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Trucos para descubrir si tu pareja es infiel

Trucos para descubrir si tu pareja es infiel

Si sospechas de él, es por algo. Hay algo en tu relación que te hace dudar, y ya por ahí empezamos mal. Obviamente puede tratarse de que te estés imaginando cosas. Pero no nos engañemos, para querer descubrir si tu pareja es infiel, es porque algo viste o escuchaste que te dejó la espinita.

Pues bien, la infidelidad es una de las peores cosas que puede ocurrir en una relación, hace que la confianza se pierda. Una relación sin confianza no tiene futuro. Por eso la infidelidad es la razón por la que muchísimas parejas se separan. De hecho, descubrir la traición es algo doloroso. Deja huellas que hieren. Pero no te asustes, esas heridas se curan. Después de todo, el sol vuelve a salir.

El sexto sentido de la mujer funciona como una alarma. Gracias a esas “antenitas de vinil”, podemos salir de muchos apuros. En este caso, si tu sexto sentido te dice que hay otra, probablemente existan dos opciones: o eres muy desconfiada y te estás haciendo mentes sin sentido, o en efecto te están engañando. ¿Pero cómo saber si en serio te es infiel? Sigue leyendo.

Trucos esenciales para descubrir si tu pareja es infiel

Cambios de actitud

Evalúa si últimamente está siendo muy distante contigo. Pero no te equivoques. Hay veces que esos cambios de actitud se deben a mucho estrés en el trabajo o algún problema familiar por el que tu pareja esté atravesando. El punto está en la continuidad de dicha actitud. Si casi siempre está distante contigo, anda todo el tiempo nervioso o molesto, y ya ni te presta mucha atención, eso es señal de alarma.

Le presta demasiada atención a su teléfono

Gracias al celular, es muy fácil detectar infidelidades. Fíjate en algo, si tu pareja tuviera una aventura con otra, él no se despegaría del celular ni un segundo. Y si está contigo, capaz lo apague para que no le llegue ninguna llamada o mensaje que pudiera incriminarlo. Pero no hay señal más contundente que cuando se aleja de ti para atender su celular. No solo se aleja de ti, sino que, durante la llamada, habla en susurros para que no puedas escuchar. Si se trata de mensajes de textos, entonces se esconde o va al baño para responderlos. Si además se pone extrañamente nervioso porque agarras su teléfono, ahí hay un indicio directo de que oculta algo.

Tu vida sexual ha cambiado

Este no es un punto tan significativo, pues hay muchas parejas cuya sexualidad tiene altos y bajos, y eso no quiere decir que haya un tercero. Sin embargo, si tu pareja ya no te busca en la intimidad, si no da muestra de interés hacia tu cuerpo, definitivamente es sospechoso. Si te evita o te rehúye, es porque algo no va bien. Claro, capaz no sea debido a una infidelidad, ojo, no lo tomes demasiado alarmante. Pero mantente alerta. Lo mejor es hablar esto con tu pareja.

Hay ausencia en todos los sentidos

Tarde o temprano, si tu pareja tiene otra, necesitará pasar tiempo con ella. No importa si donde ellos se conocieron (en el trabajo o cualquier otro lugar) puedan tener tiempo de intimidad. Igual, en algún momento, va a querer estar por periodos más prolongados con esa persona. Si de repente te sale con que tiene que siempre tiene que hacer horas extras, o si lo mandan de viaje muy a menudo (tan a menudo que ahora lo ves solo los fines de semana), entonces hay algo sospechoso.

Sin ir muy lejos, fíjate si todo el tiempo sus reuniones se alargan y si, en dichas reuniones, no puede hablar contigo ni siquiera para saber cómo estás. Aparte, fíjate si estando a tu lado ya casi no habla contigo, si se muestra aburrido cuando le dices algo, si divaga y no te presta atención, si te deja hablando sola… Son ausencias que demuestran falta de interés.

Entonces, ¿qué hacer?

Lo más fácil es enfrentarlo y hablar sobre el tema. Las pruebas de la infidelidad pueden tardar en aparecer, pero siempre aparecen. Una llamada a deshoras, un mensaje imprudente, equis. Pero como puede darse el caso de que él lo niegue todo, entonces deberás saber detectar cuando miente. Vamos, si lo conoces, seguro sabes cómo se pone cuando dice mentiras. En caso de que sea un mentiroso profesional, entonces tendrás que decirle que no soportas la situación.

Si él te es infiel, el celular casi siempre tendrá pruebas. Pero no es sano que lo espíes. Además puede darse el caso de que él sea tan astuto, que ni siquiera el celular muestre indicios. De todos modos, lo normal es que lo hablen. Que se comuniquen. Si cuando lo estén hablando, él se muestra nervioso, irritado y te evade la conversación, definitivamente puede que esté con otra. En el mejor de los casos, te dirá la verdad.

No es bueno que sigas en una relación donde no hay confianza y que te causa tanto estrés. Evalúate también a ti misma, a los dos. Capaz él no te es infiel, pero hay algo en su relación que se quebró y que ambos necesitan resolver. De repente necesitan darse un tiempo para sanar, o simplemente necesitan reavivar las llamas del amor: todo es posible.

Créeme, si él es infiel, las pruebas siempre llegan más temprano que tarde. Lo que pasa es que algunas mujeres se vendan los ojos y evaden la realidad. Pero, en serio, las mentiras tienen patas cortas. Si eres lo suficientemente activa e intuitiva, sabrás cuando te está engañando. En todo caso, lo aconsejable es que le pongas fin a la relación y de que corten por lo sano. Si están cansados, entonces una palabra: divorcio. Claro que puede darse el caso de arrepentimiento, recuperación del amor y todo eso. Pero ya esa es tu decisión, si perdonar o no la infidelidad.

Terminar una relación de pareja

¿Cómo terminar una relación de pareja de manera saludable?

¿Ya no te sientes estable y no sabes cómo terminar una relación de pareja sin tener muchas complicaciones?

¡Entonces deberías tomar estos puntos en cuenta!

 

Terminar una relación es un tema sumamente delicado, ya sea por razones obvias, o incluso algunas bastante confusas. Cuando nos sumergimos en este deseo, una serie de complicaciones mentales hacen que dudemos mucho de nosotros mismos, que nos sintamos mal por la decisión que queremos tomar y alargamos el proceso de culminación, trayendo como consecuencia más malestares que no solo nos afectan a nosotros, sino a nuestra pareja.

Dicho esto, y haciendo un análisis, ¿qué razón pudiéramos tener para querer sacar a alguien de nuestra vida? La respuesta no es concreta, múltiples factores desquebrajan el deseo de mantener la llama viva, ya sea porque en la relación existan constantes discusiones, situaciones de infidelidad, distancia laboral, problemas de intimidad, cansancio de la rutina, entre otros.

Toda ruptura afecta a nuestro cerebro, haciendo que se concentren una serie de sentimientos como: la ira, la tristeza, la venganza, la desesperación e incluso hasta alivio. Sea cual sea que se presente, nos hace sentir extraños, sublimes y desconcentrados. Pero con todo y eso, tenemos que tomar fuerzas y mentalizarnos de que nunca es fácil decir adiós (al menos que sea una relación terriblemente tóxica, y sin embargo, aún cuesta deprenderse). Aparte de ser fuertes, debemos ser muy metódicos, tomar una decisión de esta magnitud no es a la ligera, los sentimientos humanos son bastantes complejos, y aunque de igual manera vamos a herir, al hacerlo con delicadeza, nuestra posición de mártir será mucho menos pesada.

 

Razones por las cuales las parejas tienden a separarse

Aunque anteriormente solo nombramos algunas de estas razones, es importante describirlas, ya que así podremos delimitar el tema mucho mejor:

Infidelidad

La infidelidad es como un virus que se encuentra en el aire, flotando encima de las parejas. En muchas ocasiones logra adentrarse en una relación ocasionando su destrucción o dejando secuelas negativas que se hacen muy difíciles de eliminar, otras veces simplemente pasa totalmente desapercibido. Ya cuando una relación se ve atacada por este problema, queriéndolo o sin querer, todo queda en un nivel muy bajo de confianza, pocas ganas de seguir y sobre todo cero ganas de perdonar. Pero irónicamente, y aunque suene increíble, muchas veces al ocurrir una infidelidad las personas no se separan por eso, sino que toman esta muestra de debilidad como un rumbo del cual apartarse, ya que antes se estaban concentrando problemas entre ambos participantes, y en un momento de descuido, todo se puso mucho peor, muchas veces una infidelidad es un detonante para demostrar que nada estaba bien.

Incompatibilidad

Muchas parejas no siguen de manera precisa el ritmo que se debe tener al participar en una relación amorosa. Ya sea por temas de personalidad, maneras de pensar y actuar, la compatibilidad se hace escasa, al igual que la presión social crea una incomodidad, ambas personas no están compenetradas. Se dice que los opuestos se atraen, sin embargo el extremo nunca es bueno. Las personas suelen confundir atracción con deseo de asentarse, y esto ha sido una problemática que ha perdurado en el tiempo. Personas que no se conocen bien a sí mismas piensan que estando juntas podrán hacerlo sin problemas, y aunque sí, a veces puede darse el caso, muchas veces el no tener una identidad concreta se destaca en los problemas de personalidad; generando discordia y malos entendidos, haciendo que acoplarse sea difícil y desalentador.

Aburrimiento

Normalmente, al iniciar una relación, el entusiasmo va de la mano con la felicidad, pensamos que estos momentos nuevos serán para siempre y no vemos defectos en la otra persona, todo es 100% asombroso. Pero con el pasar del tiempo empezamos a notar los defectos que siempre estuvieron ahí, pero que no fuimos capaz de ver o aceptar. Nos damos cuenta que en vez de dar mucho, entregamos menos, que la apatía empieza a invadirnos, y que damos por sentado que la otra persona aunque siempre está ahí, no necesitamos darle un cuidado, ese que entregábamos al principio. Todo este aburrimiento es totalmente mejorable, pero depende de cada persona querer tener el valor para hacerlo. Existen parejas que han podido pasar esta prueba y seguir adelante, mirándose con el mismo amor que lo hacían al principio cuando se conocieron, pero por otra parte muchas otras deciden abrirse paso y probar emociones en otro lado, ya sea solas o con alguien nuevo que ha llegado a su vida.

Falta de comunicación

Un problema muy común. Está comprobando que la falta de comunicación trae consigo una serie de momentos catastróficos, quiebran la relación poco a poco, no existe empatía y entendimiento y ahí empiezan los problemas, la intolerancia y la falta de entendimiento. Este signo de estropicio inicia normalmente cuando una pareja siente que debe abstenerse de decir lo que piensa en un momento específico, piensan de forma errónea que dejar las cosas “a medias”, para no crear disputa “innecesarias”, harán que todo se arregle por sí solo, y terminan alejándose más y más, creando un cierre a la relación con el pasar del tiempo y dejando al aire tantas cosas que se pudieron haber hecho para mejorar todo.

Expectativas

Es inevitable tener expectativas para todo, esencialmente al adentrarnos en una relación. Pero el problema depende de qué nivel de expectativas tengamos, y la relación que tenemos. Si bien muchas parejas se encargan de dialogar acerca del futuro, muchas veces no son equitativos en agregarle la dosis de realidad y, al encontrarse de frente con las mismas, terminan dándose cuenta que no es como lo imaginaron.

 

¿Cómo terminar una relación de pareja de forma sana?

