complacer los gustos de ambos y por supuesto vivir a plenitud el momento compartido.

Tener planes para el futuro: además de los encuentros, llegará un momento en el cual la relación deberá ir hacia adelante, en la búsqueda de algo más que afiance a ambas partes. Es importante conversar con el otro acerca de nuestras metas y saber si está dispuesto a acompañarnos. Cuentas claras conservan amistades y también relaciones, sobre todo si estas son a distancia.

Pensamientos positivos: una actitud optimista siempre es beneficiosa para el cuerpo, la mente y el alma, por ello no debemos dar cabida a pensamientos negativos ni albergar disgustos innecesarios. Una mente clara y mucha fe son indispensables para sobrellevar la distancia e incluso hacer frente a los comentarios escépticos de quienes a partir de una mala experiencia vaticinan el fin de las relaciones de los demás.

Ocupar la mente: lejos de estar todo el día pensando en el próximo encuentro, hay que cultivar los sueños propios y planificar nuestras metas individuales. Estar bien con nosotros mismos es el primer paso para estar bien con los demás.

Controlar los celos y la ansiedad: confiar en el otro y comprenderlo nos beneficia a ambos. La desconfianza revela inseguridad y la pareja no puede ser controlada. Asimismo, hay que mantener en la raya las obsesiones, sobre todo con el teléfono y las comunicaciones en general, el otro necesita su espacio, por lo tanto si en algún momento no responde de inmediato eso no se traduce en desinterés o engaño.

Al final la calidad de una relación no se mide en tiempo de duración o distancia recorrida sino en lo mucho que nos permita crecer. Así que a disfrutarla.

Pareja con diferencia de edad

Pros y contras de la diferencia de edad con la pareja

Al relacionarnos afectivamente con otro intervienen más aspectos inconscientes que conscientes. Algunas personas piensan que nos enamoramos de quienes se nos asemejan mucho en lo esencial; sin embargo, pueden existir marcadas diferencias de edad, cultura, poder adquisitivo o experiencia, que dan paso a las llamadas relaciones asimétricas.

Por su naturaleza, las relaciones asimétricas requieren que desarrollemos el amor de una manera distinta. Al principio estas diferencias pueden resultar poco importantes, pero si las ignoramos, con el paso del tiempo pueden convertirse en un problema. El conferencista Carlos Fraga explica que hay asimetrías que pueden superarse y otras que no, en el primer grupo entran factores como el grado de instrucción o el poder adquisitivo, y en el segundo, la edad. En todo caso, el motivador subraya la importancia de no disfrazarlas sino hacerlas presentes a través de la conversación y los acuerdos para poder vivirlas sin padecimientos.

Actualmente, la sociedad continúa imponiendo restricciones a la forma de relacionarnos. La diferencia de edad entre los miembros de una pareja no solo tiene lapsos recomendados sino incluso determinaciones acerca de cuál género debería ser mayor. Aún hay especialistas que sostienen que la distancia de edad ideal entre una pareja es de 5 años, siendo, por supuesto, el hombre mayor que la mujer. La principal razón que argumentan es que las féminas alcanzan la madurez emocional mucho más temprano que los caballeros.

Ahora, ¿qué sucede cuando entre los enamorados hay una brecha de 10, 15, 20 años o más?, ¿están destinados a separarse? El psicólogo Antonio Bolinches sostiene que si el hombre es hasta 10 años mayor que la mujer no hay problema, pero si a esa distancia le añadimos una década más, 20 años de diferencia, se produce un salto generacional que la sociedad repudia. Adicionalmente, según comenta el especialista, si el miembro mayor es la mujer resulta peor, salvo que ésta ostente poder en alguna de sus formas: riqueza, fama, renombre.

En conclusión, las parejas con edades muy desiguales tienden a generar rechazo social, pero no por ello dejarán de existir.

 

Tipos de parejas asimétricas

Economía y juventud: El psicólogo Esteban Cañamares sostiene que existen personas con grandes diferencias de edad que se relacionan por interés económico (generalmente en el caso de ella) y el deseo de rejuvenecer (generalmente en el caso de él). El también sexólogo asegura que no siempre esto ocurre y que más que pareja se trata de una unión por contrato mercantil.

Madre y padre: Cañamares nos recuerda los mitos griegos de Edipo y Electra al explicar la búsqueda de los hombres de elementos de su madre en la pareja y en el caso de la mujer aspectos paternos. Advierte que esto no se torna patológico en la medida en que la actitud maternal y paternal no sea rígida, sino por el contrario, es confortante para ambos una mujer cuidadora y un hombre protector.

Atracción y compatibilidad: en el último grupo el especialista ubica a quienes se aman y entienden bien y construyen una relación estable, sin obsesionarse por la marcada diferencia de edad.

Surge entonces la pregunta: ¿qué busca un hombre en una mujer más joven y qué espera encontrar una mujer mayor en un hombre menor? La sexóloga Delfina Mieville apunta que con frecuencia «el varón mayor busca sentirse más joven y poderoso y una representación de éxito social, mientras la mujer joven puede buscar una figura paterna o una estabilidad mayor o incluso una madurez que no encuentra en sus coetáneos». Con respecto a la fémina mayor, explica que a partir de los 45 años tiene la necesidad de reafirmarse a través del deseo de conquista, lo cual aumenta su autoestima. La también socióloga aclara que no en todos los casos ocurre lo mismo.

Mieville enumera los factores que por lo general se presentan en este tipo de relaciones:

  • Miedo de la mujer a relacionarse con hombres de su edad.
  • Deseo de ellas de vivir una etapa juvenil insatisfecha.
  • Necesidad del hombre de revivir la etapa de cuidados maternales no satisfechos.
  • Urgencia de ambos de dirigir sus deseos sexuales hacia personas viables.

Por lo general, las parejas en las cuales la mujer es mayor tienden a esconder su relación por miedo al “qué dirán”, también es frecuente que las presiones del entorno inmediato generen miedos e inseguridades que afectan la solidez del vínculo. Asimismo, es habitual que la mujer entre en competencia con otras más jóvenes y surjan los celos.

