Primavera. La estación del amor
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Por qué la primavera es la estación del amor

Nada más romántico que las flores, ¿cierto? El romanticismo, de hecho, está asociado directamente con las flores. La primavera es la estación del florecimiento, de los colores vivos gracias al protagonismo de la luz del sol, del buen tiempo, cálido y amigable. Es el despertar de la naturaleza, después de un largo letargo vivido tras el invierno. Por eso la primavera es la estación del amor (y de las alergias, por cierto, no todo es color rosa). Los grandes poetas lo saben y por eso sus versos casi siempre hablan sobre la primavera. “La primavera la sangre altera”, dice un refrán por ahí, y no lo dice en vano.

¿Hay respaldo científico? Pues sí. De acuerdo con Rosalía Beatriz Álvarez, psicóloga y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), “el ser humano reproduce lo de la naturaleza, ni más ni menos. Mientras que en el invierno el cuerpo está en reposo, en primavera se activa, sentimos mayor deseo de dejar de hibernar, se incrementa el erotismo y el deseo de encontrarnos con el otro”. ¿Lo ves?

La primavera es la estación del amor

Razón Nº 1: El Sol

Aunque no lo creas, la respuesta está en la influencia del sol, esa estrella amarilla que protagoniza, obviamente, nuestro sistema solar. Sus rayos llenan al ser humano de mucha energía y vitalidad. Los días se alargan porque hay más horas de luz, y eso nos hace querer salir y socializar aún más.

Sin ir muy lejos, dado ese despertar de calidez, el frío y los abrigos se despiden para dar la entrada triunfal al calor y las pocas ropas: shorts, escotes, etc. En estas condiciones donde la temperatura es agradable (y la gente suele mostrar más, haciendo propicio un ambiente erótico pero sutil), estamos de mejor humor y tenemos mayor facilidad de enamorarnos. El sol viene a ser como nuestro cupido flechándonos con sus rayos luminosos.

Diego Golombek, doctor en Biología e investigador del CONICET, afirma que “si bien no se conoce exactamente el mecanismo por el cual la luz solar cambia el estado afectivo, se sabe que hay cambios químicos en áreas específicas del cerebro que tienen que ver con esto. Al cambiar el estado afectivo, hay una mayor tendencia a sociabilizar, lo cual suele cerrar un círculo virtuoso que nos pone aún de mejor humor. Es, entonces, una combinación de cambios biológicos y socioculturales”.

Razón Nº 2: Las hormonas

Todo se relaciona, y como gracias al sol comenzamos a usar menos ropa, y a mostrar más piernas, más escotes, más hombros… ¡El deseo sexual se incrementa!

Adriana Guraieb, psicoanalista, sexóloga y miembro de la APA, explica que “con la primavera se incrementa la producción de hormonas vinculadas al buen estado anímico –como la serotonina– y repercute en el deseo de mayor y mejor calidad de lazo emocional y sexual”.

Asimismo, según un estudio realizado por la Universidad de Edimburgo y Manchester (Reino Unido), la primavera favorece la secreción de feromonas, oxitocina, noradrenalina, serotonina y dopamina,  que son las que provocan que estemos más enérgicos y vitales, con ganas de hacer más cosas y con más entusiasmo de salir a relacionarnos.

La  explicación es química: las feromonas son las hormonas de la atracción, la oxitocina es la hormona del amor, la dopamina es la hormona del placer y la motivación, la serotonina regula nuestro estado de ánimo, y la noradrenalina alivia el estrés. Si todas trabajan unidas en un ambiente primaveral, por supuesto que nuestros deseos estarán a flor de piel.

Florecemos, renacemos… 🌺

 

Así como la naturaleza florece, nosotros también lo hacemos. No se trata solamente de encontrar el amor en alguien más, sino de enamorarnos nosotros mismos, de amarse a sí mismo, de reencontrarse con un yo más feliz y saludable, de hacer las paces con nuestra autoestima. En fin, de evolucionar y crecer como personas. Por supuesto que para hacerlo no tienes que esperar a que llegue la primavera.

Todos tenemos una estación favorita, sea verano, otoño o invierno. A mí me encanta la primavera y las flores, pero siempre ando estornudando en estas fechas porque hay algo en el ambiente que me da alergia. No por eso voy a dejarme caer en una cama para no ver la luz del sol. Yo disfruto de lo que la naturaleza me regala y llevo muchos pañuelos adicionales para limpiarme la nariz al estornudar. Amo el frío, pero siento que me congela los dedos. Me encanta el verano, pero no me gusta sudar (excepto en el gimnasio, ahí busco sudar lo más que pueda, porque a más sudor menos gordura). Al final, se trata de tu disposición hacia la vida, las estaciones son solo el escenario.

Por supuesto, la primavera es una gran oportunidad para “reconectarnos con la naturaleza, con el cuerpo y con las personas que nos rodean”, así lo afirma Guarieb. Asimismo, señala que “La primavera es el momento de cambiar de piel, de renacer, de renovarse; es el tiempo justo para que nuestro espacio interior se nutra con el poder energizante del sol, del aire tibio y del amor”.

También, según la psicóloga Álvarez, “Si florecemos como lo hace la naturaleza, miramos la vida desde otra posición subjetiva, sentimos amor por ella; nos sentimos más optimistas y esperanzados. Por supuesto que esto es percibido no sólo por nuestro interior, sino por nuestros semejantes, provocando también en esos otros el deseo de acompañarnos en ese trayecto que parece disfrutable”.

Ahora que ya sabes por qué la primavera es la estación del amor, sonríele a la vida, sal, diviértete y florece junto a las demás flores del jardín.

 

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La primavera es la estación del florecimiento, de los colores vivos gracias al protagonismo de la luz del sol, del buen tiempo, cálido y amigable. Es el despertar de la naturaleza, después de un largo letargo vivido tras el invierno. Por eso la primavera es la estación del amor.
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