 Sabemos que la ruptura es difícil, y ser la persona a la que le hayan dado esa noticia lo es aún más. Pero si ya se ha pensado y no se ve otra salida, debemos hacerlo. La infelicidad no debe estar rondando por nuestro ser a causa de una relación que no nos genere nada positivo. Ahora, resulta de suma importancia hacerlo de la manera menos dolorosa posible para ambas partes, y eso requiere madurez y autocontrol.

Debes tener en cuenta la siguiente información para que el fin de la relación no sea tan indignante:

Maneja y proyecta muy bien tus emociones

Esto es fundamental. Normalmente las relaciones terminan muy mal, y esto se debe a la forma en cómo decimos las cosas. Se debe tener una actitud serena, y aunque suene imposible, la relajación debe mantenerse. No es fácil tener un dialogo de este tipo con nadie, ya que las emociones siempre quieren salir a flote, y al hacerlo modifican el temperamento y el comportamiento. Se debe tener consciencia plena de que la forma en que lo hagas, quedará en tu mente y en la mente de la otra persona para siempre. Si termina una relación con gritos, balbuceando groserías y maldiciones, se crearán rencores que a la larga nos invadirán por un tiempo prolongado, haciendo que nos sintamos muy mal por dentro y por fuera.

Debes haber asumido antes todo lo que iba a suceder

Siempre hay un antes y un después, y tomar esta decisión equivale a haberla tenido en nuestra mente desde hace algún tiempo. Aunque no lo creas (y sea muy distinta la situación al tenerla en frente de nuestros ojos), haber canalizado la información antes del suceso nos hace más aptos para enfrentar el porvenir, ya que se tiene una idea de los posibles escenarios que van a desarrollarse y puede que estemos preparados para ser testigos de la reacción de la otra persona.

Afronta el diálogo de la mejor manera

Es de vital importancia que hables de frente con tu pareja, no puedes declinar de la relación por un medio que no sea ese ya que no es adecuado. Al enfrentarte con la presencia de la persona, te sentirás mejor e incluso le darás la oportunidad a ella también para que exponga sus inquietudes y se desahogue, cosa que será lo mejor para ambos. Antes de este diálogo debes prepararte mental y físicamente, pues tendrás que decir tantas cosas que seguro tenías guardadas y escuchar cosas que probablemente desconocías.

¿Qué se debe hacer cuando finaliza una relación?

Después de terminar con alguien, lo mejor es asumirlo de una vez. Es difícil, pero no imposible. Ya la relación no daba para más, no podemos engañarnos pensando en que quizás todo mejore tan rápidamente, y en poco tiempo podrán unirse y mejorar la situación que antes presentaban. Son muchas las emociones que presentarás dentro de ti, (ya sea la persona que terminó todo, o a la que terminaron), por esto te verás tentada(o) a querer volver, pero debes saber que esos son impulsos de momento. Las cosas pueden mejorar, pero será con el paso del tiempo, no al instante en que todo se desplomó.

Evita cosas básicas como: ir a lugares que ustedes frecuentaban juntos, escuchar música que te recuerde a esa persona, llamar para saber cómo está, o querer saber qué está haciendo. Debes sumirte en soledad por un tiempo y no para provocarte un profunda desdicha, sino para conectarte contigo, conocerte, pasar por distintos estados, avanzar y enfrentarte de nuevo al mundo con tu propio “yo” mejorado.

Recuperar el amor

Claves para recuperar el amor de la pareja

Al terminar una relación algunas personas sienten ganas de regresar con la ex pareja, la atracción sigue estando presente y los buenos recuerdos alimentan el deseo de reiniciar la relación. En realidad el que dos personas no hayan logrado comprenderse en el pasado no las condena a vivir separadas, tampoco es 100 % cierto aquello de que no hay segundas partes buenas. Se trata de una decisión compleja que debe meditarse con racionalidad para no correr el riesgo de equivocarse por segunda, tercera y hasta cuarta vez.

Lo primero que debe analizarse es si realmente merece la pena retomar la relación, para ello hay que atender los factores que originaron la ruptura, las posibilidades de volver a estar juntos y el modo como esos factores podrían presentarse de nuevo entre ambos. Lo siguiente es advertir si las ganas de regresar son por amor o producto del miedo a estar solo, el exceso de costumbre e incluso la flojera de comenzar desde cero con alguien más. Por último, conviene no tomar la decisión desde el dolor o la rabia, pues ambas emociones enturbian la claridad del panorama y pueden llevarte a tomar el peor camino.

Si luego del análisis previo has decidido recuperar la relación, apuntamos algunas claves que pueden ayudarte a alcanzar tu objetivo:

Soltar

Detener la lucha es un paso fundamental, no recriminar ni culpar al otro por el fin de la relación es una muestra madurez emocional. Hay que asumir las responsabilidades personales porque una pareja está compuesta por dos personas igualmente responsables. Si el otro decide irse no tiene sentido resistirse, hay que soltar aquello que no puedes manejar, aferrarte solo trae ansiedad, dependencia e incluso acoso al compañero de vida. A veces sucede que al dejar ir, ambos logran poner en orden sus necesidades y errores, y si de verdad se aman es muy probable que se busquen para volver.

Contacto

En un principio lo más conveniente es dejar de verse para evitar engancharse y convertir el dolor en sufrimiento. Se debe cortar la comunicación, cero llamadas, mensajes ni revisión de redes sociales por lo menos hasta que la explosión de sentimientos recupere su nivel. Otro tipo de contacto que debe evitarse es la planificación de salida a sitios donde se sabe que la ex pareja estará. Debes darle espacio al otro y también a ti mismo para tomar decisiones con la mente reposada. Si el sentimiento es sólido, la distancia solo será momentánea.

Autoanálisis

Antes estar con esa persona o alguien más lo más importante es enfocarte en ti mismo, corregir los errores que como pareja han cometido, los patrones de comportamiento errados y mejorarlos para que no vuelvan a manifestarse en la futura relación. Cambiar es una constante, el asunto está en hacerlo para beneficio personal y del entorno. Ajustar el enfoque de vida en pareja, lo mejor que puedes ofrecer al otro y las nuevas necesidades son pasos indispensables para comenzar desde cero.

Perdón

En algunas ocasiones las heridas procuradas entre ambos son muy profundas y traen consigo la separación, si la pretensión es rehacer la vida amorosa hay que hacer el trabajo del perdón para liberarse de rencores y sentimientos que solo traen malestar. Limpiar las emociones y recordar el pasado sin dolor son las únicas acciones que permitirán abrir nuevamente el corazón.

Recuperar el amor

Acercamiento

Antes de decidir volver con la pareja hay que tantear si esa persona tiene la misma intención, si está emocionalmente disponible y aún te ama. Este acercamiento es tan importante como aquel que procede a la constatación de que el otro está dispuesto, pues en ambos se debe prestar mucha atención al compañero, otorgarle prioridad, conocer sus necesidades y darle a una mano para transitar el nuevo camino.

Sentimiento

Expresar directa y honestamente los sentimientos resulta muy importante para mantener la salud emocional. Hay que recordar que las emociones guardadas se pudren, por lo que conviene manifestarlas sin que esto implique asediar al otro. Contarle lo que sientes, pedir y aceptar disculpas o, por qué no, volver a ilusionarse a través de la palabra puede hacer que la amistad renazca y con ella decidan darle una nueva oportunidad al amor.

Compartir

Dedicar tiempo a estar juntos nuevamente también puede fortalecer el lazo, redescubrirse luego de la etapa de distanciamiento y reflexión. Compartir comidas, pasatiempos, paseos aumenta la energía entre ambos.

Actitud

Mantener una actitud positiva y la mente ocupada son los mejores antídotos para la tristeza que produce toda ruptura. Hay que ocuparse de las emociones y no hay nada que ayude más que pasar tiempo con los amigos, conocer lugares nuevos o practicar una actividad que te apasione. Cuando haces todo esto cultivas tu individualidad y seguridad. No hay nada más atractivo que una persona independiente, de hecho suele pasar que luego de la separación uno de los miembros de la pareja puede sentirse nuevamente atraído por aquel que fortalece su independencia.

Recuperar el amor

Adivinanza

Intentar adivinar lo que el otro piensa o siente es un desgaste innecesario, resulta mucho mejor conversar directamente si es que quieres saberlo. Claro que también es conveniente apelar a lo evidente, aquellas señales del otro que te permitirán advertir si ya te ha olvidado o aún te tiene presente.

Mediadores

Acudir a un amigo familiar para que sirva de mediador entre tú y tu ex pareja es una mala decisión. Al igual que en el punto anterior, si ya eres adulto averiguas de manera directa y por ti mismo aquello que te interesa saber.

Paciencia

No perder la calma en este proceso es esencial para no desesperarse y tomar decisiones impulsivas. No es muy recomendable prestar demasiada atención al entorno porque a veces presiona con ideas preestablecidas que no necesariamente se adaptan a tu realidad. Cada quien tiene vivencias y tiempos distintos y hay que hacerlos respetar sin necesidad de rendir cuentas a medio mundo.

Terapia

Lastimosamente es el último recurso de las parejas, a veces incluso asisten cuando ya es demasiado tarde y cada uno tiene rumbos tan distintos que se hace imposible para el terapeuta ayudar a encontrar soluciones. Visitar al especialista es una sabia decisión, requiere mucha humildad reconocer que el problema se ha ido de las manos, y hacerlo puede traer consigo múltiples beneficios como recuperar el amor con trabajo consciente.

Redefinición

Finamente, si ya han logrado unirse nuevamente, se debe definir muy bien la relación, establecer normas, parámetros, incluso rutinas que quisieran compartir para fortalecerse como pareja y convertirse en una mejor versión.

Tipos de Infidelidad

Tipos de infidelidad y cómo afrontarla

Las relaciones humanas –ya sea entre familiares, amistades, parejas y socios– son complejas. La sola convivencia entre personas significa compartir acuerdos y desacuerdos, un constante negocio entre las partes implicadas donde el pilar fundamental es la comunicación y el respeto para mantener el nexo. Una vez que se pierde eso, la confianza se desvanece y la relación no vuelve a ser la misma. Cuando hablamos de parejas, existen dualidades comunes: amor y desamor, pasión y rutina. Dos personas que deciden unirse, sea un noviazgo o un matrimonio, hacen un contrato tácito en cual se supone que deben ser fieles, es decir, no mantener relación emocional o sexual con otra persona que no sea su pareja. De lo contrario, estaríamos en presencia de una traición: la mayor felonía que puede darse en una relación. Es necesario saber que hay varios tipos de infidelidad, pues no solamente se trata de tener sexo con alguien más.

Alguna vez nos han roto el corazón y, si no lo han hecho, tarde o temprano sucederá. La infidelidad es una de las formas de hacer añicos los sentimientos, las emociones y la autoestima de otra persona. Pero, como siempre digo, es una de las mejores cosas que pueden ocurrirte porque sin duda alguna hace que crezcas espiritualmente y comiences a ver tu entorno con otros ojos. A veces una sacudida al corazón hace bien, es algo así como una experiencia fructífera. Dolorosa, sí, pero fructífera.

Lo bueno es que el tiempo lo cura todo y es seguro que vas a salir del hoyo una vez que te hayas dado tiempo de sanar la herida.

¿Qué es la infidelidad?

Para definir la infidelidad, es necesario comenzar hablando de su opuesto: la fidelidad.

Pues bien, la fidelidad no es una condición natural de la especie humana, realmente se trata de un constructo socio-cultural. Es más, se debe a una cuestión de voluntad, a una decisión, a un propósito. La persona escoge ser fiel. Partiendo de que el ser humano es un animal dotado de raciocinio, lo que nos diferencia de otras especies es nuestro poder de elección. ¿Acaso has visto a un perro serle fiel a una sola hembra? Pues no, ellos no pueden elegir.