En cuanto al hombre mayor, las estadísticas indican que a partir de los 50 años experimenta la sensación de vejez y busca rejuvenecerse al lado de alguien menor. Todo ello, por supuesto, será válido para personas con necesidades psicológicas no resueltas; sin embargo, quienes no tienen ese problema suelen sentirse atraídos por alguien mayor por su personalidad, sabiduría, seguridad económica y experiencia.

 

diferencia de edad

Los pro de la diferencia de edad con la pareja

Aprendizaje constante: en este tipo de relaciones siempre habrá uno con un mayor caudal de experiencia con respecto al otro, lo que hará que el segundo se mantenga en una instrucción diaria que puede ayudarlo a potenciar los aspectos de la vida en común.

Distintos puntos de vista: la diferencia de edad hace que cada uno vea la vida de una manera diferente, si se logra trabajar esto a través del diálogo y la comprensión sin duda ambos abrirán su mente y complementarán sus modos de ver el mundo.

Estabilidad: al sumar la sabiduría de la madurez con la energía de la juventud se obtendrá un equilibrio muy positivo para la relación de pareja.

Mejor relación sexual: la veteranía del mayor aumentará la pasión de la pareja. El psiquiatra Juan Ariel Zúñiga indica que la mujer alcanza su mayor intensidad sexual cuando el hombre empieza a decaer (él entre los 18 y los 30, ella después de los 38) un hombre menor con una mujer mayor podrá coincidir en su apogeo sexual, en el caso de un hombre mayor que la mujer podrá compensarlo con la experiencia y suavidad en el trato.

 

Los contra de la diferencia de edad con la pareja

Celos: la persona con más edad suele temer la presencia de rivales más jóvenes, atractivos y con mayor capacidad sexual, por lo que el miedo a la infidelidad puede presentarse con mucha frecuencia. Claro que los celos tienen más que ver con la inseguridad que con los años.

Amigos y familiares: el tipo de amistades y los sitios que se frecuentan con ellos suele ser distintos en función de las edades. Muchas veces las parejas logran adaptarse a esto sin problemas, pero otras veces no y allí surgen roces con los amigos del otro. Asimismo, es frecuente que la familia rechace este tipo de uniones porque la nueva pareja tenga la misma edad de sus padres o hijos. Esto sin duda afecta la tranquilidad de ambos y a veces uno de ellos se ve en la necesidad de escoger entre la familia y la pareja.

Reloj biológico: el doctor César Lozano subraya que la mujer mayor que se relaciona con un hombre menor teme por el tiempo de fertilidad que le resta, mientras que la mujer joven que sale con un hombre mayor tiende a postergar la maternidad porque le parece pronto. Sin duda un punto importante que debe hablarse clara y honestamente con la pareja.

Posibilidades sexuales: si bien indicamos que el sexo era uno de los pro debido a que su calidad puede aumentar con la experiencia del amante que tenga más años, también podría considerarse un contra si nos centramos en el impulso sexual del hombre, que disminuye después de los 30, y la inviabilidad de ciertas posturas con el paso de los años.

 

diferencia de edad

Cómo enfrentar los contra de la diferencia de edad con la pareja

El psicólogo Esteban Cañamares resalta que lo más importante para enfrentar los riesgos de tener una pareja con mucha diferencia de edad es no ocultar la realidad sino hablarla y revisar aquellos aspectos que podrían tornarse problemáticos:

  • Prestar interés genuino al otro.
  • Adaptarse a su ambiente, amigos, estilo de vida por el simple placer de compartir con él o ella.
  • Aprender a satisfacer sexualmente al compañero.
  • Brindar seguridad afectiva al otro para evitar los celos.

Por su parte, el terapeuta Raúl Carvajal recomienda establecer acuerdos porque las reglas claras evitan conflictos:

  • Conversar acerca de lo que necesita uno del otro y lo que esperan de la relación.
  • Resolver los conflictos, no esconderlos ni postergarlos.
  • Cuestionar lo que se busca en la pareja para no repetir los modelos disfuncionales de nuestros hogares paternos.

Finalmente, para que una relación de este tipo funcione se debe ser realista, no enfocarse en la diferencia de edad sino en lo cómodos que nos sentimos con nuestra pareja. Asimismo, debemos obviar las críticas y trabajar nuestra capacidad de adaptación.

No toda relación asimétrica está destinada al fracaso, al contrario, puede resultar una de las experiencias más gratas de nuestra vida, pero como toda relación requiere que hagamos un esfuerzo consciente en comunicarnos con el ser amado con quien compartimos valores, sueños, deseo y pasión.

 

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¿Qué es el amor?

¿Qué es el amor? Visto desde 7 perspectivas diferentes

¿Qué es el amor? Te habrás preguntado. Ed Sheeran tiene la respuesta o, al menos, su versión…

Amar puede hacer daño,
algunas veces, amar puede hacer daño,
pero es lo único que conozco.
Y cuando se pone difícil,
sabes que algunas veces se puede poner difícil,
es lo único que nos hace sentir vivos.

Amar puede curar,
amar puede remendar tu alma,
y es lo único que conozco.
Juro que será más fácil,
recuérdalo con cada pedazo de ti,
y es lo único que nos llevamos cuando morimos.

 

 

Charli XCX también podría ayudarnos a buscar una respuesta con el Boom Clap de un corazón…

Eres una foto de perfecto azul,
tomando el sol en la luna,
las estrellas brillan mientras tus huesos se iluminan,
el primer beso, como una droga,
bajo tu influencia,
me dominas,
eres la magia en mis venas,
esto debe de ser amor.

 

Por más que nos hagamos la pregunta, explicar qué es el amor resulta una tarea bastante complicada, pues no cuenta con una definición única. Es, de hecho, una palabra polisémica ya que tiene muchos significados dependiendo de la lupa con la que se esté mirando.

Si vamos a lo básico y buscamos en el diccionario, encontramos que el amor es un “afecto por el cual busca el ánimo el bien verdadero o imaginado, y apetece gozarlo”. Es decir, hablamos de un sentimiento que muchas veces se asocia al amor romántico, ese al estilo de Romeo y Julieta.