La monogamia es producto de la cultura y de la religión, realmente el ser humano no es fiel por naturaleza. Eso lo podemos comprobar al observar otras dinámicas culturales donde la poligamia es completamente normal, las relaciones abiertas son algo común y hasta la aparición de los “swingers” está rompiendo con los cánones de las relaciones amorosas.

De hecho, la fidelidad, el jurar amor eterno a una sola persona, es una visión romántica. La hemos visto en películas, la hemos leído en libros, la hemos escuchado en canciones. Desde la infancia nos han enseñado que para tener una relación exitosa hay que ser fieles, y eso es totalmente correcto. Estamos todos de acuerdo en que la infidelidad no encaja para nada al momento de construir una relación saludable y duradera.

Vista de este modo, la infidelidad rompe con el pacto tácito de exclusividad y amor incondicional, quebrando la confianza que se ha depositado en la relación. Pero, aun así, definir la infidelidad es un tema difícil, pues el traicionado y el infiel muchas veces no conciben del mismo modo la traición. Por ejemplo, el uso de pornografía puede ser visto como algo completamente normal por el marido, mientras que su mujer lo asocia con un acto de infidelidad, pues no piensa en ella cuando desea tener relaciones sexuales. Lo más complicado del asunto es que ninguna de las dos partes está errada. He ahí el dilema…

De todas maneras la infidelidad es, según Hall y Fichman (2006),  “la ruptura del compromiso exclusivo de la pareja por el establecimiento de una relación sexual, romántica o emocional”. En ese caso, hay varios tipos de infidelidad que merecen ser explicados.

Tipos de infidelidad

Es muy común asociar la infidelidad únicamente cuando tu pareja tiene relaciones sexuales con otra persona. Sin embargo, hoy en día existen muchos tipos de infidelidad que pueden, o no, llevar el acto sexual.

  1. Infidelidad emocional

La más común y la más dramática. No necesariamente incluye sexo. El solo hecho de que tu pareja –o tú– sienta algo muy profundo hacia esa otra persona, es considerado como infidelidad. Suele ser más dolorosa porque el vínculo que se crea con el amante es muy profundo, a tal nivel que puede  llegar a sentir amor por esa persona. O sea, que aunque te prometió amor eterno, se enamoró de otra o de otro.

  1. Infidelidad sexual

Cuando tu pareja llega a tener relaciones sexuales con otra persona, por supuesto, es infidelidad. Aunque no necesariamente los sentimientos estén implicados. Es decir, que tu pareja se acostó con otra persona, pero no siente nada más que una atracción sexual.

  1. Cyber Affair

La tecnología le ha hecho más fácil el camino a los infieles. Con el auge de la Internet y las redes sociales, hay más vías para la comunicación con otras personas, cosa que hace más accesible la infidelidad. Por supuesto, la persona infiel puede considerar que cualquier otra relación que tenga por Internet no es una infidelidad, pues no hay contacto físico. Sin embargo, el solo hecho de cortejar, intercambiar mensajes o imágenes de contenido sexual –o simplemente una selfie para galantear–, implica una infidelidad, aunque se trate del mundo virtual.  De hecho, siempre puede ocurrir que el infiel y la persona que conoció por internet se citen para conocerse físicamente. Muchos lo hacen, y bueno, ya se sabe lo que viene luego.

  1. Infidelidad por secretismo

La falta de honestidad es considerada una traición porque vulnera la confianza. Si tu pareja es alguien que te oculta las cosas, que te miente –tanto en cosas importantes como insignificantes– estás al lado de un infiel. Recuerda algo, los infieles saben mentir muy bien, son expertos en eso.

  1. Infidelidad por quiebre en el vínculo

Se trata, simplemente, cuando una persona no ama a su pareja. Sencillo, no es necesario que tenga a un amante o que haya conocido a alguien más. Solo mantiene una relación sin sentir amor. Eso es mentir, es ilusionar a la otra persona. Y sí, es infidelidad.

  1. Pareja ausente

Si tu pareja no está cuando más la necesitas, si no comparte contigo los momentos especiales y significativos, si invierte su tiempo e interés en otras cosas y no en ti, esa es una pareja ausente. Muy típico de la gente que está en una relación pero la olvida por el trabajo –workaholics– ya sea porque le da cierto estatus económico o porque es lo único que le importa. Se trata de personas con poca lealtad que no están a tu lado en los momentos que necesitas apoyo. Es decir, brillan por su ausencia. Esto también es considerado infidelidad.

  1. Infidelidad por soledad

Se da cuando las personas son infieles porque sienten que su pareja no les presta atención. A pesar de estar en una relación, se sienten completamente solas y desean llenar el vacío. Temen hablar con su pareja por temor a lo mismo: a la soledad. Prefieren el camino fácil: buscar en otra persona lo que sienten que no consiguen con su pareja.

  1. Infidelidad por venganza

Simple: cuando te es infiel porque tú le fuiste infiel primero. Digamos que en algún momento de su relación tuvieron una crisis donde fuiste tú el infiel, te “perdona”, pero te hace lo mismo esperando que tú le perdones igual. Como para saldar las cuentas. También está el caso de que tu pareja haya sabido que le fuiste infiel, pero nunca te lo dijo, tú nunca supiste que él o ella sabían y estuviste todo el tiempo como si nada. Entonces… ¡Boom! Te traiciona también, y lo hace con alevosía. Ya sabes, lo que es bueno para el pavo, es bueno para la pava. Lo que es igual no es trampa.

Como verás, la infidelidad no solo implica el acto sexual con otra persona que no sea tu pareja. Se trata de una traición que puede llevarse a cabo incluso en las redes sociales. La infidelidad también es una decisión. No es producto de unos traguitos de más. Se es infiel porque se desea serlo.

¿La infidelidad tiene género?

Se ha dicho mucho que los más propensos a ser infieles son los hombres. Sin embargo, las mujeres también echan sus canitas al aire. La infidelidad es tanto del hombre como de la mujer. Solo que las féminas son más astutas y saben ocultarlo mejor. Un hombre, en cambio, aunque sea un perfecto mentiroso, siempre deja cabos sueltos. Podríamos hacer una comparación. Digamos que, en el asunto de la infidelidad, las mujeres se mueven más como los gatos, con prudencia, astucia, cautela y hasta elegancia. Los hombres, por su parte, se mueven como los perros, torpes, sin pensarlo mucho, tropezando con todo. Así, más o menos, es la diferencia entre las mujeres y los hombres infieles.

Once upon a time… Dos historias ilustrativas…

Tipos de Infidelidad. Muchacha triste

Una de mis amigas tuvo una relación de 5 años con su pareja. Aparentemente todo iba bien, pero ella empezó a notarlo extraño, como ausente, casi no le escribía, casi ni se veían. Fue un cambio abrupto, puesto que el muchacho siempre estaba pendiente de ella. Pero en los últimos meses, ese interés fue desvaneciéndose. El chico se la pasaba en fiestas y en viajes pero nunca la invitaba. Según él, eran salidas que sus amigos le financiaban porque supuestamente él estaba corto de dinero; también decía que las reuniones a las que asistía eran solo de hombres.

Llegó un día en que mi amiga, desesperada, comenzó a revisar las redes sociales de su novio. Y no, no tenía la contraseña de su pareja, nada de eso. Simplemente lo stalkeaba –yo la ayudé, lo admito– y veía lo que hacía. Da la casualidad que en Twitter consiguió que su novio marcaba como favoritos muchos tweets de otra chica. Mi amiga curiosa se metió en el perfil de la muchacha y voilá, consiguió lo que estaba buscando. La chica en cuestión tenía una relación furtiva con el novio de mi amiga. Ahí pasó de todo.

Mi amiga se puso en contacto con ella –yo la alenté– y resulta que la muchacha no sabía que el “querido” tenía novia. Dos engañadas. El asunto no termina ahí, pues había otra mujer inmiscuida, una con la que el novio de mi amiga también había tenido algo. Todo era una completa locura. Lo cierto es que, vamos, el hombre se las ingenió bien para traicionar a mi amiga, mentía de lo lindo. Pero, qué cosas, todo su juego se quebró con tan solo darle “fav” a los tweets de la otra muchacha. La relación entre mi amiga y su novio terminó a las patadas, en muy malos términos. Pero terminó y eso es lo importante.

Por otro lado, tengo otra amiga que le fue infiel a su pareja, pero por venganza. El caso es que se enamoró de un hombre que le jugó feo en varias oportunidades. Él la engañaba, ella se enteraba, se separaban, pero volvían. Eso se repitió cuatro veces y las cuatro veces el tipo la engañó. Realmente no entiendo qué le veía ella a ese hombre que parecía un carro chocado, un marciano aporreado y, de paso, tacaño. Pero, en fin, el amor es muy ciego.

Lo cierto es que después de mucho llorar y de darse cuenta que el último engaño fue atroz (la cuarta vez, vamos, ya era el colmo), lloró, pataleó pero siguió con él para hacerle lo mismo. Vaya que lo hizo, y en su cara, de hecho. Estuvo con otro hombre como por tres meses, lo más interesante es que era un integrante del mismo equipo de futbol de su pareja. La hecatombe se produjo en una fiesta a la que el novio de mi amiga iba a ir, él la invitó, pero ella dijo que se quedaría en casa. Sin embargo, sí fue a la fiesta, se apareció con el otro –su amante, el compañero de su novio– y su paladar disfrutó el dulce sabor de la venganza. Se besaron frente a él. Le dio en la madre porque lo hizo arder en su propio infierno. Hasta ahí llegó todo. Mi amiga terminó con los dos.

Como verán, mi amiga jugó bien las cartas y su novio no supo nada hasta que ella decidió restregárselo en la cara. ¿Cómo lo hizo? Le mentía a su novio, muchísimo, pero él le creía, puesto que no pensaba que mi amiga pudiera hacer algo así. No los voy a engañar, la venganza de mi amiga no quiere decir que ella dejó de sentir algo por él, la verdad es que seguía llorando y seguía lamentándose por todas las veces que el tipo le fue infiel. Ese guayabo le duró como un año entero. Pero, finalmente, sanó. Ahora está en una relación sana con otro chico.

Con estas dos historias no quiero mostrar que los hombres son infieles por sinvergüenzas y que las mujeres lo son por dolidas y vengativas. Simplemente son historias que conozco porque participé bastante en esas conversaciones, casi que le hacíamos muñequitos vudú a los susodichos. Lo cierto es que tanto hombres como mujeres pueden ser infieles, por el motivo que sea. Muchas veces es porque quieren y así lo deciden.

Efectos de la infidelidad

Por obvias razones, la infidelidad puede llevar, a quien ha sido traicionado, a la depresión y a la angustia. Pero existen otras consecuencias. Gordon y Baucom (1999) clasifican los efectos de la infidelidad de la siguiente manera:

  1. Cognitivos

La persona engañada comienza a obsesionarse con lo ocurrido, quiere saber detalles para satisfacer su necesidad de conocer las condiciones en las cuales se dio la infidelidad. Dichos pormenores le hacen más daño, lo sabe, pero aun así desea enterarse.  No solo eso, también se quiebra la confianza en la pareja que le fue infiel y las futuras relaciones que tenga, puesto que no se sentirá segura o seguro en otras relaciones, pensando que siempre le pueden hacer lo mismo. Pierden fe en el amor.

  1. Conductuales

El traicionado puede reaccionar de forma agresiva contra la pareja o contra el tercero. La reacción más común es separarse de la persona que le fue infiel. Pero, si logra perdonar el engaño, pude que aparezca la hipervigilancia para asegurarse de que el affaire terminó definitivamente, o puede comenzar a obsesionarse y hacer preguntas para indagar en lo que ha pasado, en este caso la comunicación suele ser muy agresiva.

  1. Emocionales

Aparecen sentimientos de rabia, depresión, ansiedad, victimización, etc. Muchos autores (Allen y otros, 2005; Gordon y Baucom, 1999, Gordon y otros, 2004, Lusterman, 2005) consideran que las reacciones emocionales que se dan en la persona que ha sido traicionada son similares a las que aparecen en el trastorno por estrés postraumático. Lusterman, en este caso, describe que las consecuencias de la infidelidad son parecidas a las que se han dado por un trauma: dificultades en el sueño (duerme mucho o duerme muy poco), irritabilidad, ataques de ira, hipervigilancia para asegurarse de que su pareja no le hará lo mismo, reacción negativa a cualquier estímulo que le recuerde la traición: películas, programas de tv, canciones, libros,  comentarios, etc.

También pueden darse casos en los que la persona que ha sido víctima de la infidelidad somatice sus emociones. Es decir, que su cuerpo responda negativamente a todo el dolor que siente por la traición: náuseas, diarrea, dolor de cabeza, gripe, fiebre, etc. Conozco personas que han pasado por esa situación y somatizan sus emociones. A una de mis amigas le pasó que todo lo que comía le hacía daño a su estómago, lo vomitaba o le daba diarrea. También tuvo alergias y gripes. Todo eso le ocurrió después de que se enteró de la infidelidad de su pareja. Padeció de estas dolencias como por tres meses, o sea, mientras todavía la infidelidad estaba muy fresca y la hacía sentir mal.

Pasos para afrontar y superar una infidelidad

Ciertamente, no es fácil enterarse de que tu pareja te ha sido infiel. Se siente horrible y tu mente pareciera que tuviera muchas piedras haciéndole peso. Aun así, es posible superarlo si sigues estos pasos:

  1. No te sientas culpable

Cuando las personas se enteran de una infidelidad por parte de su pareja, es muy común que se sientan culpables de lo sucedido. Pues no, tú no tienes la culpa de que te hayan sido infiel. Recuerda que la infidelidad es una decisión. Las causas de ello son muchas, capaz tu pareja es muy impulsiva y no puede controlar el deseo. También puede ocurrir que la relación entre ustedes no daba para más y había muchas fallas, por lo que la confianza ya estaba perdida. En ese caso, la responsabilidad es de ambos. Pero nunca te atribuyas la culpa.

  1. Enfrenta la situación

Seguramente te diste cuenta de la infidelidad por tus propios medios. El hallazgo es tan doloroso que puede asustarte hablar con tu pareja, debido a las inevitables consecuencias que eso supone. Pero debes tomarte un tiempo para meditar, calmarte y afrontar la situación. No puedes estancarte y anclar tu dolor.

  1. Habla con tu pareja

Aunque las emociones sean muy fuertes, debes dialogar con tu pareja de forma calmada. Debes buscar el momento y el lugar oportuno, sin forzar las cosas. Dale chance para que se exprese. Tú también hazlo, no calles nada, explica cómo te sientes.

  1. Acepta lo ocurrido

Lo que pasó, pasó. No hay vuelta atrás. Acepta que te fueron infiel y que tu pareja no es la persona que esperabas. Acepta que el pedestal se derrumbó.

  1. Busca apoyo

Tu squad de amigas son las indicadas para ayudarte a salir de la decepción. Si eres hombre, llama a tus amigos y desahógate. Tus verdaderas amistades siempre te van a tender una mano. Pero si sientes que estás muy mal, ve a un psicólogo. Te va a hacer sentir mucho mejor.

  1. Perdona

Perdonar no significa que vas a olvidar lo ocurrido, pues no pasará. Indudablemente, vas a estar un tiempo sintiendo muchísimo rencor, y eso es válido. Sin embargo, no puedes seguir alimentando esos sentimientos que al final del día te hacen más daño a ti que a tu pareja que te fue infiel. Perdonar es una decisión, viene también de la aceptación de lo ocurrido, de comprender que nadie es perfecto y de que idealizar a las personas es lo peor que puedes hacer. Perdonar es dejar ir lo que te hiere, es una buena acción que haces por ti.

  1. Decide

Luego del perdón, el camino se bifurca. Tú escoges si seguir o no con la relación. Lo más lógico es terminarla, pero lo cierto es que hay personas que dan segundas oportunidades. Por supuesto, depende de muchas cosas, del tipo de infidelidad, de la recurrencia, de qué tan grave fue realmente y de la personalidad de ambas partes, tanto del infiel como del traicionado.

Si decides reconstruir la relación, lo mejor será que la crisis que vivieron no sea motivo de discusiones futuras porque, en ese caso, mejor es culminar la relación. De nada sirve seguir si ya no hay confianza. Si de verdad ambos quieren mantener su noviazgo o matrimonio, deberán asistir a terapia de pareja y que un profesional pueda guiarlos bien.

Ahora, si eres de mi equipo y no das segundas oportunidades, bienvenida y bienvenido. Es la mejor decisión que has tomado. Si de algo te sirve, cuando una persona es víctima de una infidelidad, luego de haber pasado un largo periodo de duelo y que su autoestimada se haya caído al mismísimo núcleo de la tierra, vuelve a florecer, como el ave fénix que renace de las cenizas. Cuando hayas superado todo, serás antibalas. Tu autoestima y confianza crecerán fuertes y saludables, te sentirás genial. No puedo hablarte de tiempo porque no sé cuánto te tome. Eso sí, haz tu mejor esfuerzo para lograrlo.

Siempre he dicho que lo mejor es lo que pasa. Puedes aprender muchísimo de una infidelidad. Si eres la víctima, te funciona para encontrarte a ti misma o a ti mismo. Si eres el infiel, te sirve para reflexionar. Lo cierto es que hay que darle tiempo al tiempo, todo va a estar bien.

Por cierto, si eres el infiel, nunca pretendas que a juro tu pareja tiene que perdonarte porque sí. Si de verdad estás arrepentida o arrepentido, hazlo saber y demuéstralo. No te impresiones por la reacción que pueda tomar tu pareja, debes tener claro que lo que hiciste en serio causa mucho dolor. Ahora, perdónate tú primero y hazte una autoevaluación. Si en serio te sientes muy mal por lo ocurrido, trata de no volverlo a hacer. No vuelvas a hacer miserable a otra persona y limpia tu karma. Si te portas cool, para ti todo también irá bien, ya sea con tu propia pareja después de un largo proceso de perdón, o con alguien más comenzando desde cero y haciendo todo correctamente.

Se acaba el amor

Del encanto a la desilusión: ¿por qué se acaba el amor?

Enamorarse es una de las experiencias humanas más gratas, genera sensación de plenitud y optimismo. Los expertos aseguran que esta primera etapa del amor suele durar un máximo de tres años, que una vez superados permiten a los amantes verse como son, sin ilusiones. Después del enamoramiento las endorfinas bajan nuevamente a su nivel regular y la pareja toma consciencia de si es posible o no continuar la relación. Muchas se fortalecen mientras otras se separan al sentir que se acaba el amor.

En ambos casos conviene advertir la diferencia entre el enamoramiento (esa primera etapa de atracción apasionada) y el amor, la capacidad de mantener sentimientos profundos hacia el otro, aceptar sus luces y sombras, tener ganas de compartir proyectos y verlo como alguien especial, aunque no perfecto.

La falta de entusiasmo y ganas de conquistar al otro, la molestia constante por lo que hace o dice, la disminución de la atracción y la preferencia a estar sin la compañía de la pareja presagian el fin del acuerdo. Pero, ¿cuáles son las razones principales por las cuales se acaba el amor? Un estudio de la Universidad de Western, en Canadá, determinó que los motivos más frecuentes por los cuales las mujeres dejan de amar a sus esposos son: la falta de higiene, la pereza y la poca estabilidad económica; por su parte, los hombres se mantuvieron reacios a continuar con compañeras sin un buen sentido del humor, con las cuales no había confianza ni una relación íntima satisfactoria.

Detengámonos en estas y otras razones por las que se acaba el amor:

Comunicación

Uno de los pilares que sostiene la relación es la comunicación, el decirle al otro lo que sientes, ser receptivo para escuchar lo que le sucede y comprenderlo. Conversar permite que la relación se pueda replantear y adaptar a las nuevas necesidades surgidas con el paso del tiempo. La mayor parte de los problemas de pareja vienen dados por una mala comunicación, bien sea porque los miembros no se hablan o porque al hacerlo solo se insultan. Al no comunicarse terminan aislados el uno del otro.

Confianza

No se puede tener una relación con una persona en la que no se confía. La confianza en el otro es lo que permite la entrega sin medidas, con la certeza de no ser lastimados. Cuando ésta no existe la pareja tiende a discutir constantemente, el amor se debilita, se pierde el interés en compartir aficiones y espacios de intimidad, en fin, el futuro de la relación se torna incierto.

Compromiso

Surge una vez superada la etapa de enamoramiento, cuando los amantes se ven tal cual son y la verdadera relación de pareja comienza. En este punto cada uno está dispuesto a acoplarse al otro, hacerse cargo de la relación, adaptarse al proyecto de vida en común. Si esto no está dado en la misma medida por ambos miembros de la pareja, el amor se resquebraja porque se rompen las alianzas, la lealtad y la seguridad.

Conformismo

La falta de planes a futuro y la ambición de superarse es uno de los aniquiladores del amor. Nadie quiere estar con alguien carente de visión y curiosidad por la vida porque con una persona así es muy cuesta arriba enfrentar las dificultades cotidianas. La poca vitalidad es una de las razones más frecuentes de abandono de la pareja.

Se acaba el amor

Peleas

Si bien las discusiones de pareja son normales e incluso saludables, hacer de la vida en común un campo de batalla termina por hartar a ambos. Las peleas arruinan el equilibrio y la armonía, además con el tiempo el cerebro registra esos desagradables momentos y los recupera con cualquier estímulo, lo cual hace que ante un mínimo comentario inicie una nueva guerra campal.

Las relaciones son para disfrutarlas, aunque no pueden evitarse las diferencias ni disgustos, conviene abordarlos con mucho humor para no desgastar la relación con pleitos sin sentido; piensa si eso que te está molestando tanto hoy seguirá siendo un problema mañana, de no serlo deja de aferrarte, a veces perdiendo también se gana.

Romanticismo

Aunque las estadísticas señalan que para el hombre las muestras de sentimientos son menos importantes que para las mujeres, muchos de ellos llegan a ser más detallistas que sus compañeras. Expresarle a la pareja con gestos, palabras y detalles lo mucho que se le ama ayudará a reforzar la sensación de plenitud, recordará los primeros años de relación y seguramente las razones por las cuales se enamoraron. No hay que subestimar las muestras de afecto, son imprescindibles para mantener la unión. Por el contrario, una relación sin romanticismo se tornará monótona y distante.

Sexo

Una de las claves para que las relaciones perduren es mantener encendida la pasión. El sexo es indispensable para toda pareja, debido a que ayuda a consolidar la conexión física y emocional, además de influir en el entendimiento y la estabilidad de ambos. Sorprender al otro y preservar un espacio destinado al erotismo ayudará a mantener el deseo con el paso de los años. El desgaste de las relaciones sexuales termina por afectar el amor de la pareja, genera grandes problemas de comunicación e inhibe la experiencia del placer, tan importante para la salud del cuerpo y el alma.