Tratar de explicar el significado y el sentido de este sentimiento es nadar en aguas turbulentas porque la cantidad de definiciones que hay son proporcionales a la cantidad de personas que existen en este mundo. Lo que quiero decir es que cada quien conceptualiza el amor a su manera, de acuerdo con la educación que haya recibido (qué le dijeron desde la infancia acerca del amor, lo que ha leído en los libros, lo que escucha en las canciones, lo que ve en la tv) y las experiencias propias o vicarias que ha tenido del amor a lo largo de su vida. Lo que para mí es el amor, es muy probable que para otra persona no lo sea. He ahí la dificultad de racionalizar un sentimiento tan complejo.

El amor es un concepto tan abstracto que abarca, en sí mismo, una cantidad de sentimientos diferentes: pasión y deseo del amor romántico, proximidad asexual del amor familiar, devoción del amor religioso. Por eso hay diferentes áreas del pensamiento que han buscado la forma de explicar el amor, perspectivas que te describiré a continuación.

 

¿Qué es el amor?  7 Perspectivas que ayudan a explicarlo

 

el amor

 

  1. Perspectiva psicológica

La psicología ha tratado de hallar el significado del amor a partir de muchísimos estudios. Sin embargo, la clasificación que goza de mayor popularidad en esta rama profesional es la Teoría Triangular de Sterngberg, la cual categoriza tres elementos constitutivos del amor: la pasión, la intimidad y el compromiso.

  • Pasión: Es un estado de excitación física y mental, un afecto intenso que domina sobre la razón y la voluntad. Sus componentes básicos son la atracción y el apetito sexual.
  • Proximidad: Sentimiento de unión y afecto hacia la otra persona, necesidad de hacerla sentir bien y de procurar su felicidad, ganas de comunicarle nuestras opiniones y sentimientos, de hacerle saber que estamos ahí, que cuenta con nosotros. La proximidad también es empatía, es adoptar una actitud benevolente y tierna con esa persona.
  • Compromiso: Voluntad de proseguir a largo plazo con la relación para cuidar y alimentar el amor. Puede darse, incluso, a pesar de que la pasión y la proximidad se hayan deteriorado. Los matrimonios arreglados son un ejemplo de cuando el compromiso antecede la pasión y la proximidad (el tiempo dirá si los cónyuges tienen suerte y pueden experimentar atracción, empatía y felicidad).

Entonces, a partir de la combinación de esas tres aristas, surgen 6 tipos de amor:

  • Amor romántico: Es la relación entre pasión y proximidad. Un amor a lo Romeo y Julieta. Surge cuando los amantes experimentan una atracción intensa, tanto física como emocional. Se trata de un amor idealizado cuya expectativa es que otro ser humano cercano nos colme de satisfacción y felicidad. Es, de hecho, una etapa –la primera– en toda relación de pareja. Al inicio de un amor, las personas están experimentan amor romántico porque todavía no hay compromiso. Según expertos, este estadio puede durar en su máxima expresión 1 o 3 años en la pareja –luego irá disminuyendo dependiendo de los amantes– lo que no quiere decir que después de este lapso el amor se vaya a apagar, solo que la dinámica se asentará en bases más sólidas que el sexo y la emoción.
  • Amor compañero: Es la relación entre proximidad y compromiso. Se refiere a la necesidad de apoyo social, emocional, comprensión mutua y comunicación. Se dan en las parejas que han perdido la pasión.
  • Amor fatuo: Es la relación entre compromiso y pasión, antes de que la proximidad haya aflorado. Es cuando las personas se casan al poco tiempo de haberse conocido. Se le llama fatuo porque nuestro compañero todavía no nos conoce del todo y nosotros seguimos adoptando una máscara o solo mostrando nuestra mejor cara, sin darnos a conocer como se debe. Al pasar el tiempo, este tipo de amor puede dar lugar a la desilusión, pues vamos mostrando nuestro verdadero yo, y si la otra persona no acepta nuestros defectos o nosotros no aceptamos los de ellos, la unión habrá sido un intento fallido.
  • Amistad: Cuando solo hay proximidad. Es esa camaradería que sentimos con nuestras amigas y amigos.
  • Capricho: Cuando solo hay pasión y apetito sexual. Puede llevar a la obsesión cuando no podemos poseer a esa persona.
  • Amor vacío: Cuando solo hay compromiso, cuando la pasión y la intimidan se acaban o nunca existieron.

Según esta teoría, el amor “perfecto” es el que combina equilibradamente los tres elementos del amor: pasión, proximidad y compromiso. Los psicólogos opinan que es muy difícil conseguirlo y que, cuando se obtiene, dura poco porque requiere mucho esfuerzo.

Pero, a ver, ¿quién dijo que es fácil? Me parece que si dos personas de verdad se aman, pueden construir un gran amor con estos tres elementos. Es cuestión de alimentar el sentimiento. Seamos más optimistas en el asunto y apostemos al amor como un pastel delicioso que se hace mezclando los tres ingredientes importantes. ¿De acuerdo? Menos pensar, más sentir y más hacer.

  1. Perspectiva biológica

Los biólogos no se quedan atrás explicando el significado del amor. Aunque, te advierto, su posición es un tanto más calculadora y fría que la de los psicólogos. Eso que se llama “amor”, la biología lo traduce simplemente como un medio para la supervivencia de los individuos y de la especie. Aunque, claro, hay expresiones del amor que no apuntan a esa supervivencia en particular, como la homosexualidad, por ejemplo, o las relaciones sexuales por puro placer. Ahí puede que esté la pata floja en la mesa de esta teoría. Aun así, busca explicar el significado del amor.

Para la biología, cuando hay química, hay amor –literalmente–.  De hecho, hay relaciones importantes entre los niveles de hormonas y los estados del amor:

  • Serotonina, testosterona y estrógenos: son las que responden a la atracción, excitación el impulso sexual. Es de breve duración.
  • Femiletilamina y dopamina: responde a la etapa de enamoramiento, nos produce inmenso placer y satisfacción. Su duración, en los humanos, es más prolongado frente a otras especies, hasta unos 18 meses o un poco más.
  • Oxitocina y vasopresina: corresponde al cariño, apego o lazo afectivo que permite la continuidad del vínculo entre la pareja. Es el amor estable y, cuando es verdadero, la duración de estas hormonas puede prolongarse para toda la vida. Es la hormona de la monogamia, de hecho. La oxitocina, que da lugar al apego, también se produce en las madres y padres que aman a sus hijos, es apego protector, un lazo difícil de romper.

Como te habrás dado cuenta, esos tres grupos de hormonas constituyen tres etapas del amor, respectivamente y pueden vincularse con la teoría tripartita de la perspectiva psicológica: pasión (serotonina), proximidad o intimidad (dopamina), compromiso (oxitocina). Interesante, ¿no?

Por supuesto, todo lo que ocurre es un proceso cerebral regulado por hormonas. Así que si todavía crees que el amor nace del corazón, pues lamento romper tu ilusión.

  1. Perspectiva evolucionista

Relacionada con la perspectiva biológica, pero un tanto más básica y primitiva. Según ésta, los hombres buscan una persona con la que sea efectivo tener una descendencia sana y que sus genes se traspasen de generación en generación. El “amor a primera vista” es precisamente ese embelesamiento que sentimos hacia otra persona porque la notamos bella y muy atractiva, solo que en el fondo se trata de que quieres que tus futuros hijos tengan esos mismos genes mezclados con los tuyos. Mientras los hombres buscan esencialmente asegurar su información genética, las mujeres buscan un compañero para la crianza de esos descendientes.

Por lo tanto, si miramos al amor desde la lupa evolutiva, dicho sentimiento es solamente un interés biológico en traspasar ADN. Por lo tanto la infidelidad, según esta perspectiva, es normal porque se trata solo copular para tener hijos, mientras más opciones de pareja para lograr el objetivo, mejor. De hecho, la monogamia estaría limitando esa posibilidad de traspasar más genes. De ahí eso de que el humano es infiel por naturaleza.

Con respecto a eso, el psicólogo Christopher Ryan señala para la revista Quo que la poligamia es un comportamiento evolutivo y la monogamia es un comportamiento social «La monogamia es antinatural, antes de ser sedentarios la reproducción no se limitaba a una sola pareja, pues cuantas más parejas tuvieran las hembras tenían mayores posibilidades de tener hijos». Sin embargo, aclara que “tenemos la capacidad de controlarnos. La monogamia es como ser vegetariano. Tú puedes decidir ser vegetariano y puede ser una decisión sana, inteligente y ética. Pero ser vegetariano no cambia el hecho de que por naturaleza eres omnívoro. En nuestra especie somos omnívoros tanto en la dieta como en el sexo”.

Con todo y eso, la monogamia no precisamente es un constructo social. Científicos han hecho investigaciones que afirman que los mamíferos monógamos lo son para evitar que otros machos maten a sus hijos para concebir con la madre.

Bueno, a lo sumo podemos decir con confianza que los hombres infieles son unos animales. Y las mujeres no se quedan atrás… Just saying.

  1. Perspectiva astrológica

Esta visión es más divertida, esotérica y un poco más soñadora. Se refiere a la compatibilidad de los signos, al hecho de que un amor puede ser perfecto si dos personas cumplen un determinado papel zodiacal. ¿Jamás te has preguntado si haces match con tu pareja? ¿Nunca has curioseado en Internet a ver si eres compatible con tu chico o chica? No todas las personas creen en esto, pero los signos son como arquetipos que describen la personalidades de cada quien. Eso ya queda a consideración de los que son seguidores de la astrología o los que no.

Según esta perspectiva, las parejas perfectas están formadas por la unión de estos signos (aprovecha y chequea si tu amado o amada es compatible contigo):

  • Aries (fuego) + Libra (aire)
  • Tauro (tierra) + Escorpio (agua)
  • Géminis (aire) + Sagitario (fuego)
  • Cáncer (agua) + Capricornio (tierra)
  • Leo (fuego) + Acuario (aire)
  • Virgo (tierra) + Piscis (agua)

Si observamos bien, los patrones del buen complemento son fuego + aire, o tierra + agua.

Fuego + aire: Las personas regidas por el elemento fuego son impetuosas, entusiastas y vigorosas, cálidas, intuitivas, orgullosas y con gran confianza en sí mismas; necesitan libertad y acción. Las personas que pertenecen a signos de aire son inquietas, curiosas, estudiosas, inteligentes y flexibles en sus ideas y opiniones; necesitan comunicarse y expresarse intelectualmente.

Tierra + agua: Las personas regidas por el elemento tierra trabajan duramente, son perseverantes y pacientes, reservadas y dignas de confianza; necesitan resultados útiles y tangibles. Las personas que pertenecen a signos de agua son sensibles, compasivas, emotivas, susceptibles, introvertidas, intuitivas, imaginativas y fantasiosas; necesitan estabilidad y protección.

Así va lo de la compatibilidad de los signos y la formación de los amores “perfectos”. Por supuesto, no te preocupes si tu novio o novia no es precisamente del signo que “debería” según la lista antes mencionada. Recuerda que se trata de una perspectiva y no es estricta. Pero espero que este dato curioso te haya servido de algo.

  1. Perspectiva religiosa

El cristianismo, el judaísmo, el Islam, el hinduismo y el budismo también tienen sus propias definiciones del amor. Para el cristianismo, el amor proviene de Dios. Dios es, en sí mismo, amor. Los cristianos consideran que amar a Dios por sobre todas las cosas y amar al prójimo como a ti mismo, es lo que significa sinceramente el amor. La religión cristiana ve en el sexo un acto pagano si se hace fuera del matrimonio y sin el fin único de procrear (aunque la pareja ya esté casada).

Por otro lado, la definición de amor dada por el judaísmo es similar a la del cristianismo. En la Torah se afirma “ama a tu prójimo como a ti mismo” y “ama a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas”. Desde el punto de vista judaico el amor es dar sin esperar nada a cambio. Con respecto al amor entre parejas, para el judaísmo es un ingrediente importante en la vida que procura la felicidad de ambos.

En el islamismo, el amor es simplemente tener fe en Dios, pero el grado de amor recibido por Dios depende del esfuerzo que el individuo ponga en su fe. Para el hinduismo el amor se trata de una dicotomía entre el amor y el odio. No puedes amar si no conoces el odio, o no puedes odiar si no conoces el amor; es decir, el  sufrimiento es un medio para alcanzar la virtud. A su vez, para el budismo, el amor puro es un estado espiritual que los humanos pueden alcanzar si se liberan del mundo material y las emociones inherentes a éste como el deseo, el odio, el apego, la ignorancia, la envidia y el orgullo. Solo meditando y desprendiéndonos de nuestro ego, podemos alcanzar el estado espiritual del amor.