La llegada de los hijos a veces pone en peligro el amor, debido a que la pareja tiene menos tiempo para la intimidad; ante esto es bueno asumir, con toda la paciencia que requiere el caso, que se trata de una nueva etapa y desde allí buscar tiempo para compartir a solas.

Higiene

Los hábitos al bañarse, cepillarse y cambiarse la ropa, sobre todo la interior, pueden ser una molestia para la pareja si uno de los dos siente que el otro no se asea tanto como él quisiera. Aunque estos pequeños detalles deben advertirse desde el principio de la relación, si aparecen una vez establecida la convivencia conviene discutirlos con mucha sutileza y respeto. La intolerancia con respecto a la higiene del compañero no es un aspecto menor sino una de las razones más frecuentes por las cuales el amor se acaba y la pareja se separa.

Se acaba el amor

Amigos y familiares

Otro de los aniquiladores del amor es la mala relación de uno de los miembros de la pareja con los amigos o familiares del otro. Vivir en pareja no significa aislarse del resto del mundo, tampoco privar al compañero de la felicidad de compartir con sus seres queridos. Aunque una persona no quiera a la familia de su cónyuge, la mayor muestra de amor que puede darle es aprender a respetarla y compartir con ella. Prohibirle este contacto es tan absurdo y egoísta que si se analiza con inteligencia se advertirá que no vale la pena siquiera intentarlo. Hay que recordar que ninguna pareja sobrevive si no se siente cómoda y libre.

Distancia

Aunque las parejas a distancia pueden fortalecer su amor porque hacen más esfuerzos para comunicarse e intimar, no deja de ser cierto que este tipo de relación no funciona para todo el mundo. La poca frecuencia de los encuentros, la ansiedad que genera no verse y la falta de contacto físico hacen que el sentimiento se extinga, eso sin contar que puede quedar la duda de si realmente se logró conocer ese lado genuino del otro y no solo su mejor versión, lo que podría hacer que incluso la existencia del amor quede en duda.

Infidelidad

La mayor parte de individuos ante una experiencia de infidelidad terminan separándose de la pareja, sienten que la lealtad se ha perdido, que han sido traicionados y que aunque con el tiempo logren perdonar al compañero, los daños son irreparables y esa persona se convierte en alguien poco conveniente para amar. No es casual que la infidelidad sea la primera causa de divorcio en el mundo, sin duda es un problema muy difícil de sobrellevar.

El amor no implica la falta de atracción por otras personas sino la voluntad de no romper el lazo con quien se tiene un proyecto de vida en común. La psicóloga Anabel López sostiene que hay que distinguir si esa atracción repentina no es más que una exaltación pasajera que podría dinamitar la relación para tomar la decisión más responsable y acertada a mediano y largo plazo.

Autoengaño

No es posible amar a los demás sin amarse a sí mismo primero. El amor personal comienza en la infancia con las lecciones de la familia, es allí donde se aprende la autovaloración a partir del ejemplo de los padres. En esta etapa cada individuo se forma un concepto de sí mismo, experimenta el amor a partir de las reacciones, muestras de cariño, contacto con el entorno, molestias, etc.

La psicóloga María Guerrero explica que en la adultez cada quien elige alguien con quien mantener el rol aprendido en la infancia y allí puede surgir un problema: si las necesidades básicas no están cubiertas, se asume que no son importantes, la persona comienza a sentirse incapaz de ser amada y en consecuencia dependiente del afecto de los demás. Esta dependencia no es más que la ignorancia de la propia dignidad de ser amados, el cual resulta letal para el amor. Al demandar desesperadamente el cariño de los demás una persona no puede desarrollar al máximo su capacidad de amar.

El especialista en pareja, Walter Riso, afirma que amar es la experiencia de la abundancia interior convertida en complicidad, de ningún modo supone tratar de llenar un vacío con el compañero.

Es bien sabido que el amor hay que cultivarlo y para ello se requiere trabajar la relación, renovarla, resolver los conflictos y negociar permanentemente. Con práctica se aprende a amar, aunque nunca está de más buscar herramientas especializadas para advertir los errores en los que se reincide y mejorar. Ignorar lo que sucede es evadir el trabajo del amor y sin eso no hay sentimiento que se mantenga.

La célebre terapista Louise Hay subrayaba que los sentimientos surgen como consecuencia de las actitudes y comportamientos amorosos porque amar es una responsabilidad que requiere desarrollar conductas sanas de manera proactiva. Las parejas funcionan mejor en la medida en que comparten principios y valores, cada uno se hace cargo de sí mismo psicológica y físicamente, ambos son independientes emocionalmente, valoran a aquel con quien comparten la vida y edifican una vivencia constructiva. En eso consiste el trabajo del amor, la clave para que el sentimiento sobreviva y no se acabe el amor.

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stalkear a tu ex

¿Cómo dejar de stalkear a tu ex?

Cuando una relación culmina en malos términos, un ex pasa a ser un sujeto insoportable e innombrable, o sea, un Voldemort, pero de bajo presupuesto. Por el contrario, si terminamos una relación de forma “amistosa”, capaz sigamos recordando a nuestra ex pareja con dulzura –dependiendo del caso– o con algún tipo de nostalgia. Sea como sea, lo cierto es que casi siempre caemos en el error de volvernos unas locas compulsivas y obsesionarnos en el espionaje de sus redes sociales. Créeme, stalkear a tu ex es una etapa de cualquier ruptura, por más que seas una persona que supera todo en cuestión de minutos, en algún momento te verás tentada –o tentado– a revisar sus redes y lo harás, caerás. Pero está bien, se trata de aceptarlo y de quemar la etapa.

Stalkear es un término derivado del inglés que significa “acosar”. Se ha vuelto una palabra muy común –muy millennial, de hecho–, incluso en el idioma castellano, por estar asociada al mundo digital, específicamente a esa manía tan de moda que es el acoso compulsivo-obsesivo hacia una persona a través de sus redes sociales. De verdad, envidio a mi abuelita y su generación, que terminaban con alguien y no tenían cómo stalkear porque, ni modo, no había cómo. Entonces vivían más felices y tranquilos, sin estos complejos de ansiedades tan comunes en esta era de nativos digitales.

De cualquier modo, stalkear a tu ex te hace daño a ti y a nadie más. De hecho, es una manera facilita de clavarte una daga a ti misma en la espalda. Le echas sal a la herida y te aferras a un pasado que por algo quedó atrás. Incluso, aunque hayas terminado mal con tu ex y no quieras verlo ni en pintura, no podrás evitar la tentación de saber lo que hace. Es más, este tipo de rupturas tan tóxicas son las que más provocan que te obsesiones con lo de revisar sus redes sociales. ¿Sabes por qué? Porque deseamos ver que ellos la están pasando igual de mal que nosotras, pero, cuando vemos que no es así, nos enfermamos y nos ponemos a llorar frente a la pantalla porque nos angustia saber que quedamos con el corazón destrozado y él viviendo de lo más “feliz”.

¿Te identificaste y ya te enganchaste? Keep reading…

 

Pasos para dejar de stalkear a tu ex

 

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ELIMINAR – BLOQUEAR

Sí, sí, y en mayúsculas. Déjense de eso de que es una “inmadurez” eliminar a tu ex de las redes sociales porque definitivamente no lo es. Lo de la inmadurez la inventaron como una excusa para no tener que pasar la página de una vez por todas, de hecho es una forma de aferrarse más a esa persona. Una actitud nada saludable.

Es más, eliminar a tu ex de tus contactos es una regla que debes cumplir, sobre todo si Voldemort te jugó mal y terminaron de la manera más terrible. No necesitas tenerlo ahí. Ahora, si la ruptura fue en buenas condiciones, pero de plano ves que sus posts te aparecen a cada rato en tu feed, mejor déjalo de seguir. ¿Para qué seguir alimentando sentimientos del pasado? No vale la pena, lo único importante es que te sanes.

Si no quieres eliminarlo, al menos silencia las notificaciones que tienen que ver con él. Hay una opción para los posts en Facebook que dice “pausar a (x persona) por 30 días”, y no te aparece nada de lo que comparte. También, simplemente, puedes dejar de seguirlo. Inténtalo con este método. Ya para Twitter o Instagram lo que te queda es dejar de seguir o bloquear, sí o sí.

No solo significa desaparecerlo de tus redes, también de tu celular, de las fotos, de los regalos que te dio, las cartas que te escribió. O sea, evaporízalo. “Yo romperé tus fotos, yo quemaré tus cartas, para no verte más”. Justo así. La madurez no se mide por el nivel de masoquismo que tengas. Madurez es decidirte a dejar atrás lo que te hace daño. ¿Comprendes?

También el peluche que te regaló, bótalo o regálalo. Nada de sentimentalismos absurdos como “el peluche no tiene la culpa”. Si en serio tu ruptura fue de lo más normal y no sientes la necesidad de deshacerte de todo eso, pues bien, mantenlo. Esto se trata de hacer lo que mejor nos resulte, pero en el fondo es desechar todo, no te hagas.

No es rencor, es terapia. Los sentimientos siguen estando ahí, incluso más fuertes después de haber terminado con tu ex. Si la relación quedó en el pasado, es momento que dejes atrás los regalos también. De nada sirve ver algo que te va a recordar a esa persona.

Dejar de seguir a su familia y a los amigos en común

Algo te diré y que nunca se te olvide, los amigos de tu pareja no son tus amigos. Cuando estás en una relación, es normal que te relaciones con sus amistades y que hagas buenos lazos. Sin embargo, si llegas a terminar con esa persona, sus amigos que también creíste tuyos, siempre pero SIEMPRE lo van a apoyar a él. Así él haya cometido el error y sus amigos lo sepan, siempre van a darle soporte. No te engañes y no te encariñes demasiado con sus amigos, porque si llegan a terminar resultarás doblemente herida.

Ahora, si ya la relación llegó a su fin, deja de seguir a su familia y amistades en común. No necesitas eliminarlos si no quieres, pero sí deberías darles unfollow.

Haz una dieta virtual

Sí, aléjate de todas las redes por un momento. Esto es fácil decirlo y muy difícil hacerlo, lo sé. Pero funciona, al menos por un tiempo. Aunque no te voy a engañar, dejar de usar tus redes es un poco fastidioso porque, vamos, es un pasatiempo. A mí me pasó que intenté hacerlo y no aguanté más de dos días. Punto menos para mí.

En ese tiempo yo usaba demasiado Twitter y era la única red social por donde lo stalkeaba porque él también se la pasaba escribiendo ahí. Lo que hice fue bloquearlo, y como yo utilizaba esta red social solamente desde el teléfono, la aplicación en el celular no me dejaba desbloquearlo –en caso de caer en la tentación–, a juro tenía que utilizar un computador para eso y me daba mucha flojera. Digamos que esa flojera me salvó. Estuve meses sin stalkearlo. La técnica me funcionó demasiado. En Facebook lo bloqueé, y con Instagram no tuve problema porque él no usaba esa plataforma. En caso de que tu ex sea usuario de todas ellas, bloquéalo en todas.

Estuve en mis redes tranquila y cuando me daba el golpe de la tentación, me iba a Youtube y me ponía a ver tutoriales de maquillaje o peinados. Eso me ayudó muchísimo porque ocupaba mi mente y Voldemort se me olvidaba.

Así que si te cuesta hacer dieta virtual, lo mejor es que lo bloquees o elimines de todas las redes donde seas propensa a stakearlo. ¿Trato hecho?

Practica el autocontrol: un día a la vez

Tu cerebro te puede jugar malas pasadas y es probable que si te decides a dejar de stalkear a tu ex por un mes, la ansiedad te lo impida y tu mente se ponga en tu contra. Es más fácil trazarse metas a corto plazo. Simplemente levántate un día y di “hoy no voy a stalkearlo”, ve a Youtube o a Netflix y haz otra cosa. Todos los días haz lo mismo. Un día a la vez. Verás que te va a funcionar.

Ve al gimnasio

Conocí a una amiga que terminó mal su relación de 4 años y se enfureció muchísimo. El rencor que le guardó a su ex fue tan grande que, con esa misma rabia, se inscribió en un gimnasio. Recuerdo que dijo “para que cuando me vea se muera de tristeza y de arrepentimiento por haberme hecho eso” (la engañó con otra, por cierto).

Ella entrenaba a toda hora y le funcionó, transformó su cuerpo con una disciplina envidiable. Ahora está mucho más saludable. Ella me comentó que su molestia le sirvió de inspiración, pero luego de unos meses se le olvidó lo mal que su ex la había tratado y solo entrenaba porque le gustaba, porque se sentía bien, hasta su autoestima mejoró. Ahora es entrenadora y coach personal.

Es cierto que tocar fondo es la única manera de impulsarse y subir. Se supone que la idea de ir a un gimnasio es para ti, para hacerte bien a ti, no para demostrarle a nada a nadie. Pero ese rencor le funcionó a mi amiga y al cabo de un tiempo aprendió a sanar, ahora habla de su ex como si nada, ya lo superó y está en otra relación que va viento en popa.

Al final, su ex comenzó a buscarla, fue él quien comenzó a stalkearla y veía las fotos de impacto que mi amiga compartía en sus redes. Por supuesto que intentó regresar con ella, pero ella lo ignoraba por completo. Si ella lo logró. Tú también puedes hacerlo.

Cultiva tu intelecto

Inscríbete en algún curso o comienza a leer libros de interés. No solo es una buena distracción, sino que te estás culturizando y ampliando más tus conocimientos. Atrévete.

Sal con tu squad

Tus amigas siempre serán un buen apoyo para dejar de stalkear a tu ex. Salir con ellas y hablar de cualquier cosa, le hará bien a tu mente y a tu salud. Organicen una pijamada, una escapada a la playa, una salida al cine o lo que sea. Pero háganlo juntas. Reír con ellas será un buen remedio para tus males.

Acude a un especialista

Si consideras que tu obsesión se está pasando de la raya y tus amigas te lo están advirtiendo, si ya no te es suficiente con stalkear sino que también le escribes a cada rato, es mejor que vayas a un psicólogo. Él podrá ayudarte a salir del hoyo emocional en el que te encuentras.

 

Razones por las que debes dejar de stalkear a tu ex

Si todavía no estás muy convencida de abandonar a tu Sherlock Holmes interior, lee estas razones para dejar de stalkear a tu ex:

  • Te lastimas a ti misma. Ya esto te lo había dicho, pero es necesario recordarlo. Enfócate en ti y déjalo ir que ya ese pozo está seco para ti y no deberías beber más de ahí.
  • Nada es tan genial como parece. Tu ex muy probablemente sepa que lo estás stalkeando –capaz él también hace lo mismo–, por obvias razones él nunca va compartir tristezas en sus redes sociales. Incluso, para hacerte sentir peor, seguro comienza a decir que la está pasando de maravilla aunque sea mentira, solo para angustiarte más. No caigas en el juego.
  • Te quedas atascada en el pasado y eso te impide avanzar.
  • Te obsesionas con sus contactos. O sea, no solo vas a stalkearlo a él, sino que tendrás una lista de otras personas para espiar. ¡Qué cansón! Para ya, por favor.
  • Acentúa tu debilidad e inseguridad. Llega un momento en que tu ex tiene a otra chica, más rápido de lo que canta un gallo, y te va hacer sentir fatal. Entonces la stalkearás a ella también y caerás en el terrible error de comenzar a compararte con esa chica. Tu autoestima caerá a pique y lo que harás es lastimarte demasiado y sin necesidad.

No es nada fácil dejar de stalkear a tu ex. A mí me costó, tuve recaídas, pero lo logré. Me di cuenta que estaba consumiendo mi tiempo y mi atención.

Tengo una amiga que estuvo 4 años stalkeando a su ex. ¡CUATRO AÑOS! Ella me salía con la excusa de que “ay, es nada más para saber qué está haciendo, pero te juro que no me afecta”. Por supuesto que le afectaba, se la pasaba hablando de ese hombre y quejándose. Por fin lo superó y ya no lo stalkea. Por eso te digo que la cosa es complicada, aunque no imposible.

Bienaventuradas las que odian las redes sociales y no las usan porque son iguales a mi abuela y no sufren de esa ansiedad.

En serio, deja de stalkear a tu ex. No vale la pena.

 

 

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Segundas oportunidades

¿Funcionan las segundas oportunidades en el amor?

Hay quienes sentencian que las segundas partes no son buenas, que si una relación no funcionó en la primera oportunidad no lo hará en la segunda, que es importante cerrar las etapas y buscar nuevos horizontes, en fin… En teoría lo ideal es pensar que si en el pasado hubo razones de peso para terminar una relación de pareja no es conveniente reincidir, pero ¿qué sucede si estos conflictos que llevaron a la ruptura han sido superados, si los miembros de esa pareja fallida han evolucionado como personas, se siguen amando y están disponibles para hacerlo?

Si bien las segundas oportunidades en el amor no son para todos, es importante saber leer los detalles que pueden orientarnos para tomar la decisión más conveniente, ¿regreso o no con mi ex?

Uno de los primeros pasos que debemos seguir es identificar las razones por los que terminamos la relación, las más frecuentes son los siguientes:

Engaño: mentir a la pareja genera desconfianza y si no podemos confiar en el otro es imposible creer en él. Aquí entra la infidelidad.

Manipulación: convencer al compañero de tomar decisiones que solo favorecen a una parte, hacerse la víctima y manejar a la pareja es poco sano y evita que la relación se fortalezca.

Egoísmo: no considerar al otro y desestimar sus logros y preocupaciones hace que la calificación de pareja sobre, son solo dos personas que viven juntas.

Violencia: es una de las razones que más peso tiene para culminar la relación, debido a los riesgos que implica y a la dificultad de que el agresor cambie sin ayuda especializada.

Sin proyecto juntos: el no tener objetivos en común, metas para alcanzar codo a codo, termina por matar los sentimientos de ambos.

Malas finanzas: una base económica sólida resta muchos dolores de cabeza a la pareja, evita el estrés, la frustración y la baja autoestima, que al final hacen que ambos cónyuges se aíslen.

Incompatibilidad sexual: los gustos, frecuencia y hábitos sexuales deben equilibrarse o de lo contrario la pareja pierde un componente fundamental de la relación y termina incomunicada en todo sentido.

Ausencia de amor: si bien requiere de un trabajo diario para mantenerlo vivo, una vez que el amor muere no hay vuelta atrás, de hecho en ese contexto no deberíamos plantearnos un segundo intento.

Segundas oportunidades

¿Cuándo funcionan las segundas oportunidades en el amor?

Cuando a pesar de la historia fallida ambos estamos dispuestos a intentarlo de nuevo y no repetir los mismos errores.

Cuando la decisión es de ambos, no existen manipulaciones de por medio ni sentimientos de lástima o culpa.

Cuando hemos logrado perdonar a la pareja, es decir, recordar lo que nos pasó sin sentir dolor, podríamos intentarlo una vez más. Hay que evitar recordar los conflictos a cada momento, si nos vamos a unir otra vez que sea para tener nuevos momentos de felicidad, no para rememorar un pasado que ni siquiera fue bueno.

Cuando nos sentimos tranquilos, en paz, sin deudas ni pendientes emocionales con el otro podría valer la pena intentarlo. La idea es andar ligeros y para ello debemos soltar. Conversemos con el otro nuestro deseo de volver a estar con él sin perder nuestro espacio y tiempo para cultivarnos personalmente.

Cuando la motivación principal que tenemos es el amor y la voluntad de hacer el trabajo del amor diariamente hasta que por ensayo y error nos resulte favorable. Es bueno recordar que para que una relación de pareja funcione amarse es necesario, pero no suficiente.

Cuando los dos somos conscientes de los problemas que llevaron a la ruptura y hemos buscado soluciones.

Cuando somos capaces de reconocer los aspectos positivos de la pareja y no solo los negativos.

Cuando tenemos proyectos individuales y en pareja para crecer personalmente y como equipo.

Cuando estamos dispuestos a invertir tiempo, dinero y esfuerzo en reconstruir nuevamente la relación.

 

¿Cuándo no funcionan las segundas oportunidades en el amor?

Cuando el perdón no es sincero y continuamos repasando las fallas del otro con resentimiento.

Cuando aún sentimos dolor y deseos de vengarnos del otro, no estamos en paz sino en plan de guerra.

Cuando no hemos asumido nuestra cuota de responsabilidad en la ruptura, por lo que nos consideramos víctimas del otro.

Cuando nos dirigimos al reencuentro con el mismo cúmulo de fallas del pasado, no hemos crecidos en nuestro proceso previo de ruptura, no aprendimos de la experiencia anterior y seguimos siendo los mismos.

Cuando solo uno de los miembros de la pareja desea reconciliarse.

Cuando pensamos que por todo el tiempo que estuvimos juntos ese amor del pasado es la persona ideal para nosotros, el único con el que nos entendemos “bien” en todos los aspectos de nuestra vida.

Cuando tenemos miedo a la soledad, nos consideramos incapaces de tomar las riendas de nuestra vida, cedemos a las presiones sociales o nos aferramos a no perder la estabilidad económica que nos procuraba la pareja. Esto se agudiza si hay hijos de por medio, no hay que perder de vista que lo que más necesitan nuestros hijos es padres felices y para alcanzar la felicidad no es obligatorio regresar con el ex.

Cuando cedemos a las presiones del otro por hacerle un favor o por el contrario usamos la lástima para que regrese con nosotros.

Cuando sobredimensionamos el poder del sexo y lo asumimos como la solución a todos nuestros problemas en común.

 

¿Qué hacer para que funcionen las segundas oportunidades en el amor?

Perdonar, primero a nosotros mismos y luego a nuestro compañero.

Dejar lo malo en el pasado, no sacarlo constantemente.

Asumir el compromiso que implica la vida en pareja, la resolución de problemas que pueden parecerse mucho a los ya experimentados.

Comunicarnos asertivamente para mantener la relación en permanente evaluación.

Cooperar económicamente para mejorar nuestras finanzas conjuntas,

No descuidar las relaciones sexuales, motivarnos constantemente y pasar tiempo juntos que sea de calidad.

Aprender de los errores, crecer y actuar con madurez emocional puede ayudarnos a tener segundas oportunidades que se conviertan en terceras, cuartas, quintas…

 

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Señales de separación

Ruptura de pareja: señales de una posible separación

Llevarnos bien durante el enamoramiento resulta bastante sencillo para la mayoría de las parejas. Esta etapa, marcada por la necesidad de conocernos profundamente, nos mantiene en un estado de entusiasmo con respecto a los gustos, historia personal y proyectos del otro. Tratamos de buscar similitudes, complacer al compañero, escucharlo y prestarle nuestro apoyo de manera incondicional. Pasado un tiempo, y sobre todo si estamos en convivencia, aparecen señales determinantes que nos indican que estamos en el camino de la separación.