Como verás, de acuerdo con las religiones, el amor hacia una deidad es mucho más importante, pues amando a tu Dios primero, es que puedes amar a tus semejantes.

  1. Perspectiva filosófica

Analizar el amor desde esta perspectiva es igual de escabroso porque su concepto depende del filósofo que lo haya estudiado. En la filosofía, el amor ha sido caracterizado desde que Aristófanes dijo que se trata del sentimiento más importante del ser humano y que ningún otro se compara al placer que produce sentirlo. Platón lo contradecía y señalaba que el amor, visto desde el deseo de poseer una persona, es un círculo vicioso porque se desea lo que no se tiene, se aburre cuando se tiene para desecharlo y necesitarlo de nuevo. Para Aristóteles, el amor se compone de una sola alma que habita en dos cuerpos.

Para Spinoza, “el que imagina aquello que ama afectado de alegría o tristeza, también será afectado de alegría o tristeza; y uno y otro de estos afectos será mayor o menor en el amante, según uno y otro sea mayor o menor en la cosa amada”, esto implica que el amor se trata de compartir alegrías y tristezas con la otra persona, como si fuesen propias.  Asimismo, de acuerdo con Spinoza, el hombre ama porque le causa alegría, pero esa alegría es producto de algo externo, lo cual nos hace querer apegarnos más a esa persona que nos hace feliz.

Hay tantas posturas que algunos filósofos consideran que el amor carnal –el sexo– distraen al hombre en lo que verdaderamente importa: el amor al conocimiento. Filosofía, de hecho, es amor a la sabiduría, al saber. Un hombre experimenta amor cuando se ocupa de analizar el sentido de la vida, cuando se dedica a la filosofía. Aunque, en resumidas cuentas, el amor romántico aceptado desde la lupa filosófica se trata de la combinación entre la ternura y la razón.

  1. Perspectiva artística

Para los artistas, el amor es equiparable a la musa, a la inspiración. El amor es uno de los contenidos más frecuentes y representados en las artes creativas: cine, literatura, música, artes plásticas, etc. Una de sus personificaciones más conocidas es Cupido en mitología romana, aunque ya existía con el nombre de Eros, dios del amor y el sexo, en la mitología griega.

Muchos han sido los artistas que en sus obras hablan sobre el amor o lo representan. ¿Cuántas canciones no conocemos que nos hacen sentir enamorados? ¿Cuántos libros no hemos leído que nos hacen vivir el amor solo con pasar unas cuantas páginas? ¿Cuántas películas no hemos visto que nos hace llorar porque nos sentimos identificados?

Para las artes, el amor es más que todo romántico, es darlo todo por la persona amada, aunque te quedes sin nada o no seas correspondido. En las artes el amor es más dramático, más pasional. Basta con recordar –ahí va de nuevo– a Romeo y Julieta, esa relación prohibida y trágica tan conocida en el mundo.

Las artes se encargan de representar al amor, pues este sentimiento sirve de referente para la construcción de productos creativos. Me parece que Cortázar hizo una representación perfecta del significado del amor en su cuento Flor y cronopio:

Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos.

Primero la va a arrancar, pero piensa que

es una crueldad inútil y se pone de rodillas

a su lado y juega alegremente con la flor,

a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que baile,

zumba como una abeja,

huele su perfume

y finalmente se acuesta debajo de la flor

y se duerme envuelto en una gran paz.

La flor piensa: “es como una flor”.

–Historia de Cronopios y famas

 

Entonces, al haber leído todas estas perspectivas, ¿con qué definición del amor te quedas? ¿Para ti qué es el amor? Para mí, el amor es lo que siento al comer pizza o al besar a mi novio, una felicidad que no tiene explicación. Y es que buscarle un concepto al amor es quitarle su magia, su complejidad, su naturaleza abstracta. Pero, si me apuras demasiado, me quedo con lo que dice Ed Sheeran, con la canción que abre este post:

Amar puede hacer daño,
algunas veces, amar puede hacer daño,
pero es lo único que conozco.
Y cuando se pone difícil,
sabes que algunas veces se puede poner difícil,
es lo único que nos hace sentir vivos.

Amar puede curar,
amar puede remendar tu alma,
y es lo único que conozco.
Juro que será más fácil,
recuérdalo con cada pedazo de ti,
y es lo único que nos llevamos cuando morimos.

 

Él Opina:

Yo no me quiero poner filosófico pensando qué es el amor. Lo que sí me parece interesante es que la naturaleza o evolución haya desarrollado un mecanismo químico súper complejo, de los neurotransmisores que se describen allá arriba, para hacer que por un periodo de tiempo no veamos objetivamente a nuestros amorcitos, es decir, que por un tiempo no nos demos cuenta los defectos sino solo de sus virtudes y ni siquiera de ellas porque, al final, solo vemos lo que queremos y esperamos ver. Y en nuestro ensueño pensamos que es la persona más maravillosa que ha existido en la faz de la tierra, y qué suerte la mía que la he encontrado yo antes que otro le haya puesto la garra encima.

Lo siento, hay veces que me pierdo. Volviendo al punto, sea como sea, eso que denominamos «estar enamorado», nos nubla por un tiempo, sea unos meses, un año o varios años. Es como si la naturaleza deseara que no veamos a la gente como es, porque de hacerlo nunca formaríamos una relación.  Entonces, ¿qué es el amor?,  al menos la primera etapa del enamoramiento, diría que es una trampa evolutiva que incita a la reproducción y posiblemente al estado temporal de la monogamia.

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Cerrar ciclos, pasar la página y comenzar de nuevo

Vivir una decepción amorosa es una experiencia bastante común. Eso no quiere decir que debas estar predispuesta –o predispuesto– a ello, mucho menos si actualmente llevas una relación sana con alguien. Lo cierto es que hay personas que han pasado por este tipo de situaciones –yo incluida–, capaz a ti te sucedió algo parecido y, afortunadamente, ya lo superaste.