Cuando la inteligencia emocional no se ha fortalecido es muy difícil que establezcamos una relación de pareja saludable. Nos desbordamos frente a los problemas, no sabemos cómo manejar las diferencias y pasamos por alto las señales que presagian el posible fin de nuestro noviazgo o matrimonio. A continuación presentamos algunas de ellas:

Deseo de no estar mucho tiempo con la pareja

Aunque es bueno cultivar el tiempo a solas y en compañía de otras personas, el deseo constante de no estar con la pareja por periodos prolongados evidencia un rechazo hacia esa persona. Hay que analizar qué se esconde detrás de esta sensación, pues no es buen síntoma querer estar alejado de la persona que amamos.

Cambios en el trato

Si notamos que comenzamos a molestarnos por acciones o palabras que antes no nos preocupaban, respondemos de manera hostil, tenemos cambios anímicos sin explicación y las peleas con nuestra pareja aumentan, debemos encender la alerta roja. Ser tolerantes, comunicar de manera asertiva aquello que nos disgusta y sobre todo respetar la manera de ser del otro son elementos necesarios para que la convivencia vaya en paz. Recordemos que amar es un verbo, por lo que valen más las acciones diarias y conscientes hacia el otro que la repetición constante de cuánto lo amamos.

Señales de separación

Encerrarse en sí mismo

Contenerse para no explotar no es saludable para nuestras emociones. Si comenzamos a ignorar a la pareja lo único que lograremos es desvincularnos emocionalmente de ella. Encerrarnos en nosotros mismos jamás solucionará los problemas, por el contrario nos llevará al caos; hay que conversar a tiempo para buscar soluciones viables.

Prioridad

Poner como prioridad nuestras necesidades y dejar de lado al otro es una muestra de egoísmo y desinterés. Para que la pareja funcione se requiere empatía, compartir necesidades y deseos, no sobreponer las metas personales por encima de las de la pareja, al fin y al cabo somos un equipo. Si esto nos ocurre debemos detenernos y reflexionar cómo nos sentiríamos si nuestro compañero nos hiciera lo mismo.

Decidir solo

Si comenzamos a decidir sin considerar la postura y sentimientos del otro debemos detenernos de inmediato. La vida en pareja es un lazo, por lo que tomar decisiones que nos afecten a ambos de manera separada terminará por hacernos sentir que ya no estamos en una relación. No se trata de perder independencia y capacidad de tomar decisiones, al contrario, es tener la certeza de que contamos con el otro y por ello consultamos su opinión acerca de asuntos triviales o complejos.

Reproche y responsabilidad

Exponer los aspectos conflictivos del pasado durante una discusión es mal síntoma. Uno de los aspectos más valiosos de la vida en pareja es poder mostrarnos frente a la otra persona tal como somos, con nuestras luces y sombras, si al molestarnos comenzamos a exponer la lista de fallas terminaremos por alejar al otro porque perderá la confianza. La mayor parte de las personas al hacer esto sienten satisfacción porque lo interpretan como una estrategia que los lleva a ganar la discusión, pero no es así, reprochar no es la solución.

Lo mismo ocurre cuando culpamos al otro de nuestra infelicidad. Los sentimientos son responsabilidad de cada quien, por lo que conviene hacerse cargo de ellos con mucha inteligencia incluso antes de decidir hacer vida en pareja.

Desencuentro

Los encuentros de la pareja son fundamentales para mantener vivo el romance, por lo que si advertimos que desde hace mucho ya no nos sorprendemos ni tenemos citas para compartir debemos evaluar nuestra relación. Al atravesar por este tipo de crisis tendemos a dejar de ver los encantos del otro, hay que estar pendientes de esto porque cuando la relación está en buenos términos nos seguimos sintiendo atraídos por esa persona independientemente de las circunstancias.

Señales de separación

Cero interacción

Dejar de preocuparnos por la pareja y desatender sus necesidades es una clara muestra de que la relación está mal. Debemos rescatar la complicidad incluso en los momentos de tensión, solo así seguiremos apostando por una vida compartida. La falta de interacción con la pareja puede tener consecuencias fatales como la búsqueda de otras personas para conectarse emocional y físicamente.

Pocas palabras

Si no somos capaces de dialogar la comunicación perderá fuerza. Las parejas deben conversar, compartir ideas, enriquecerse con ese intercambio permanente. Hablar solo de los deberes cotidianos nos arrastrará a un espiral de cansancio y hastío. Debemos hablar y hacerlo bien, no adivinar las intenciones del otro sino expresarnos claramente, tampoco usar frases acusatorias que hieran a la otra persona y nos hagan arrepentirnos minutos después.

Sexo sin importancia

Dejar a un lado el sexo demuestra que vamos por el camino incorrecto. Bien sea porque nuestra comunicación no está siendo efectiva o porque vemos en el otro la causa de nuestra desdicha, rechazar los encuentros íntimos como una forma de castigar a la pareja revela inmadurez. Vale más aclarar los inconvenientes, rehacer pactos e incluso buscar ayuda profesional.

Malos recuerdos

Si al hablar de nuestra vida en pareja solo exponemos los aspectos negativos, debemos revisarnos. Una pareja saludable logra sacar aspectos positivos incluso de las experiencias amargas porque son estas las que más fortalecen la relación. La construcción de un futuro en conjunto requiere amarse hasta en los detalles más insignificantes.

Comparación

Comparar lo que ha aportado cada uno por su cuenta es un acto de mezquindad y una señal ineludible de que no vamos bien. El dar y recibir es parte de la relación, no debe haber cabida para el pase de facturas porque el mayor de los placeres es compartir lo poco o mucho que tengamos.

Planteamiento violento

Si nuestras discusiones empiezan de manera negativa, con acusaciones y pérdida del respeto, sin duda estamos muy cerca del fracaso. Ser sarcásticos y criticar en vez de negociar solo nos llevará a sentirnos mal y herirnos profundamente. Debemos estar claros de nuestra responsabilidad en cada situación, no victimizarnos ni agredir al otro. No se trata de ganar discusiones sino de resolver conflictos.

Jinetes del Apocalipsis

Muchos especialistas alertan acerca de la aparición de “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”, actitudes negativas que no conducen a la resolución del conflicto, por el contrario, lo agravan. Conviene estar atentos a la aparición de la crítica, el menosprecio, la actitud defensiva y el desdén porque son aniquiladores de la relación. Para mantenerlos a raya debemos enfrentar los conflictos, responsabilizarnos de nuestras acciones y por encima de todo evitar destruir al otro porque al final nos destruiremos a nosotros mismos.

Celos

Tanto el exceso como la ausencia de celos nos muestran que se ha perdido la confianza y el interés por la pareja. El psicólogo José María Arriagada sostiene que los celos son conductas defensivas que surgen de las propias fantasías de infidelidad, mientras la ausencia total de ellos demuestra que la relación carece de propósito y por lo tanto está desgastada; en ambos casos el especialista sugiere buscar ayuda profesional antes que la separación sea ineludible.

Fantasía de soltería

Añorar la libertad de la soltería puede ser una evidencia de la poca disposición a continuar una vida en pareja. Fantasear no es malo, pero si es recurrente y altera la relación hay que reconsiderar sus aspectos básicos.

Intento fallido de reconcialiación

Si ya hemos hecho intentos de reparación y estos han fallado quizás sea momento de buscar ayuda profesional o terminar la relación. A veces ante muchos intentos la posibilidad de reconciliación se vuelve costumbre y algunas personas no reaccionan a los esfuerzos del otro. El psicólogo Lohn Gottman indica que lo que marca la diferencia entre quienes responden a los intentos del otro y los que no es la calidad de la amistad en la pareja.

Las relaciones no se acaban de un día para el otro, se trata de un proceso en el que aparecen muchas señales que a veces ignoramos por miedo o costumbre. Por eso es importante advertir la presencia de estos indicadores que nos dan la oportunidad de actuar a tiempo y ver si es posible reparar el daño antes de terminar de transitar el camino de la separación.

Amor a distancia

Relaciones a distancia

Mantener una relación a distancia es todo un reto. Aunque en la actualidad es muy frecuente conocer personas que residen en ciudades o países distantes del nuestro y relacionarnos emocionalmente con ellas, mantener el sentimiento e incluso incrementarlo para llevarlo a la categoría de amor puede resultar cuesta arriba.

Sin duda los aspectos básicos de una relación “convencional” cambian con la distancia. La comunicación y la intimidad necesitan otras fórmulas para que la pareja funcione. La investigadora Crystal Jiang de la Universidad de Hong Kong y el profesor Jeffrey Hancock de Universidad Cornell publicaron un estudio en la revista “Journal of Communication” en el cual revelan que las relaciones a distancia pueden ser más exitosas que las convencionales debido a que sus integrantes se esfuerzan tanto en comunicarse que logran un mayor efecto de intimidad, para ello usan la tecnología como aliada.

Asimismo, el psicólogo y sexólogo José Bustamante Bellmunt, autor del libro “¿En qué piensan los hombres?’”, sostiene que una de las ventajas de este tipo de vínculo es que en él se prolonga la fase de enamoramiento, además los encuentros de la pareja suelen tener mayor calidad, debido a que el tiempo es limitado. Una experiencia sin duda gratificante que puede afianzar la relación y, por qué no, aportarle estabilidad.

Los amantes separados también tienden a usar más la creatividad para acortar los kilómetros de distancia. De hecho, son más propensos a atender los detalles, sorprenderse y planificar viajes para encontrarse.

 

Problemas recurrentes en una relación a distancia

Una relación a distancia requiere una profunda conexión emocional, debido a que el contacto físico no es frecuente; sin embargo, esto no garantiza su efectividad. El psicólogo y sociólogo español, Arturo Torres, enumera los diez problemas recurrentes en un vínculo de este tipo:

Incertidumbre: percibir que la distancia es un gran problema funciona como la excusa perfecta para que aparezcan pensamientos pesimistas que terminan por alejar a la pareja.

Falta de compromiso: los enamorados de una relación a distancia tienden a ser reacios a comprometerse porque piensan que las posibilidades de que la relación prospere son pocas. Esto generalmente se traduce en falta de interés y genera continuas discusiones.

Celos: el no saber lo que la otra persona hace puede activar los celos excesivos en algunas personas. Esto es completamente perjudicial, pues lleva al celoso a tener pensamientos paranoicos y una actitud posesiva que termina por intoxicar la relación.

Planificación de encuentros: para muchas parejas es angustiante coordinar sus obligaciones con los encuentros con la persona amada. Cuando uno o ambos convierten los encuentros en una fuente de estrés pueden sufrir severas molestias.

Sentimiento de culpa: el sentir que no se hace lo suficiente por ver a la pareja con frecuencia y aprovechar el tiempo juntos, puede generar desilusión y frustración.

Disfrute del tiempo compartido: el experto es enfático en este punto, advierte que en una relación a distancia es fatal emplear el tiempo juntos pensando en la tristeza que producirá la despedida debido a que no solo se deja de disfrutar al máximo el momento sino también se comienza a asociar la relación a infelicidad y en consecuencia se cataloga a la pareja de inconveniente, sin que haya razones de peso para que así sea.

Falta de contacto físico: el lenguaje no verbal es imprescindible en toda comunicación y, siendo ésta una de las bases de la relación de pareja, pareciera que la poca intimidad, el contacto visual y táctil es el mayor inconveniente en una relación a distancia. Sin embargo, pueden buscarse alternativas para que la sensación de bienestar no disminuya y la relación pueda madurar.