En caso de que no sea así, que todavía haya en ti una herida que necesita sanarse, acabas de romper con esa persona que creíste el amor de tu vida y te has desilusionado por completo, déjame decirte que no estás sola ni solo. Aunque parezca absurdo, fue lo mejor que ha podido pasarte.

¿Los motivos de una ruptura? Hay muchísimos… A ti te gusta el chocolate y a él no, su perrito te mordió, tu suegra te miró feo, no se acordó del aniversario, te compró el suéter marrón en vez del rosado… Just Kidding. Ya, seriamente, los motivos suelen ser, a menudo, que no comparten los mismos gustos, tienen proyectos a futuro que no compaginan, cayeron en la rutina, ya no sienten lo mismo, perdieron el interés, la confianza murió, etc. Pero, el más común y el más hiriente es la infidelidad, un puñal que se clava muy dentro y que es muy difícil de superar, ¡pero no imposible!

Seguro dirás “nadie en mis zapatos puede entenderme”, pues te equivocas. A todos alguna vez nos han roto el corazón, sentimos que se llevan una parte de nosotros, nos aferramos a los momentos buenos y malos que vivimos con esa persona, nos cegamos por completo y creemos que el amor es un asco…

Stop! ¡Bata ya! Empodérate ahora mismo y toma las riendas del asunto porque ir llorando de esquina a esquina no es una buena táctica para superar el desamor. Pon a tu ex donde tiene que estar: en el pasado.

¿Cómo olvidar a tu ex?

Pues no, no lo vas a olvidar. Ni que tuvieras amnesia. Primero, no es que vas a darle reset a tu cerebro porque no eres una máquina. Segundo, ¿qué hacerle? Los recuerdos no se borran así porque sí. Lo que sí es posible es superar, soltar y dejar fluir.

Es muy común que leas por ahí que “debes perdonar”, y es cierto. Pero te entiendo, y sé que eso no es sencillo, menos cuando se trata de una infidelidad. Usualmente sueles culpar al otro y atribuirle toda la responsabilidad. Capaz así fue, no niego que hay hombres patanes y mentirosos, o mujeres igual de odiosas, capaz eres de esas personas que lo dan todo y reciben lo peor. Aunque, también, puede ocurrir que desde un principio hubo indicios de que la relación no iba a parar muy bien (y te negaste a ver esos avisos) o, a lo largo de la relación, ambos se dieron cuenta de que esa unión no daba para más y, bueno, colapsó.

Lo que sí debes hacer es evitar echarle la culpa por completo a esa otra persona. En una pareja, la responsabilidad es de ambos, hacerse la víctima no es, ni de lejos, la forma de superar esa relación tan tóxica. Tampoco es que te vas a creer la culpable de todo, poniéndote sumisa y diciendo que no le diste lo suficiente.

No vas a “olvidar” a tu ex cerrándote en tu mundo interior y despreciando a las personas del sexo opuesto. Basta de “todos los hombres son iguales”. ¿Te gustaría que la persona que te gusta no quiera estar contigo porque su ex le jugó mal y ahora diga que “todas las mujeres son iguales”? Estoy segura que no. Tampoco vas a “olvidar” a tu ex si caes en los excesos del alcohol, las drogas o la comida: la adicción no es salida.

Etapas de un corazón roto

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Llorar descontroladamente como si no hubiera un mañana

No hagas caso cuando te digan que no llores. Al contrario, quédate seca hasta que no te queden más lágrimas. Tienes que sacar eso que llevas por dentro, no puedes anclar el dolor dándotelas de “fuerte”. Eso sí, como te dije más arriba, tampoco vas a andar llorando en todos los rincones, contándole todas tus penas a cualquier persona. Llora en tu casa, con tu almohada, con tu helado favorito, viendo la película de amor más triste que tengas en tu repertorio. Es probable que la lloradera a cuatro paredes te dure unas cuantas semanas (un poco más, un poco menos, ya eso depende de ti).

Ver los memes negativos en las redes (o escuchar canciones de despecho)

Y es que sí, es normal que la mayoría de las chicas y chicos sientan que el mundo es horrible y que el amor es un asco. Las imágenes existencialistas y nihilistas seguro que las vas a ver y las vas a compartir en tus cuentas. De esto no abuses tanto, sí es una etapa que vas a pasar, pero puedes controlarte también. Si no eres de las que hace match con los memes, bueno, la versión clásica de este punto es escuchar canciones de despecho. Ya sabes, tipo Ana Gabriel (que canta lindo, pero sus letras te pueden dejar con las emociones por el suelo).

Odiar muchísimo a las parejas que andan en el parque tomados de la mano y besándose

Pues sí, te volverás hater de todo lo que tenga que ver con el amor. Andarás en esa onda de que el amor es una ilusión, que es una mentira biológica, que en realidad confundimos el amor con los instintos de reproducción humana, etc. Estarás viendo con malos ojos a las parejas que pasan frente a ti, en cualquier lugar. Te van a dar asco las demostraciones de afecto. O sea, el grinch y tú. Y así vas a andar un buen rato. No te digo cuánto exactamente porque puede ser un día o puede ser un año. Cuando se trata de tiempo, la cosa depende de ti.

Stalkear

La curiosidad puede más que muchas cosas y ahí vas a andar tú de masoquista viendo la vida de tu ex en las redes. Vas a burlarte de su nueva novia diciendo que es fea y fácil, o puede ser a la inversa y te vas a empezar a comparar con la chica, diciendo que ella es más bonita que tú. En fin, que tú misma va a estar haciéndote daño.

Acudir a los famosos libros de autoayuda

Eventualmente te vas a ir aburriendo y comenzarás a leer un libro de autoayuda porque fulanito te lo recomendó. No soy fan de este tipo de lectura, pero he sido testigo de que esta técnica les ha servido a varias personas. Al menos vas a estar leyendo y eso te distrae.

Va a llegar un punto en que por fin te decidirás a dejarlo fluir, ya no te va a doler tanto. Las comedias románticas comenzarán a darte risa de nuevo, encontrarás algo tierno en las personas que se demuestran afecto en tus narices. Los memes negativos o las canciones de despecho darán paso a actividades realmente útiles que te harán salir de la rutina. Tu sed de stalkear será sustituida por YouTube y la búsqueda de tutoriales. No te harán falta los libros de autoayuda y volverás a tus temas habituales. ¡Es así! Y espero que te hayas dado cuenta de algo, a lo largo de mi explicación te demuestro que el secreto lo tiene el tiempo. No hay fórmulas mágicas, no hay técnicas especiales, no hay cursos para lograrlo. Es el tiempo, el pasar de los días, el que te irá sacando del hoyo. Vas a aceptar lo que viviste con tu ex, vas a agradecer los buenos momentos, vas a aprender de los malos. Capaz, ciertamente, la respuesta no es que lo perdonarás, pero al menos cuando lo pienses y lo recuerdes, no te va a doler. Estará, finalmente, enterrado en el pasado.

Sin embargo, te daré unos tips para que te enfoques en ti (que en realidad es la única manera de superar las relaciones pasadas).

Ámate a ti misma, la verdadera forma de superar a tu ex

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-¿Qué puedo hacer para que me ame?

-Amarte hasta que no quieras estar con alguien que no te ame.

No necesitas a nadie para sentirte suficiente. Romper con una relación que no daba para más, no significa que ya no podrás volver a sentir el amor. Ese es el problema de aferrarse a una persona, creer que el otro es quien nos provee la felicidad. Resulta que, en realidad, eres tú misma la que tiene el poder de hacerlo. Está claro que si no sientes amor hacia ti, nadie más puede enseñarte a amarte ni respetarte.

  • Admírate en el espejo y nota qué partes de tu cuerpo te gustan más. Dile a tu reflejo –en voz alta, sí– por qué te agrada esa zona en particular. Di a tu reflejo “eres linda” y sonríe.
  • ¿Recuerdas las veces que le preparaste desayuno a Voldemort (a tu ex, a quien no debe ser nombrado)? ¿Recuerdas cuánto te dedicabas para que quedara delicioso y capaz hasta le llevabas la comida a la cama? Bueno, vas a hacer lo mismo pero a ti misma. No un simple desayuno para salir del paso. No. Hablo de que pongas la mesa o prepares tu cama, de forma bonita, agradable, te hagas la comida más deliciosa y te sientes a disfrutarla tú. Si no sabes cocinar, bien, ten una cita contigo misma y sal a comprar lo que más te guste. En fin, la idea es que te atiendas a ti.
  • Lee un libro o muchos. El placer de la lectura y aventurarse en historias ficcionales hacen que tu mente tenga un solo foco. Si no eres de las que lee, bueno, hazte un soundtrack con la música que más te guste y ponte a bailar.
  • ¡Ve series! Netflix es tu mejor amigo. Nada mejor que disfrutar tu serie favorita comiéndote un helado que no tienes que compartir. ¡Ganaste!
  • Sal con tus amigas. Disfruten juntas.
  • Ve al gym. Cuando pises una caminadora, te sentirás muy sexy y dueña de tu destino.
  • Date duchas aromáticas y ve a la peluquería. Un cambio de look te hará sentir completamente nueva.
  • Ve a un masajista. Relájate.

Te aseguro que apenas empieces a hacer estos “ejercicios”, lograrás sentirte en contacto con tu propio yo. Comenzarás a valorarte mucho más. Descubrirás que contigo te sientes mejor y, pasado un tiempo, estarás preparada para comenzar otra relación, ya no sentirás miedo ni desconfianza porque no te importará si vuelven a jugarte mal (espero realmente que no vuelva a sucederte), pues aprendiste que estando contigo misma es más que suficiente.

¿Cómo cerrar ciclos y comenzar una nueva relación?

Los ciclos son momentos o etapas por las que pasamos en nuestra vida. De hecho, la vida en sí misma es un gran círculo. Cada ciclo está compuesto por experiencias agradables y desagradables. Tú tienes la decisión y la potestad de hacer de tu ciclo algo muy bueno o muy malo. No tienen tiempo determinado, pueden durar una semana o 50 años. No quiere decir que tu relación con alguien que amas está destinada a terminar, puede que estés con tu misma pareja por 60 si se trata de una convivencia sana y con mucho amor. ¿Por qué dejar de creer en el gran amor, ese que dura toda la vida?

Cuando los ciclos son tóxicos o llegaron al momento de un inevitable final, hay que cerrarlos. Para hacerlo, obsérvate, analiza cómo fueron tus actitudes y tu comportamiento dentro de esa relación. Acepta tus errores y no vuelvas a cometerlos, aprende de tus experiencias. Agradece lo que sí viviste, quédate con los buenos momentos y desecha los malos. No sientas rencor a tu ex, piensa que ningún humano es perfecto y que lo bueno es lo que pasa, te diste cuenta que seguir en una relación con él no le traería nada bueno a tu futuro.

No confundas cerrar ciclos con lo de “un clavo saca a otro clavo”, porque es mentira. Después de haber roto con alguien debes darte un tiempo para encontrar lo que perdiste de ti misma en esa relación. Ir a los brazos de otro no solucionará nada porque estarás lastimando a esa nueva persona y, cuando no lo esperes, estarás pensando en tu ex.

Cuando hayas cerrado el ciclo correctamente, estarás preparada para abrirle de nuevo las puertas al amor. El tiempo varía. Te puede tomar hasta 3 años superar a tu ex, y está bien, no apures el paso. Empeñarte empecinadamente a “olvidar” solo hará que recuerdes aún más. Respeta tu ritmo. Siempre será necesario –casi obligatorio– que, después de haber roto con una relación, estés sola durante un buen tiempo.

Luego de ese tiempo, estarás consciente de tus errores y evitarás volver a cometerlos en una nueva relación. Date la oportunidad de empezar de nuevo. No inicies nada por miedo a estar sola o porque te sientas necesitada de amor, así no funcionan las cosas. No comiences con otra persona llevando los vicios de tu relación anterior. No compares, ninguna pareja es igual a la otra y ninguna historia de amor se repite, siempre son únicas.