Limitaciones de los canales de comunicación: la poca frecuencia de las llamadas y mensajes puede generar ansiedad al no saber si la otra persona está en problemas o ya no está interesada. Si a esto se le suman los pensamientos de desconfianza, puede ser letal.

Desconocimiento de círculos sociales: Torres explica la importancia de ver la vertiente social del compañero y cómo esto se torna complicado porque la mayoría de las parejas a distancia comparten su cronometrado tiempo juntos a solas. Conocer a los amigos del otro no solo es indispensable para saber más de él o ella sino también para vincularse con los afectos que para esa persona son trascendentes.

Aburrimiento: la monotonía y el aislamiento de ambos al encontrarse puede potenciar el tedio mutuo, hacer pensar que el tiempo compartido es insignificante y finalmente desgastar la relación. José Bustamante Bellmunt contradice este punto.

 

Relación a distancia

¿Cómo mantener una relación a distancia?

Ahora, si ya estamos en una relación a distancia y hemos decidido avanzar con ella no está de más revisar las siguientes orientaciones para mantener el vínculo fortalecido y madurar en esta experiencia que al igual que las relaciones más cercanas puede ser maravillosa.

Comunicarse claramente: tanto la alegría como la tristeza o el disgusto, no es recomendable guardarse las emociones porque esto trae malestares. Como en toda relación en ésta creceremos con el tiempo, por lo que es indispensable abrirse con la otra persona y ser receptiva con ella. Adicionalmente, es muy beneficioso decirle cuanto la queremos aunque esté lejos, de hecho es válido hacerlo con mayor recurrencia porque no está tan cerca como para advertirlo en los detalles cotidianos.

Usar la tecnología a nuestro favor: podemos afianzar los vínculos a través de las comunicaciones por teléfono, mensajes de texto, vídeo llamadas e incluso correos electrónicos. Escribirle mails detallando ciertas experiencias, compartir imágenes e incluso películas que llamen nuestra atención también permitirá conocernos más. Para los asuntos más importantes siempre será mejor la llamada debido a que permite escuchar las inflexiones de la voz y comprender cabalmente lo que quiere decirnos la otra persona.

Reunirse periódicamente: siempre es bueno establecer una fecha aproximada en la cual ambos estaremos disponibles para encontrarnos, pero esto dependerá de muchos factores que cada pareja deberá analizar. Además, es recomendable que no sea siempre la misma persona la que se desplace sino que el esfuerzo sea mutuo. Lo más importante es planificar las actividades juntos, tratar de complacer los gustos de ambos y por supuesto vivir a plenitud el momento compartido.

Tener planes para el futuro: además de los encuentros, llegará un momento en el cual la relación deberá ir hacia adelante, en la búsqueda de algo más que afiance a ambas partes. Es importante conversar con el otro acerca de nuestras metas y saber si está dispuesto a acompañarnos. Cuentas claras conservan amistades y también relaciones, sobre todo si estas son a distancia.

Pensamientos positivos: una actitud optimista siempre es beneficiosa para el cuerpo, la mente y el alma, por ello no debemos dar cabida a pensamientos negativos ni albergar disgustos innecesarios. Una mente clara y mucha fe son indispensables para sobrellevar la distancia e incluso hacer frente a los comentarios escépticos de quienes a partir de una mala experiencia vaticinan el fin de las relaciones de los demás.

Ocupar la mente: lejos de estar todo el día pensando en el próximo encuentro, hay que cultivar los sueños propios y planificar nuestras metas individuales. Estar bien con nosotros mismos es el primer paso para estar bien con los demás.

Controlar los celos y la ansiedad: confiar en el otro y comprenderlo nos beneficia a ambos. La desconfianza revela inseguridad y la pareja no puede ser controlada. Asimismo, hay que mantener en la raya las obsesiones, sobre todo con el teléfono y las comunicaciones en general, el otro necesita su espacio, por lo tanto si en algún momento no responde de inmediato eso no se traduce en desinterés o engaño.

Al final la calidad de una relación no se mide en tiempo de duración o distancia recorrida sino en lo mucho que nos permita crecer. Así que a disfrutarla.

Mujer usando su telefono mobil

Eliminar a tu ex de las redes sociales ¿Inmaduro o no?

No es sorprendente que una de las preguntas más difíciles después de una ruptura sea si debes eliminar a tu ex de las redes sociales o no, y es que justamente una de las cualidades de este medio de comunicación es que no nos deja olvidar al otro, y después de una ruptura tampoco nos deja avanzar, nos mantiene atados al pasado.

telefono mobil en la mano de alguien

La verdad es que todos sabemos que la mejor manera de superar a nuestro ex es alejándonos completamente por un buen rato de todo lo que nos recuerde a esa persona, pero existen gran cantidad de opiniones con respecto a este sencillo tema, qué fácil sería vivir en los 80’s cuando solo no se veía más nunca a la persona, ¿Verdad? Probablemente esta es la clase de pensamientos que crucen tu mente como razones para no eliminar a tu ex:

  • Todos incluido mi ex pensarán que soy muy inmaduro(a).
  • Me debe dinero o aún tiene mis pertenecías en su casa.
  • Quiero que vea que estoy mejor sin él/ella.
  • Aún tengo sentimientos por él/ella y deseo saber de su vida.

Una ruptura amorosa es un hecho que causa gran estrés y dolor en alguien que amo realmente, ¿Dejo de seguirlo en Twitter e Instagram?, ¿Lo bloqueo en WhatsApp?, ¿Lo elimino de Facebook?, y es que no puedes negar que tu corazón se detiene aún con sus publicaciones, o te llenas de ira si lo ves feliz, todo es parte de un proceso normal de duelo tristeza, ira y negación.

Mujer de espalda usando su telefono mobil

Para recuperarse de un corazón roto es necesario cortar la comunicación, pedir a tus amigos, familiares y allegados que no te den información acerca de su vida, trabajar tu autoestima, buscar actividades para distraerte y mejorar como persona, pero ¿Cómo cortas la comunicación si aún pueden escribirse por cualquier red social? Imposible, así que la respuesta que necesitas oír es sí, debes eliminarlo(a) y pon atención al porqué.

Según estudios científicos hechos por la psicóloga Tara C. Marshall de la Universidad de Londres, entre el 50 y 75% de los usuarios aún tiene a su ex en Facebook o han recuperado el contacto con los mismos a través de esta y otras redes sociales, luego de esta afirmativa, Marshall, se dedicó a hacerle las siguientes preguntas: “¿Cada cuánto miras el Facebook de tu ex pareja?, “¿Cada cuánto detallas los likes o su lista de amigos?, los participantes debían de expresar sus sentimientos al respecto los más comunes fueron: rabia, decepción, odio y confusión.

El estudio concluyó que las personas que más frecuentan las redes sociales de su ex pareja sientes emociones negativas al respecto tienen menos probabilidades de recuperarse y no “crecen personalmente”; por lo tanto podemos ver que las personas necesitan depurar sus redes sociales para poder avanzar en caso de una ruptura.

Sin duda, otra teoría que sustenta esta afirmativa es el estudio realizado por la psicóloga María del Carmen Gigena, quién basándose en Sigmund Freud, nos indica el malestar de la cultura del siglo XXI es una sociedad efímera en donde las personas no dejan que sus sentimientos sean íntimos, “Estamos en una época en la que todo es público, y esto afecta las relaciones nuevas y viejas, todos saben todo”, son sus palabras, por lo tanto, tu corazón roto debe de ser curado lejos de las redes sociales y las publicaciones, mucho menos si con esto esperas que tu ex lea de tus sentimientos, ya es complicado superar las ganas de escribirle y llamarlo(a), en el siglo XXI también debes cuidar lo que publicas en caso de que tu ex lo pueda ver y controlar las ganas de revisar su perfil.

Si aún estos estudios te hacen dudar de si es buena idea o no, aquí tenemos una lista de ventajas y desventajas para ti:

Desventajas:

  • Tu ex se perderá las maravillosas cosas que estás haciendo sin él/ella y sobre todo, no verá fotografías tuyas cuando desees ponerte más guapo(a).
  • Tu ex y tus amigos pueden molestarte diciendo que fue un acto inmadura.
  • No podrás saber lo que hace tu ex.

Ventajas:

  • Paz mental para concentrarte en ti, dejando de lado la obsesión con la vida de tu ex.
  • Tu ex no podrá contactarte para lastimarte.
  • Te sentirás en control de tu vida.
  • Si deseas compartir tus sentimientos por alguna red social, tu ex no lo verá.
  • Puedes coquetear con otras personas y reiniciar tu vida.

Existen por su puesto, personas que tuvieron una buena relación y terminan en buenos términos, las relaciones humanas no son predecibles, pero los seres humanos tenemos una conducta casi similar en muchas reacciones, si tu ex y tú son de la clase que decidieron seguir siendo amigos, simplemente porque descubrieron a tiempo para no hacerse daño de que su relación no tenía dirección, está bien y pueden seguir siendo amigos en redes sociales. Sin embargo, existen otro tipo de relaciones que no acaban con un final feliz, si este es tu caso, te recomendamos cerrar el capítulo hasta que tu corazón se recupere, estas son la clase de relaciones que deben sin duda alguna eliminar a su ex de las redes sociales.

  • Cuando tú ex fue infiel en su relación.
  • Si tú fuiste quién terminó la relación y tu ex no lo tomó de buena manera.
  • Si el rompió contigo.

Superar una ruptura no es tarea sencilla, de ahí que el escritor y psicólogo Walter Riso exprese “el desamor debería estar considerado un asunto de salud pública pues cada vez más gente acude a terapia porque no es capaz de superar una ruptura”. No te sientas mal por sufrir por amor, de hecho es una muestra de que amaste con todo el corazón y eso nunca será un acto para estar avergonzado.

La tarea de toda persona que termina una relación es el de superar una a una las etapas del amor al odio y del odio hacía la superación, son etapas normales en el duelo de una relación, como indica Raúl Padilla, psicólogo y terapeuta de parejas, “Una vez que la relación ha terminado, es fundamental curarse de ella, aprender a desvincularnos”, así que si oprime el botón de “eliminar” para superar el pasado, permítete reflexionar en tu intimidad acerca de las enseñanzas de esta relación para no volver a cometer esos errores en el futuro, te permitirá conservar los recuerdos bonitos de manera feliz, sin nostalgia y los amargos, sin odio; pero sobretodo te ayudará a superarlo.

El alejamiento entre ambos les permitirá sanar sus heridas, aliviar el dolor y avanzar, e inclusive esa separación les puede permitir en un futuro volver a estar en contacto y decidir si desean ser amigos, lo más importante es que te permitas crecer y te conviertas en una mejor persona después de todo el dolor, la vida se encargará de que sanes tanto tu corazón para atraer personas que lo valoren a ella.

 

Vídeo sugerido: https://www.youtube.com/watch?v=Gk_ofDYu9lY.

 

Él opina:

Yo dudo que sacar a tu ex del FB o del Instagram ayude a pasar la página, quizás una hipnosis tenga más sentido. Porque al final, una moneda, un buenos días, o una torta de chocolate puede disparar un montón de recuerdos de esa ex. Pero bueno, nunca está de más intentarlo, pero no te sorprendas si después de 19 y 500 noches aún l@ tienes en mente, entonces sacarlo de las redes no sirvió de nada, y en este caso creo que sería positivo buscar una solución menos fácil y más efectiva como: hablar con tu ex y desahogarte de todo lo que no dijiste, y si eso aún no funciona, entonces es el momento de recurrir a la ayuda profesional.