Asegúrate de que, esta vez, la comunicación entre tú y tu nuevo chico sea aún mejor, libérense de los prejuicios y los ideales del amor “perfecto”, porque no lo hay. Debes saber que todas las relaciones de parejas tienen problemas y lo importante es solucionarlos a tiempo, si es posible el mismo día: nunca te acuestes enojada con esa persona. Sean tiernos entre sí, no se lastimen. Muchas veces no es lo que dices, sino como lo dices (cliché de aquí a Pekín, pero muy certero). Que de sus bocas no salgan gritos, sino palabras de comprensión.

Como verás, al final todo se trata de ti y de cómo manejes la situación. Nadie más lo hará por ti. Nadie juntará las piezas de tu corazón roto, tú misma tienes el pegamento para hacerlo.

 

Él opina:

A todos nos han roto el corazón y lo único que puedo decir sobre este tema es: Habla con tu Ex. Dile todo lo que te callaste. Yo tengo mi propia teoría, que lo que dificulta pasar la página es porque no te defendiste cuando debiste, no dijiste lo que quisiste, etc., y esos juicios propios quedan allí rebotando en nuestra mente y es la culpa la que no nos deja dormir.

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El secreto de la felicidad: La sincronía cerebral

Tal parece que la frase “dime con quién andas y te diré quién eres” tiene aval científico. No solo eso, cuando sientes que alguien piensa lo mismo que tú y comienzas a decir “parece que estamos conectados”, también tiene una explicación por la ciencia. Además, esa «conexión» es la clave de la felicidad: la sincronía cerebral.

El neurocientífico Moran Cerf ha estado estudiando por más de una década si, en efecto, los cerebros pueden comunicarse entre sí. Resulta que, efectivamente, existe una sincronía entre los impulsos eléctricos cerebrales. Lo que ocurre es que cuando dos o más personas pasan mucho tiempo juntas, sus ondas en el cerebro se alinean y comienzan a parecerse, llegando incluso a ser casi idénticas.

«Dos personas que ven las mismas películas, los mismos libros, que comparten las mismas experiencias y que además solo hablan entre ellos, después de dos semanas, comienzan a mostrar patrones comunes a nivel de lenguaje, emociones y hasta puntos de vista», menciona Cerf en una entrevista para la BBC.

Así que lo que nos decían nuestros padres en nuestra adolescencia, eso de “escoge bien a las personas con quienes pasas el tiempo”, no es un sermón barato. De hecho, es muy probable que, sin haberte dado cuenta, hayas adoptado comportamientos buenos y malos de quienes te rodeaban en ese tiempo. Incluso ahora, quienes forman tu círculo de amistades pueden estar influyendo en ti y viceversa.

Lo mismo ocurre con las parejas. Cuando estamos en una relación, solemos parecernos al otro y comenzamos a usar su jerga, ademanes y demás. En mayor o menor grado, al pasar tiempo con esa persona, sus cerebros comienzan a conectarse y es normal que, llegado un momento, sus gustos se amolden entre sí, aunque sigan diferenciándose en ciertas cosas. Procura entonces escoger a un buen candidato, con buenos valores e inteligente, no a un baboso que no sabe lo que quiere y no respeta ni a su madre, ¿vale?

Entonces, ¿es posible alcanzar la felicidad con la sincronía cerebral?

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Según los hallazgos de Cerf, sí. La clave está en que te rodees de personas buena vibra, ya sabes, las que tienen la habilidad de ver siempre el vaso medio lleno, las que son optimistas –sin rayar en lo absurdo–, las que ven el lado bueno de las cosas, las que no se la pasan maldiciendo por doquier. Aléjate de esas personas cuya aura es tan pesada que tú misma sientes una tensión incómoda cuando estás cerca de ellas.

De acuerdo con Cerf, la forma más segura de hallar la felicidad no tiene que ver con las experiencias vividas, ni mucho menos con los bienes materiales, sino con pasar el tiempo con las personas correctas.

Con tu pareja, lo mismo. Si sientes que estás con alguien que te hace bien, que te hace reír, que no te maltrata ni física ni verbalmente, que valora tus sentimientos –y no solo los ojos que tienes en el pecho–, sabrás que estás al lado de alguien que vale la pena y juntos pueden evolucionar.

Sin embargo, elegir es muy difícil cuanto tu visión está nublada por la sonrisa bonita de muñeco de torta que tiene el que te gusta. Saber si es un buen partido o no, puede resultar cuesta arriba porque hay personas que saben mentir muy bien. Las máscaras enceguecen. En ese caso, Cerf recomienda evitar la toma de decisiones por impulso porque nuestra mente está cargada de prejuicios y eso dificulta nuestra elección.

Los prejuicios dan paso a los sesgos cognitivos que nublan tus pensamientos. Eso tiene que ver mucho con las malas experiencias que viviste en el pasado y esa tendencia a siempre recordar los eventos negativos, esto impide que te abras nuevamente al amor por miedo a que vuelva a ocurrirte lo mismo.

Quienes te rodean, te influyen

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Todo lo que alguna vez hemos leído, las películas que hemos visto, las canciones que hemos escuchado y la gente que nos ha acompañado, dejan huella en nosotros. “Esto significa que la gente con la que pasas el tiempo realmente tienen un impacto en tu percepción de la realidad, más allá de lo que puedas explicar”, dice Cerf.

En los estudios que hizo, Cerf llega a la conclusión de que si las personas quieren maximizar la felicidad y disminuir el estrés, deben construir una vida que requiera tomar menos decisiones rodeándose de gente que personifique los rasgos que ellos prefieren. Es decir, si quieres tener una vida más saludable y en forma, pasa el tiempo con amigos fitness. Si quieres mejorar tus técnicas de estudio, entonces júntate con los cerebritos de tu salón. Si quieres aprender a cocinar, además de hacer un curso, pasa el tiempo con personas que comparten ese mismo gusto.

Sin embargo, lo antes explicado se trata de una teoría. Habría que ver hasta qué punto se cumple. Es decir, está claro que hay personas que forjan una amistad y son completamente distintas. Puede que tengas una muy buena amiga, o amigo, que le guste fumar marihuana y eso no significa que tú lo vayas a hacer o que te vayan a inducir a hacerlo. Hay personas que son realmente firmes y no se dejan influenciar. En todo caso, los hallazgos de Cerf son un gran aporte y ayudan a explicar varias dinámicas sociales donde, en efecto, tu pertenencia a un grupo puede amoldar tu forma de ser.

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